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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
   

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


Conservatorianos conmemora el CCLV aniversario de su fallecimiento

 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

Sugiere un sitio

 

 

Universo de El Búho

 Marzo de 2008

 

 

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

   

 

         

   
  Horizontes educativos

 

La educación al inicio de un nuevo siglo

Teodoro Alemán Nava

 

Resulta una labor casi imposible de llevar a cabo el sustraerse a la campaña mundial que han emprendido dirigentes culturales, políticos, sociales y de mercadotecnia a través de los medios de comunicación masiva con motivo del arribo del año 2000, al cual se relaciona más con el inicio de un nuevo siglo que con la terminación de un milenio. Este acontecimiento trascendental en la historia de la humanidad, habrá de permitir a más de 6 mil millones de personas que pueblan los cinco continentes, constituirse en actores o testigos de la multiplicidad y diversidad de festejos que se organizan por doquier para conmemorar el paso con vida y gran júbilo a un tiempo nuevo, formando parte así del transcurrir de dos milenios.

En igual forma, es ocasión propicia para repasar, rescatar y preservar nombres, circunstancias, hechos, ideas y dichos de personajes y grupos, que han impulsado el progreso y la concordia, la paz, la justicia y la felicidad de los hombres; para reflexionar acerca de los pasos cuya realización evite la repetición de errores y horrores que han traído consigo hambre, destrucción, muerte y denigración de la naturaleza, la libertad, el patrimonio y los ideales; también, es oportunidad para innovar, diseñar y construir formas, sistemas, estilos o modos de producción y de reparto de sus frutos de manera más equitativa; para incidir en la organización social, que garantice a todos el acceso a los bienes de la cultura y la efectiva participación política en las funciones y la organización de los distintos aparatos de Estado; para el logro de una verdadera impartición de justicia en todas las esferas del quehacer de los individuos y de una revaloración de la vida y obra de cada persona, que la sitúe como centro, motivo, esencia, fin y justificación ante las grandes decisiones de los grupos financieros de carácter multinacional. En fin, de asegurar a la población mundial el respeto irrestricto a sus derechos humanos, reconocidos por todas las convenciones y organizaciones internacionales, en el afán porque su vida se desarrolle en paz, armonía, libertad, progreso y equidad.

En semejante tarea histórica, los especialistas en disciplinas sociales, artísticas, filosóficas y humanísticas, tienen una gama de participación muy amplia ante la realidad de economías más globalizadas y de la operación de muy avanzados sistemas satelitales de información, comunicación y cómputo, que permiten la ubicación e intercambio y procesamiento de textos, mensajes, imágenes, comunicaciones, compendios, informes, etc., de manera instantánea entre personas e instituciones situados en cualquier lugar del planeta. El esfuerzo por efectuar se ha de orientar por la necesidad de elevar y generalizar la calidad de los servicios públicos y de las condiciones de vida de todos los individuos, con el propósito de mejorar sus posibilidades para el disfrute de los bienes que el progreso científico y tecnológico genera y para ampliar su capacidad de participación y decisión en los distintos procesos que tiendan a enaltecer su vida.

Así, el avasallamiento de reales y cada vez más complejos y evolucionados sistemas de computación, información, automatización, mecanización y estandarización en diversas actividades de las sociedades contemporáneas, ha creado condiciones específicas para establecer en un futuro no lejano, un estilo de vida propio, que se vislumbra como globalizador, de manera real, total o marginal, de toda actividad humana; y es que por ahora, tales sistemas han puesto de manifiesto en su aplicación una gran eficiencia y eficacia en los campos de la medicina, las finanzas, la administración, el comercio, la banca, la industria, los transportes, la guerra, las telecomunicaciones, etc., sin embargo, sus logros han beneficiado mayormente a una minoría que detenta su posesión y control, logrando en lapsos cortos convertir en buena medida a los humanos en insumos para las estadísticas o en números para su identificación, ubicación y análisis, desposeyéndolos de sus potencialidades, intereses, valores, sensibilidad y demás atributos.

Pero también el proceso de la globalización amenaza a la soberanía de los Estados, mediante la implantación de decisiones que emanan de los centros internacionales de poder financiero, bancario, bursátil y comercial, así como de los países que han desarrollado altas tecnologías cuya gradual posibilidad de aplicación en naciones subdesarrolladas, asegura a éstas su rezago al limitar u obstruir las condiciones adecuadas para la expresión, superación, creatividad, crecimiento y desarrollo de sus poblaciones, ante la imposición de modelos de vida estereotipados y extranjerizantes que contribuyen más al fortalecimiento de sus relaciones de dependencia que a la liberación de sus potencialidades para el logro de su propio progreso, independencia y bienestar; es la creación y expansión de una cultura que día a día aglutina a más hombres en el mundo de la pobreza, el silencio, la resignación, el hambre y la muerte, en contraste con la existencia de grupos reducidos de pudientes que atropellan con impunidad los derechos de los desvalidos, con base además en sus posiciones de control político, administrativo, económico e ideológico, pero que al pertenecer a grupos afines que en muchos casos actúan sin ética ni ley, aseguran su permanencia y comodidad a costa de su propia dignididad.

En tal contexto, los sistemas educativos desempeñan una función de excepcional relevancia, que se identifica a plenitud con los intereses de los grupos hegemónicos, pues su contribución ha sido evidente en la conformación de las desigualdades sociales, debido a su falta de capacidad para atender cualitativa y cuantitativamente a la creciente demanda por su acceso y movilidad escolares, propiciando con ello el incremento del número de rechazados y desertores de sus estructuras. En teoría, las escuelas crean las condiciones de igualdad para los educandos, al margen de su procedencia, para su libre tránsito en los diversos niveles educativos; en la práctica, existe una selección y discriminación que coadyuvan eficazmente a configurar la realidad social.

Bajo esta perspectiva, es preciso revalorar el quehacer educativo en aras de favorecer la auténtica formación e información de los escolares, y el consiguiente progreso económico, social y cultural de las poblaciones que viven especialmente en los países en vías de desarrollo de América Latina, África y Asia. Para este efecto, se pueden considerar los siguientes postulados:

1º. Necesidad de que los máximos organismos políticos de representación popular aprueben las partidas presupuestarias, en función al PIB, recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que permitan garantizar a todos el derecho a la educación.

2º. Establecimiento de los mecanismos jurídicos y administrativos conducentes para la verificación, control y seguimiento de la correcta aplicación de los recursos en educación.

3º. Institucionalización de campañas educativas para abatir totalmente el analfabetismo e integración de los alfabetizados en los procesos de participación social, económica, política y cultural de sus respectivas comunidades.

4º. Profesionalización de los servicios educativos en todos sus niveles y modalidades, tanto en lo referente a salarios y formación académica y didáctica de los docentes, como en la calidad de la educación que se ofrece a los escolares.

5º. Empleo de los medios modernos de comunicación y de computación en materia educativa, y asignación de los recursos necesarios y suficientes a los distintos planteles de educación, tanto para fines de aprendizaje escolar como de capacitación y actualización a docentes.

6º. Asignación de las responsabilidades inherentes a la administración, operación y superación de los servicios educativos al personal profesional idóneo, preparado, especializado y con experiencia en asuntos de educación, a fin de optimizar el uso de los recursos y garantizar los mejores resultados a la sociedad.

7º. Expedición o adecuación y aplicación de la normatividad educativa, de conformidad con la legislación vigente y con la realidad de operación de los servicios educativos.

8º. Participación de las comunidades en las actividades tendientes al fortalecimiento del quehacer de las escuelas y que éstas atiendan y reflejen los intereses y necesidades objetivas de aquéllas.

9º. Promoción en los centros escolares bajo la administración del Estado, de una educación para la vida, humanística, cívica, física, sexual, moral, ecológica, universalista, nacionalista, creativa, reflexiva, artística, democrática, laica, gratuita, fiscal, patriótica, científica y tecnológica.

10º. Constitución de los centros escolares en espacios que garanticen la convivencia, seguridad, reflexión, tolerancia, creación, respeto, unidad, integración, participación y superación de los educandos a fin de favorecer en ellos, con la aplicación de las metodologías de enseñanza adecuadas, la posibilidad de adquisición de los aprendizajes significativos que demuestren sus capacidades para ser, aprender, hacer y convivir, ya sea para su propio beneficio como para el de los núcleos sociales de los que son parte.

Ni duda cabe, la educación es una tarea de todos: gobiernos, instituciones especializadas públicas y privadas; organizaciones sociales, políticas y sindicales; entidades culturales, asociaciones de padres de familia y de la sociedad en general; cada persona puede ofrecer lo mejor de sí, en el marco de sus posibilidades y de la reglamentación correspondiente, para contribuir a mejorar y extender las tareas educativas, con la seguridad de que con ello participa en la preservación y acrecentamiento de los valores que habrán de sustentar la construcción para nuestros herederos de un mundo mejor en el amanecer de un nuevo milenio. Contribuyamos sin reserva a que el derecho a la educación no sea únicamente letra escrita, sino fundamento y motivo del derecho educativo que asegure en realidad a todos, las condiciones de igualdad para acceder a los diferentes niveles de educación bajo la égida de los estados modernos.


TEODORO ALEMÁN NAVA

Catedrático de materias pedagógicas en el Conservatorio Nacional de Música. Ha ocupado diversos cargos académico-administrativos en la Secretaría de Educación Pública. Economista y pasante de Derecho (UNAM), licenciado y maestro en Educación (ENM/UPN).

 

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