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En el terreno
de la pedagogía el término elemental no ha alcanzado
aún su significado definitivo. Lo elemental surge como
desarrollo del concepto educativo que se refiere a lo primario,
inicial o esencial. Esta definición se deriva en primera
instancia de los principios de la sicología del desarrollo,
que se basa en la observación de la evolución,
comenzando por los factores biológicos de crecimiento.
Aplicado al campo educativo, aquí toma importancia
el curso natural del desarrollo humano desde la niñez,
en dónde se fomenta un desenvolvimiento propio.1
La
siguiente definición de lo elemental en la educación,
se refiere a la división de los procesos de aprendizaje,
por ejemplo, el ordenamiento por grados de dificultad o la
selección de los materiales didácticos, dándoles
prioridad a unos con respecto a otros según sus contenidos
En áreas de la pedagogía musical tenemos un
sinnúmero de modelos educativos que presentan sus materiales
reduciendo las cualidades de la música a sus mínimos
elementos. Como antecedente importante en Europa de una pedagogía
elemental encontramos que en el sistema de Pestalozzi que
los medios para la enseñanza radican en una construcción
de tonos musicales aislados y de demás segmentaciónes
de las propiedades musicales. Otros métodos que hoy
en día también se aplican en México basan
sus propuestas en diferentes tipos de elementarización:
El sistema de Orff y los trabajos de Gunild Keetmann buscaron
fomentar de manera práctica la creatividad original
a través de la unidad del sonido, la palabra y el movimiento.
El método de Kodaly pretende fomentar las habilidades
musicales a partir de la segmentación de los grados
musicales y de la denominación de la mayor parte de
las células rítmicas con valores fonéticos.
Los trabajos de Willems presentan un material didáctico
sistematizado por grados de dificultad, por ordenamientos
lógicos dentro de la escalas musicales. De estos sistemas
surge con base a las metas de cada uno y su concepción
estética, la música llamada elemental, es decir
aquella música compuesta para enseñar y transmitir
los conocimientos fundamentales de la misma.
La
necesidad de seleccionar lo que es elemental en el proceso
de aprendizaje no es en ningún campo una decisión
fácil, aún menos lo es en el espacio escolar,
en dónde el material la selección de lo mínimo
a saber comprende implicaciones de mayor importancia, entre
otras cosas, implica el asentamiento de las bases de una identidad
primero personal, luego cultural y hasta un arraigo nacional.
La
enseñanza de la música aquí tiene o podría
tener un papel importante, siempre y cuando se reflexione
su elementarización y se delinien claramente sus propósitos.
La selección de lo elemental en el aprendizaje de la
música, concretamente en el aula escolar, puede ser
válida, sólo siempre y cuando se tomen en cuenta
las corrientes actuales de la investigación musicológica,
de la sicología, la sociología y de las ciencias
de la educativas. Es decir que para que la instrucción
musical sea fructífera, es importante tomar en cuenta
las características psicológicas individuales
del que aprende, así como el medio sociológico
y cultural en el que este se desenvuelve. He aquí la
problemática principal de la elementarización,
ya que la naturaleza del niño o del individuo nunca
será uniforme y estará supeditada sin excepción
a su entorno social. Y es justamente aquí dónde
radica la problemática de la implantación de
modelos de educación musical de un país a otro,
entiéndase de una cultura a otra.
Como
tendencia general, se puede subrayar que la preocupación
general en el campo de la educación musical no solo
se vuelca en el fomento al desarrollo psíquico y físico
del niño – concretamente en el mundo escolar-
sino también reacciona ante la invasión globalizada
de los medios masivos de comunicación, que opacan y
dominan los terrenos culturales de cualquier país.
Con estas preocupaciones que primero se concretaron en el
viejo continente se han identificado con gran fuerza los pedagogos
Latinoamericanos, y visto, a la distancia esto pudiese ser
la razón por la cual América Latina, teniendo
una gran riqueza cultural propia, muestra gran apertura ante
los métodos europeos de enseñanza musical. De
hecho, la penetración a través de los medios
de comunicación en América Latina representa
un peligro mayor de desintegración cultural que en
Europa, ya que aquí la mayor parte de la población
es menor de edad, por lo tanto mas formable o influenciable.
En
rasgos generales se puede decir que las metas establecidas
en Europa desde a mediados del siglo XX en sus modelos de
educación musical elemental no difieren tanto de las
metas que se han venido a establecer en América Latina.
“Estimular
al niño para que se convierta en usuario sistemático
de los circuitos de difusión cultural es uno de los
logros más importantes a que puede aspirar la educación
artística”.[i]
La
diferencia radica en los contenidos programáticos y
en la selección del material elemental. En Latinoamérica
básicamente se distinguen las líneas educativas
en el terreno musical por su connotación regional,
por la integración absoluta de métodos extranjeros
o bien por una adaptación de estos a las posibilidades
de la situación actual.[ii]
La enseñanza de la música en Latinoamérica
se enfrenta con dos problemas fundamentales: Por un lado sigue
siendo evidente la carencia de infraestructura y de recursos
económicos que fomenten la formación y actualización
del profesorado, por otro lado es difícil seleccionar
los materiales elementales siendo el continente tan diverso
en cultura y geografía. En este sentido los propósitos
de la educación musical elemental se encuentran aún
en una etapa de reflexión, en un período de
experimentación y de confrontación con la realidad
social.
En
Latinoamérica el concepto de educación musical
elemental debe ser definido tomando en cuenta sus distintas
estructuras educativas y las necesidades culturales a cubrir.
Esto no es nada nuevo. Existen ya propuestas tajantes que
tratan las necesidades colectivas, que reúnen los materiales
del lugar de origen y que tratan de reforzar una actitud crítica
ante los medios de comunicación, mediante la puesta
en valor de la producción musical autóctona.
Un ejemplo de esto es el método "Micropauta"
del pedagogo musical César Tort, o la aplicación
del sistema Orff en México empleando básicamente
material didáctico basado en la producción musical
del país.
No hay que olvidar que en México concretamente, el
desarrollo de la educación musical elemental ha sido
parte del proyecto de nación posrevolucionario. Desde
tiempos de Carlos Chávez y Luis Sandi, se ha tratado
de fomentar una identidad cultural educando a través
del arte y la música. Esto significa que en México
ya desde ese entonces se fueron forjando las bases para un
desarrollo propio de la pedagogía musical, desde luego
no exento de controversias, pero de tal forma que la llegada
a partir de los anos 70 aproximadamente, de nuevos sistemas
de educación musical elemental no fueron un mero rebote
metodológico de propuestas europeas, sino que de alguna
manera, este terreno en México era ya un campo fértil,
hambriento de conocimiento y en búsqueda de una ampliación.
Hoy
en día en México es más necesario pelear
por los espacios educativos para difundir los valores de la
educación musical elemental que discutir sobre la mayor
efectividad entre uno y otro método de importación.
Hasta ahora no se ha valorado el desarrollo de la educación
musical elemental en México como un proceso histórico
evolutivo. La integración de los métodos extranjeros
en nuestro país solo muestra una apertura hacia las
nuevas formas de enseñanza. Esto significa que la pedagogía
musical en México está a la altura de una comunicación
intercultural, que es capaz de entender el lenguaje de otras
naciones. Con esto queda claro que se está también
en la capacidad de devolver a los países de origen
la experiencia propia, que se pueden confrontar las necesidades
culturales propias con las ajenas y así contribuir
informando en el dialogo internacional. Para este diálogo
es un factor importante el revalorar el proceso histórico
de la pedagogía cultural mexicana y llevar a esta a
los foros internacionales. La aportación de México
en un intercambio intercultural no solo puede subrayar nuestros
propios valores culturales y reforzar nuestra propia capacidad
interna de desarrollo, sino contribuir para un mejor entendimiento
entre los pueblos.
NOTAS:
[1]
Meyer-Denkmann, Gertrud, "Das Elementare und seine Elemntarisierung
im musikpädagogischen Prozess", en Musik und Bewegung
im Elementarbereich, München, Institut für Frühpädagogik,
1974, p. 28.
2
Educación básica primaria, Plan y programas
de estudio (1993), México, SEP, 1993, 144 p.
3
Gónzalez. Zuleta, Fabio, "Adiestramiento del artista
en el medio social", en América Latina en su música,
Isabel Aretz, UNESCO (ed.), México y París,
Siglo XXI, 1977, pp. 98-102.
MARGARITA BARAJAS DURÁN
(Ciudad de México,
México) Soprano, realizó sus estudios profesionales
en la Escuela Nacional de Música de la Universidad
Nacional Autónoma de México. Maestra en Pedagogía
Musical por la Johann Wolfgang Goethe Universität de
Frankfurt am Main, actualmente realiza el Doctorado en Pedagogía
Musical en la Musik Hochschule de Frankfurt. Ha sido rganizadora
de diversos coloquios sobre derechos humanos, así como
de la Misa por la Paz en Chiapas, celebrada en la Catedral
de Frankfurt. En 1999 la institución KAD le otorgó
el "Premio a la alumna extranjera más destacada
de la región".
MarBarDur@gmx.de
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