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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
   

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


Conservatorianos conmemora el CCLV aniversario de su fallecimiento

 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

Sugiere un sitio

 

 

Universo de El Búho

 Marzo de 2008

 

 

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

   

 

         

 
  Horizontes educativos

 

Profesionalización de la docencia musical escolar

Teodoro Alemán Nava

 

DOCENCIA ARTÍSTICA Y CONTENIDOS PROGRAMÁTICOS

Sin lugar a dudas que la instrumentación de los procesos institucionales tendientes al logro de una auténtica profesionalización y generalización en México de la docencia musical escolar en la educación básica, constituye una de las tareas fundamentales por atender ante las nuevas estructuras académicas que se han establecido en el nivel de secundaria y que han desplazado como asignatura a la educación musical para dar lugar a la educación artística; medida que resulta poco comprensible al reconocer que el personal docente que debe impartir esa nueva materia, tiene en la mayoría de los casos, una formación profesional que se aproxima más a la especialización en la docencia musical que a cualesquiera otra rama artística, lo que redunda en una práctica en el aula que podría contribuir más significativamente a los propósitos del plan de estudios vigente en ese nivel, pues se observa en ella cómo los docentes cubren sus horarios de trabajo con una enseñanza manifiestamente apegada más a su especialización musical -para la cual inclusive carecen de los programas de estudio oficiales-, en detrimento del adecuado desarrollo del plan de estudios aludido y de su propio quehacer profesional, al ver limitados sus recursos, esfuerzos y alcances pedagógicos para una trascendente enseñanza artística y una mayor revaloración de ésta en beneficio de los educandos que concurren a las escuelas secundarias.

Tal situación sustenta la urgencia para que, en el afán por enaltecer la educación artística en nuestro país y particularmente la educación musical, se construyan sólidas bases pedagógicas y se desarrollen genuinos valores en la formación de los escolares, que les permita una vida más plena, sociable, sana, alegre, participativa y optimista; limitar esas posibilidades y expectativas es sembrar muy probablemente los gérmenes de futuros síntomas de cierto desmoronamiento social y de reiteradas manifestaciones de incultura al llegar a menospreciar la obra y el quehacer artísticos de nuestros antepasados, nacionales y universales, y también la de quienes ahora, dedican lo mejor de sí mismos para fortalecer nuestra propia nacionalidad y grandeza cultural.

En realidad, a ningún niño o joven de nuestro país debe obstruirse ejercer su derecho para recibir una educación integral, por lo que el estudio, la enseñanza, la apreciación, la producción o la ejercitación de la música escolar resultan verdaderamente imprescindibles. Cuando una sociedad no atiende esta necesidad o no tiene al respecto algo que ofrecerle a su juventud, es una sociedad triste que puede llegar con rapidez a la enfermedad; su salud, fuerza, esperanza y futuro promisorio han de asegurarse, mediante la impartición a todos sus integrantes de una educación de alta calidad, armónica e integral, en donde el Estado, como máximo educador de la sociedad, remarque su acción en esta materia de conformidad con lo previsto por la Constitución General de nuestra República.

PERSONAL DOCENTE Y QUEHACER ESCOLAR

De acuerdo con lo señalado por la Ley General de Educación en su artículo 20, corresponde a las autoridades educativas constituir en sus respectivos ámbitos de competencia "el sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional para maestros...", con las finalidades que allí mismo se enumeran, y que se pretenden alcanzar, entre otras opciones, mediante la realización de múltiples actividades que han emprendido las autoridades referidas, entre las cuales sobresalen, la implantación del Programa Nacional de Actualización Permanente y la impartición de una gama impresionante de cursos a maestros de educación básica del país, en congruencia con las grandes líneas del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica que fue signado por la totalidad de los gobernadores de los estados, el Secretario de Educación Pública, por el Ejecutivo Federal, la Secretaria General del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, como testigo de honor, el 18 de mayo de 1992.

En ese contexto, se puede afirmar que el personal docente que presta sus servicios en escuelas primarias de nuestro país, casi en su generalidad es egresado de escuelas normales, rurales o urbanas, públicas o privadas, en tanto que el personal académico que labora en escuelas secundarias, en casi un 50%, es egresado de instituciones de educación superior ajenas al subsistema de escuelas normales; este hecho no demerita los niveles de aprendizaje de los educandos de escuelas secundarias, toda vez que las asignaturas que imparten normalmente tienen relación con las especialidades que ejercen, además de que su constante participación en los procesos de evaluación del Programa de Carrera Magisterial, les motiva como también a los maestros de formación normalista, a realizar importantes esfuerzos fuera del aula y en tiempos ajenos al de su labor magisterial, a fin de mejorar constantemente su capacidad académica y didáctica.

Esa actitud invariable de mejoramiento profesional que se observa en el magisterio y el compromiso social que los maestros asumen a diario ante la niñez y juventud nacionales, dan sustento a la posibilidad objetiva de incidir significativamente en el diseño y construcción de una nueva sociedad, capaz de generar una nueva escuela: más democrática, alegre, accesible a todos sus niveles, especialidades y modalidades y con una fuerte vinculación con los verdaderos intereses, necesidades, potencialidades y expectativas tanto de los educandos como de las comunidades a quien se debe. La escuela debe coadyuvar a la creación y recreación de los avances universalistas de la cultura; ha de abrevar e irradiar el pensamiento y la obra de los benefactores del país y de la humanidad, debe ser instrumento insustituible para impulsar el progreso social y económico de la nación.

Asimismo, la escuela debe ser espacio de respeto, pluralidad, reflexión, libertad, comunicación, armonía y divulgación, que fortalezca la unidad e identidad nacionales a través de una constante labor científica, humanista y cultural que permita a todos una formación plena para su ulterior participación en los procesos tendientes a conformar un mundo cada vez mejor. En esta magna tarea los maestros de educación artística y los de educación musical particularmente, tienen una gran responsabilidad por el lugar de privilegio que la historia y la sociedad les reconocen, y que por ello les exigen una profesionalización auténtica de su formación académica y, por tanto, de su quehacer artístico y magisterial.

PERFILES PROFESIONALES Y SUPERACIÓN MAGISTERIAL

Por lo que respecta a los docentes de música escolar que laboran en planteles oficiales de educación básica del Distrito Federal, se conoce que casi en su totalidad ejercen la labor magisterial al amparo de títulos profesionales expedidos con base en los acuerdos secretariales correspondientes. Situación que contrasta claramente con quienes, mediante la realización total de los estudios respectivos en las instituciones superiores de música y del cumplimiento de la reglamentación emitida para los efectos de titulación profesional, se dedica a la docencia musical en el nivel básico de educación, pues con frecuencia se integran a las plantas docentes de escuelas de nivel superior, escuelas particulares o se dedican a la realización de tareas técnicas, académicas, de supervisión o de administración de diversas actividades educativas, tanto del sector público como del privado.

Ese hecho justifica la urgente necesidad de apoyar y fortalecer de manera permanente las tareas de capacitación, actualización y superación profesionales de los maestros de música escolar, y en general de enseñanzas artísticas, por parte de los órganos competentes de la Secretaría de Educación Pública, y específicamente del Instituto Nacional de Bellas Artes, que en su ley de creación -que se incluye al final de esta publicación- estatuye como una de sus finalidades: "la organización y desarrollo de la educación profesional en todas las ramas de las bellas artes; de la educación artística y literaria comprendida en la educación general que se imparte en los establecimientos de enseñanza preescolar, primaria, de segunda enseñanza y normal".

Dichos señalamientos de naturaleza jurídica y pedagógica, dan bases para el establecimiento, dentro de las estructuras del propio Instituto, de un órgano académico capaz de propiciar y proponer las acciones tendientes a revalorar, generalizar y profesionalizar la educación artística, tanto en el contexto de nuestra sociedad como del Sistema Educativo Nacional, e inclusive, de impulsar la creación de una Escuela Superior de Educación Artística que tenga como propósito fundamental el de formar profesionalmente a los docentes que en esta materia necesita México. Al margen de atender inaplazables tareas, cuyo cumplimiento se enmarca en las finalidades expuestas, y entre las cuales sobresalen las siguientes: organización del comité artístico-pedagógico como instancia consultiva que apoye el diseño y ejecución de los proyectos de educación artística; elaboración de los programas de estudio de educación artística para las escuelas secundarias; elaboración, registro ante las instancias competentes ie mpartición por personal académico de sólido prestigio, de toda una gama de cursos de mejoramiento profesional para el personal magisterial y de supervisión; impartición de la educación musical a todos los niveles del ciclo básico e, inclusive, del medio superior; elaboración y distribución de materiales impresos, grabados y videograbados para apoyar los procesos didácticos en las escuelas de educación básica; evaluación del desarrollo de los planes de estudio, especialmente de las academias de docencia de las propias escuelas superiores del Instituto, a fin de proponer las acciones procedentes para su fortalecimiento, reformulación, reestructuración o actualización; establecimiento de los vínculos interinstitucionales con los subsistemas de formación de docentes, a fin de fortalecer la enseñanza artística en los correspondientes planes de estudio; instauración en las escuelas de educación básica de talleres de arte, debidamente equipados con los implementos previamente acordados; intensificación de demostraciones de aprendizajes artísticos, no sólo en los planteles sino fuera de ellos; elaboración de los estudios que sustentan debidamente la necesidad y posibilidad de canalizar mayores recursos a la educación artística; establecimiento de los convenios correspondientes con los gobiernos o autoridades locales para efectos de asumir las corresponsabilidades inherentes al impulso de la educación artística, de conformidad con lo establecido en el artículo 3° de la Constitución General de la República, en los artículos 7, 9 y demás aplicables de la Ley General de Educación, y en el Acuerdo General para la Modernización de la Educación Básica.

Semejantes acciones tienen como objetivo fundamental el contribuir a una educación de mayor calidad, armónica e integral para todos los niños y jóvenes que cursan su educación básica en cualquier lugar de nuestra República. Para esa tarea, en Conservatorianos se reitera la disposición para integrarse a las actividades institucionales que mejor apoyen su realización.

 


TEODORO ALEMÁN NAVA

Catedrático de materias pedagógicas en el Conservatorio Nacional de Música. Ha ocupado diversos cargos académico-administrativos en la Secretaría de Educación Pública. Economista y pasante de Derecho (UNAM), licenciado y maestro en Educación (ENM/UPN).

 

conservatorianos@hotmail.com
 

 

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