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DOCENCIA
ARTÍSTICA Y CONTENIDOS PROGRAMÁTICOS
Sin
lugar a dudas que la instrumentación de los procesos
institucionales tendientes al logro de una auténtica
profesionalización y generalización en México
de la docencia musical escolar en la educación básica,
constituye una de las tareas fundamentales por atender ante
las nuevas estructuras académicas que se han establecido
en el nivel de secundaria y que han desplazado como asignatura
a la educación musical para dar lugar a la educación
artística; medida que resulta poco comprensible al
reconocer que el personal docente que debe impartir esa nueva
materia, tiene en la mayoría de los casos, una formación
profesional que se aproxima más a la especialización
en la docencia musical que a cualesquiera otra rama artística,
lo que redunda en una práctica en el aula que podría
contribuir más significativamente a los propósitos
del plan de estudios vigente en ese nivel, pues se observa
en ella cómo los docentes cubren sus horarios de trabajo
con una enseñanza manifiestamente apegada más
a su especialización musical -para la cual inclusive
carecen de los programas de estudio oficiales-, en detrimento
del adecuado desarrollo del plan de estudios aludido y de
su propio quehacer profesional, al ver limitados sus recursos,
esfuerzos y alcances pedagógicos para una trascendente
enseñanza artística y una mayor revaloración
de ésta en beneficio de los educandos que concurren
a las escuelas secundarias.
Tal
situación sustenta la urgencia para que, en el afán
por enaltecer la educación artística en nuestro
país y particularmente la educación musical,
se construyan sólidas bases pedagógicas y se
desarrollen genuinos valores en la formación de los
escolares, que les permita una vida más plena, sociable,
sana, alegre, participativa y optimista; limitar esas posibilidades
y expectativas es sembrar muy probablemente los gérmenes
de futuros síntomas de cierto desmoronamiento social
y de reiteradas manifestaciones de incultura al llegar a menospreciar
la obra y el quehacer artísticos de nuestros antepasados,
nacionales y universales, y también la de quienes ahora,
dedican lo mejor de sí mismos para fortalecer nuestra
propia nacionalidad y grandeza cultural.
En
realidad, a ningún niño o joven de nuestro país
debe obstruirse ejercer su derecho para recibir una educación
integral, por lo que el estudio, la enseñanza, la apreciación,
la producción o la ejercitación de la música
escolar resultan verdaderamente imprescindibles. Cuando una
sociedad no atiende esta necesidad o no tiene al respecto
algo que ofrecerle a su juventud, es una sociedad triste que
puede llegar con rapidez a la enfermedad; su salud, fuerza,
esperanza y futuro promisorio han de asegurarse, mediante
la impartición a todos sus integrantes de una educación
de alta calidad, armónica e integral, en donde el Estado,
como máximo educador de la sociedad, remarque su acción
en esta materia de conformidad con lo previsto por la Constitución
General de nuestra República.
PERSONAL
DOCENTE Y QUEHACER ESCOLAR
De
acuerdo con lo señalado por la Ley General de Educación
en su artículo 20, corresponde a las autoridades educativas
constituir en sus respectivos ámbitos de competencia
"el sistema nacional de formación, actualización,
capacitación y superación profesional para maestros...",
con las finalidades que allí mismo se enumeran, y que
se pretenden alcanzar, entre otras opciones, mediante la realización
de múltiples actividades que han emprendido las autoridades
referidas, entre las cuales sobresalen, la implantación
del Programa Nacional de Actualización Permanente y
la impartición de una gama impresionante de cursos
a maestros de educación básica del país,
en congruencia con las grandes líneas del Acuerdo Nacional
para la Modernización de la Educación Básica
que fue signado por la totalidad de los gobernadores de los
estados, el Secretario de Educación Pública,
por el Ejecutivo Federal, la Secretaria General del Comité
Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación y el Presidente Constitucional de los
Estados Unidos Mexicanos, como testigo de honor, el 18 de
mayo de 1992.
En ese contexto, se puede afirmar que el personal docente
que presta sus servicios en escuelas primarias de nuestro
país, casi en su generalidad es egresado de escuelas
normales, rurales o urbanas, públicas o privadas, en
tanto que el personal académico que labora en escuelas
secundarias, en casi un 50%, es egresado de instituciones
de educación superior ajenas al subsistema de escuelas
normales; este hecho no demerita los niveles de aprendizaje
de los educandos de escuelas secundarias, toda vez que las
asignaturas que imparten normalmente tienen relación
con las especialidades que ejercen, además de que su
constante participación en los procesos de evaluación
del Programa de Carrera Magisterial, les motiva como también
a los maestros de formación normalista, a realizar
importantes esfuerzos fuera del aula y en tiempos ajenos al
de su labor magisterial, a fin de mejorar constantemente su
capacidad académica y didáctica.
Esa
actitud invariable de mejoramiento profesional que se observa
en el magisterio y el compromiso social que los maestros asumen
a diario ante la niñez y juventud nacionales, dan sustento
a la posibilidad objetiva de incidir significativamente en
el diseño y construcción de una nueva sociedad,
capaz de generar una nueva escuela: más democrática,
alegre, accesible a todos sus niveles, especialidades y modalidades
y con una fuerte vinculación con los verdaderos intereses,
necesidades, potencialidades y expectativas tanto de los educandos
como de las comunidades a quien se debe. La escuela debe coadyuvar
a la creación y recreación de los avances universalistas
de la cultura; ha de abrevar e irradiar el pensamiento y la
obra de los benefactores del país y de la humanidad,
debe ser instrumento insustituible para impulsar el progreso
social y económico de la nación.
Asimismo,
la escuela debe ser espacio de respeto, pluralidad, reflexión,
libertad, comunicación, armonía y divulgación,
que fortalezca la unidad e identidad nacionales a través
de una constante labor científica, humanista y cultural
que permita a todos una formación plena para su ulterior
participación en los procesos tendientes a conformar
un mundo cada vez mejor. En esta magna tarea los maestros
de educación artística y los de educación
musical particularmente, tienen una gran responsabilidad por
el lugar de privilegio que la historia y la sociedad les reconocen,
y que por ello les exigen una profesionalización auténtica
de su formación académica y, por tanto, de su
quehacer artístico y magisterial.
PERFILES
PROFESIONALES Y SUPERACIÓN MAGISTERIAL
Por
lo que respecta a los docentes de música escolar que
laboran en planteles oficiales de educación básica
del Distrito Federal, se conoce que casi en su totalidad ejercen
la labor magisterial al amparo de títulos profesionales
expedidos con base en los acuerdos secretariales correspondientes.
Situación que contrasta claramente con quienes, mediante
la realización total de los estudios respectivos en
las instituciones superiores de música y del cumplimiento
de la reglamentación emitida para los efectos de titulación
profesional, se dedica a la docencia musical en el nivel básico
de educación, pues con frecuencia se integran a las
plantas docentes de escuelas de nivel superior, escuelas particulares
o se dedican a la realización de tareas técnicas,
académicas, de supervisión o de administración
de diversas actividades educativas, tanto del sector público
como del privado.
Ese
hecho justifica la urgente necesidad de apoyar y fortalecer
de manera permanente las tareas de capacitación, actualización
y superación profesionales de los maestros de música
escolar, y en general de enseñanzas artísticas,
por parte de los órganos competentes de la Secretaría
de Educación Pública, y específicamente
del Instituto Nacional de Bellas Artes, que en su ley de creación
-que se incluye al final de esta publicación- estatuye
como una de sus finalidades: "la organización
y desarrollo de la educación profesional en todas las
ramas de las bellas artes; de la educación artística
y literaria comprendida en la educación general que
se imparte en los establecimientos de enseñanza preescolar,
primaria, de segunda enseñanza y normal".
Dichos
señalamientos de naturaleza jurídica y pedagógica,
dan bases para el establecimiento, dentro de las estructuras
del propio Instituto, de un órgano académico
capaz de propiciar y proponer las acciones tendientes a revalorar,
generalizar y profesionalizar la educación artística,
tanto en el contexto de nuestra sociedad como del Sistema
Educativo Nacional, e inclusive, de impulsar la creación
de una Escuela Superior de Educación Artística
que tenga como propósito fundamental el de formar profesionalmente
a los docentes que en esta materia necesita México.
Al margen de atender inaplazables tareas, cuyo cumplimiento
se enmarca en las finalidades expuestas, y entre las cuales
sobresalen las siguientes: organización del comité
artístico-pedagógico como instancia consultiva
que apoye el diseño y ejecución de los proyectos
de educación artística; elaboración de
los programas de estudio de educación artística
para las escuelas secundarias; elaboración, registro
ante las instancias competentes ie mpartición por personal
académico de sólido prestigio, de toda una gama
de cursos de mejoramiento profesional para el personal magisterial
y de supervisión; impartición de la educación
musical a todos los niveles del ciclo básico e, inclusive,
del medio superior; elaboración y distribución
de materiales impresos, grabados y videograbados para apoyar
los procesos didácticos en las escuelas de educación
básica; evaluación del desarrollo de los planes
de estudio, especialmente de las academias de docencia de
las propias escuelas superiores del Instituto, a fin de proponer
las acciones procedentes para su fortalecimiento, reformulación,
reestructuración o actualización; establecimiento
de los vínculos interinstitucionales con los subsistemas
de formación de docentes, a fin de fortalecer la enseñanza
artística en los correspondientes planes de estudio;
instauración en las escuelas de educación básica
de talleres de arte, debidamente equipados con los implementos
previamente acordados; intensificación de demostraciones
de aprendizajes artísticos, no sólo en los planteles
sino fuera de ellos; elaboración de los estudios que
sustentan debidamente la necesidad y posibilidad de canalizar
mayores recursos a la educación artística; establecimiento
de los convenios correspondientes con los gobiernos o autoridades
locales para efectos de asumir las corresponsabilidades inherentes
al impulso de la educación artística, de conformidad
con lo establecido en el artículo 3° de la Constitución
General de la República, en los artículos 7,
9 y demás aplicables de la Ley General de Educación,
y en el Acuerdo General para la Modernización de la
Educación Básica.
Semejantes
acciones tienen como objetivo fundamental el contribuir a
una educación de mayor calidad, armónica e integral
para todos los niños y jóvenes que cursan su
educación básica en cualquier lugar de nuestra
República. Para esa tarea, en Conservatorianos se reitera
la disposición para integrarse a las actividades institucionales
que mejor apoyen su realización.
TEODORO ALEMÁN NAVA
Catedrático de materias pedagógicas
en el Conservatorio Nacional de Música. Ha ocupado diversos
cargos académico-administrativos en la Secretaría de Educación
Pública. Economista y pasante de Derecho (UNAM), licenciado y
maestro en Educación (ENM/UPN).
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