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Emprender
una tarea que se proponga enaltecer o expandir las capacidades
y posibilidades de las personas para que vivan en un mundo
de alegría, justicia, paz y libertad, constituye uno de los
alicientes más gratificantes que justifican cualquier esfuerzo
que deba realizarse para tan loable objetivo, e implica asumir
una actitud comprometida, perseverante, reflexiva, apasionada
y participativa en las actividades inherentes al devenir de
nuestra vida -en la familia, la escuela, el centro de trabajo
o en la sociedad misma-, pues sólo como actores o protagonistas
es factible contribuir a impulsar la convivencia en nuestra
realidad con mayores niveles de desarrollo, felicidad y bienestar.
Como
dice Machado, poeta universal, en la vida no hay caminos,
éstos se hacen al andar. En este sentido
Conservatorianos,
plasma en sus páginas las experiencias, reflexiones, remembranzas,
sugerencias, aportaciones y críticas de distinguidos académicos,
artistas, juristas, pedagogos, historiadores y humanistas
de indudable reconocimiento, de México y del extranjero, que
unen su pasión y talento para diseñar, instaurar e instrumentar
diversas acciones que conlleven a una mayor divulgación pedagógica
y cultural, y a una más trascendente revaloración social del
quehacer artístico de quienes en el campo de la música de
arte se dedican a la docencia, la composición, la interpretación,
la investigación o la difusión, toda vez que su labor, en
no pocas ocasiones y por circunstancias diversas, se ve constreñida
a espacios y grupos selectivos y minoritarios, en detrimento
de amplios sectores sociales que por factores socioeconómicos
o de otra índole, enfrentan sólidas barreras para acceder
al conocimiento y disfrute de esa riqueza cultural.
Conservatorianos
es también un espacio de expresión y resonancia en materia
de educación, pues se tiene la certeza de que ésta representa
una de las tareas más trascendentes para que alcancen su plenitud
los hombres y las sociedades del mundo entero, para cuya realización
los gobiernos deben canalizar los recursos suficientes que
permitan satisfacer a todos sus necesidades y aspiraciones
educativas y culturales. No hay tristeza y dolor mayores en
la vida que encontrar por nuestros senderos a seres
que deambulan sin rumbo ni esperanza y en situaciones de extrema
limitación para el logro de su sobrevivencia y superación
personales; su estado de injusticia se pone en evidencia en
la real existencia de obstáculos aún para su formación escolar
y para acceder a múltiples bienes de que carecen, entre los
cuales la alimentación y la salud son prioridades cuya atención
resulta inaplazable, y a quienes la educación ha de acompañar
para hacer de ellos hombres totales al servicio de sí mismos,
de su patria y de la humanidad. En
Conservatorianos
creemos en el poder de la educación, del arte, del amor y
de la cultura como los elementos de mayor potencialidad de
los hombres y de las sociedades para que participen en la
construcción de un mundo mejor. No es para nosotros una utopía,
es nuestra realidad y es nuestra convicción.
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