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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
 

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

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Universo de El Búho

 

Junio de 2007

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Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

 

         

   
  Celebridades

Versión en italiano

Evaristo Felice Dall'Abaco:

un nombre que se adecua al Liceo Musical Veronés

(L'Arena di Verona, 11 de enero de 1948)

Uberto Zanolli

 

Si la música no debe estar acompañada de sustitutos para darse una justificación de existencia, si su voz debe ser tan potente para bastar por sí sola en conmover y gustar, si la música es ya metáfora cuando en cada una de las demás artes es todavía descripción, y ella quiere ser comprendida por una vez como música, y no puede ser entendida ni gustada más que en sí misma y por sí misma, si su esencia íntima es elemento cósmico nacido con el hombre, podremos comprender cómo la concepción purista escrupulosamente seguida y realizada en la forma y en la expresión de nuestros más selectos compositores del admirable seiscientos y del melodioso setecientos, encuentra una base, una vida y un fin en su propia naturaleza.

Entre los compositores que supieron y quisieron realizar este arte puro euterpiano, cierto Evaristo Felice Dall'Abaco no figura en un nicho conmemorativo, gloria scaligera, poderoso sinfonista de cámara, el nombre con el que el Liceo Musical de Verona espera ser nombrado desde hace tiempo.

Cada trabajo de este maestro, en realidad, está impregnado de una frescura melódica y una riqueza armónica que puede estar a la par, si no alguna vez superar, a la de su contemporáneo Arcangelo Corelli de Fusigano que, como sabemos, ha sido considerado digno de estar sepultado en el Panteón junto a los restos del divino Rafael.

INSPIRACIONES DE VIDA

Sandberger, además, comentando analíticamente la producción dallabachiana, la considera superior a la de otro gran músico veronés: el violinista Giuseppe Torelli (1660-1708). A este punto, nosotros agregamos que mientras Torelli sacrificaba frecuentemente la substancia íntima y la expresión puramente lírica en favor del virtuosismo, las composiciones de nuestro músico son fogosas, desbordantes inspiraciones de vida salidas de una gran alma inquieta y simple, y la fuerza melódica es tan exuberante que las obras pueden ser consideradas entre las mejores que los italianos produjeron en aquel periodo y que nosotros poseemos.

Estos trabajos no sólo nada tienen que envidiar a los mejores de un Veracini, de un Steffani, de un Stradella, sino -como dijo Manara- pueden servir de modelos a las nuevas generaciones para abrir vastos horizontes y descubrir las riquezas y bellezas de la música instrumental del seiscientos y setecientos.

Nacido el 12 de julio de 1675 en esta Verona, que tantos hombres ilustres ha dado a las artes y a las ciencias, demostrando desde los primeros años una particular disposición a la música, le fue permitido por su padre Damiano -connotado jurista- estudiar en su ciudad natal el violín y el violoncello; y dando en esta disciplina muestra de talento, fue invitado a Modena donde terminó los estudios y aprendió del insigne Vitali los secretos del contrapunto y de la instrumentación.

En 1700 lo vemos en Mónaco llamado a la corte del bávaro Príncipe Elector Maximiliano Emmanuel II, "amador y protector espléndido de la música y todas las artes bellas".

Desde aquel momento, no podrá decirse que los años subsecuentes hayan sido en la existencia de Dall'Abaco los más serenos y tranquilos, al haber debido acompañar a su Señor en las afortunadas campañas de guerra de aquel tiempo.

LUZ DE ITALIA

Lo volvemos a encontrar en Bruselas, en París, en Versalles, en Luxemburgo, en todas partes portador de aquella luz que Italia desde milenios tiene la misión de expandir por medio de sus hijos más selectos y de sus obras inmortales en el mundo.

En Mons, donde después de infinitas peripecias y trastornos, el príncipe reúne a sus más ilustres músicos y mejores cantantes, instituye una Academia musical sobre el modelo de la parisina y funda un Teatro de Ópera que hospederá a los más insignes y disputados artistas de su tiempo.

Después de la caída de Mons y la paz de Restatt de 1715, encontramos a nuestro cuarentón Dall'Abaco, nuevamente en Mónaco como maestro concertador en la capilla Principesca donde al lado de Melchor Dardespin pudo desplegar en la paz, en la tranquilidad y en el bienestar ofrecidos por el alto cargo, toda su fecunda actividad de creador, en su plena madurez artística y como ejecutante.

Son de este periodo los Dodici Sonate per violino e basso op. 1, los Dieci Concerti da Chiesa a quattro parti op. 2, las Sei Sonate da Chiesa y Sei da Camera a tre parti op. 3 que dedica a Leopoldo I, duque de Lorena. En todos sus trabajos y especialmente en los primeros, no olvidando nunca de ser sobretodo y antes que todo italiano y véneto, escribía después de su nombre: "Ciudadano veronés".

Algunas de estas composiciones enriquecen los archivos de las bibliotecas de Viena, París, Berlín y Londres. Escribe además Dodici Sonate per violino e basso op. 4 publicadas también por Chédeville en una reducción para musetta, flauta, oboe con bajo continuo; Sei Concerti a sette parti y los famosos Concerti per violino solo op. 6. Alguna composición la encontramos inserta en la Colección Collegium musicum de Riemann, otras publicadas por Schott, otras por la Casa de Lipsia "Breitkopf und Haertel"; mientras que muchísimas otras composiciones se han perdido.

VERDADERO INNOVADOR

Es sabido que él sobresalía a tal grado en el arte instrumental que a menudo los conciertos que ofrecía a los amigos en su casa, asumían la importancia de verdaderos acontecimientos artísticos a los cuales el propio Príncipe Maximiliano quería asistir con toda la alta nobleza de Mónaco.

Pero lo que permanecerá verdaderamente en el transcurso del tiempo, desafiando los embates y las corrientes de todas las escuelas, serán las Sonate da Chiesa donde, especialmente en los adagi, el veronés ha logrado potentes expresiones pinceladas por cálidas oleadas de melodías nobilísimas en medio de atrevimientos de modulaciones y contrastes.

Es justo, en fin, reivindicar y recordar que nuestro compositor fue el primero en adoptar instrumentos de aliento madera en orquesta, provocando -como fácilmente se podrá argüir- una verdadera revolución en la ciencia físico-acústica y sobretodo tímbrica de la instrumentación, y fue el primero en adoptar en sus piezas los a solo instrumentales.

Muerto en 1726 su generoso protector, Evaristo Felice dall'Abaco permaneció todavía en la Corte bávara; pero no pudiendo Carlos VII continuar brindándole aquellos honores y aquel apoyo material de los que su predecesor fue tan pródigo, vivió los últimos años en la inercia y el olvido.

Acompañado por un grande y conmovedor llanto, moría singular y precisamente en el mismo día y mes en el que sesenta y siete años antes, había nacido. Mónaco -y las crónicas de la época lo confirman- tributó a este gran veronés que se desempeñaba en tierra extranjera solemnes y cálidas honras.

Para concluir, queremos añadir las palabras que Manara pronunció en el ya lejano 1908 en el Conservatorio "Giuseppe Verdi" de Milán en ocasión del congreso didáctico y del centenario de aquel instituto:

En nuestros días, en los que a pesar del rápido sucederse de nuevas escuelas, de nuevos intentos y de nuevas maneras dominantes por un momento en el fervor de la vida moderna, afortunadamente se asiste esta vez a la exhumación de algunas obras de nuestros mejores antiguos, si se hiciese de modo que también aquellas no apreciadas de E. F. Dall'Abaco tuvieran finalmente el lugar que se merecen en los programas de concierto. Así al menos, no podremos lamentarnos más y dolernos sabiendo que sólo más allá de los montes se sabe apreciar dignamente la obra de uno de nuestros mejores representantes de la música de cámara italiana.

 


UBERTO ZANOLLI BALUGANI

(Verona, Italia, 7 de mayo de 1917- Ciudad de México, 20 de diciembre de 1994) Director de Orquesta, compositor, musicólogo, escritor, violinista y violista. Estudió en los conservatorios de Verona, Bolzano y Milán. Realizó el rescate y divulgación musicológicos del compositor véneto Giacomo Facco (1676-1753). En 1972 fundó la Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM, agrupación que dirigió hasta su deceso. Periodista en Italia y México, su obra escrita aborda temas musicológicos y de organología musical. Entre sus composiciones musicales destacan: Tres danzas antiguas; Retablo Romántico, Elegía a un Hombre, Cabalgata, Siete miniaturas del Mayab y Cántico a Fray Sol.

 

 

conservatorianos@hotmail.com