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El
Conservatorio Nacional de Música de México (CNM),
desde sus inicios, ha promovido constantes procesos de revisión
curricular, en el que ha involucrado a su propia comunidad
académica; resultado de estos esfuerzos ha sido la
elaboración de un número importante de planes
de estudio que, previa aprobación de las autoridades
competentes, han sido puestos en marcha en las aulas conservatorianas
en el transcurso de su historia.
Desde
1866, año en que abriera sus puertas al servicio de
la educación musical y artística de la sociedad
mexicana, y hasta la fecha, el Conservatorio ha tenido veinticuatro
planes de estudio, como consta en los materiales depositados
en los acervos documentales de diversas instituciones oficiales.
El
primer plan de estudios de la historia del Conservatorio Nacional
de Música de México, fue precisamente el correspondiente
al año de su fundación, en el cual, la institución
educativa, con el auspicio de la Sociedad Filarmónica
Mexicana, ofrecía a los alumnos interesados en cursar
estudios musicales la posibilidad de inscribirse a dos tipos
de materias, las de carácter general como Historia
de la Música y Biografía de sus hombres célebres;
Acústica y Fonografía; Anatomía, Fisiología
e Higiene de los Aparatos de la Voz y del Oído; Arqueología
de los Instrumentos Musicales además de Francés
e Italiano. Y materias musicales específicas como Solfeo,
Canto, Piano, Instrumentos de Arco, Instrumentos de Viento,
Armonía, Composición, Español, Estética
e Historia comparada de los progresos del arte e Instrumentación
y Orquestación.
En
1871, como Conservatorio de Música y Declamación,
el plan de estudios incluyó materias correspondientes
a la nueva disciplina, por lo que se añadieron dos
años de Declamación. Dos años más
tarde, en el documento de 1873 se establecen dos vertientes:
la musical, con estudios preparatorios y estudios superiores,
subdivididos estos últimos en vocales, instrumentales
y técnicos, y la de declamación, con estudios
preparatorios y superiores. Una década después,
en 1877, por decreto presidencial del general Porfirio Díaz,
fue nacionalizado el Conservatorio. Esta participación
directa en la vida conservatoriana por las nuevas autoridades,
en momentos en los que el interés por el fomento artístico
fue tarea prioritaria del Gobierno Federal, contribuyó
a que las tareas escolares alcanzaran verdaderos niveles de
excelencia académica. Así, la importante presencia
de asignaturas orientadas al arte teatral, redundó
en hacer de la escuela, además del venero más
importante de músicos, el principal centro educativo
para la formación de actores y dramaturgos de la época.
De los planes de estudio que estuvieron vigentes a lo largo
del régimen porfiriano (1876-1911), merecen ser destacados
los de 1883, 1893 y 1903. El primero, correspondiente a la
gestión de Alfredo Bablot, que incluyó treinta
y ocho asignaturas diferentes e hizo la diferenciación
de los estudios conservatorianos en siete categorías:
preparatorios, vocales, instrumentales, técnicos superiores,
de conjunto, de perfeccionamiento y auxiliares. El de 1893,
desarrollado como el último, bajo la dirección
de José Rivas, contempló exclusivamente estudios
musicales y dispuso dos años de estudios comunes obligatorios
para todas las carreras, en los cuales se impartirían
las materias de Elementos de Teoría Musical y Nociones
preliminares de Armonía; Solfeo, Francés y Gráfica
Musical. Finalmente, en el de 1903, se determinó que
en esta escuela se podrían realizar "estudios
especiales" de canto, canto lírico, orfeón
popular, coros y conjuntos vocales, piano, órgano,
improvisación, arpa, instrumentos de arco, maderas,
latones, composición, pedagogía musical y -de
nueva cuenta- declamación dramática.
Cabe
hacer notar que la preponderancia de las clases de canto en
sus diversas modalidades no fue sino la respuesta al gusto
estético del momento, ya que el género vocal,
en particular operístico, gozaba de gran popularidad
en los diferentes sectores de la sociedad porfiriana, de la
misma manera que asignaturas de carácter humanístico,
escénico y de cultura general robustecían los
estudios conservatorianos.
Durante la etapa revolucionaria, el Conservatorio prosiguió
no obstante todo su quehacer educativo, a pesar de que se
vivían momentos difíciles en la segunda década
del siglo XX en la mayor parte del país. Prueba de
ello, el decreto presidencial del general Victoriano Huerta,
fechado el 24 de abril de 1914, por el que se dispuso la militarización
de diversas instituciones de educación superior, como
fue el caso de las escuelas de Altos Estudios, Jurisprudencia,
Odontología, Bellas Artes, Artes y Oficios para hombres
y para mujeres, Escuela Normal Primaria para Maestras, Superior
de Comercio y Administración, Escuela Nacional Preparatoria
y por supuesto, el personal masculino del Conservatorio Nacional
de Música y Declamación. En 1916, la Ley de
Reorganización y Plan de Estudios de la ahora llamada
Escuela Nacional de Música y Arte Teatral estableció
que la institución impartiría dos tipos de cursos:
reglamentarios y libres, divididos a su vez los reglamentarios
en preparatorios (para las carreras de Instrumentistas, Cantantes
y Compositores; de Arte Teatral; y de Profesor de Música
Escolar) y profesionales, que se brindarían para las
diferentes especialidades musicales y que, previa acreditación
de la materia de Pedagogía aplicada a la Música,
permitiría a los alumnos obtener el título de
"Profesores".
En los años que siguieron, destacó el plan de
estudios puesto en vigor en 1929. Convertido el Conservatorio
en Escuela Nacional de Música, Teatro y Danza, bajo
los auspicios de la Universidad Nacional de México
y gracias a la iniciativa de su entonces director Carlos Chávez,
la institución emprendió la reestructuración
de su plan de estudios cuyo objetivo primordial se orientó
hacia la consecución de “la enseñanza,
difusión y cultivo del arte musical, teatral y coreográfico”,
lo que representaba una importante aproximación entre
tres de las ramas fundamentales del quehacer artístico
en una misma escuela: la música, el teatro y la danza.
En los lineamientos de dicho plan, el término “estudios
especiales” fue sustituido por el de “carreras”,
las cuales serían, en el ámbito musical: de
piano, de órgano y de canto llano, así como
de los instrumentos de orquesta sinfónica y banda militar,
de dirección de orquesta, de composición y de
canto, además de las respectivas de teatro y danza.
Al mismo tiempo incluyó otras importantes aportaciones:
estableció las carreras de profesor de música
elemental y superior, de profesor de canto, de profesor de
declamación y de director de orquesta, así como
la definición de las preexistentes; dividió
por grados los estudios; enriqueció la formación
cultural de los alumnos, en particular sobre aspectos del
legado musical mexicano; agilizó los trámites
administrativos y estimuló la realización de
todo tipo de presentaciones artísticas públicas
con el objeto de lograr un mayor acercamiento con la sociedad.
El plan de estudios de 1933, comprendió las carreras
de: profesor de música; pianista acompañante;
profesor superior de música; maestro de composición
y maestro de música. Si el alumno optaba por la de
profesor de música o profesor superior de música,
se obligaba a especializar en alguna de las modalidades siguientes:
piano, canto, órgano, o cualesquiera de los instrumentos
de orquesta sinfónica o banda militar; sólo
así podía obtener el título profesional
correspondiente. En el caso del maestro de música,
éste debía poseer de antemano el título
de profesor superior de música o el de composición,
comprobar haber laborado dos años en las academias
de investigación del Conservatorio y elaborar y aprobar
la respectiva tesis recepcional. Así, sólo cuando
se contaba con alguno de los títulos que otorgaba la
institución, si se cubrían las materias de teoría
de la dirección de orquesta y prácticas de dirección
orquestal, el alumno estaba facultado para obtener el diploma
correspondiente de director de orquesta.
Cuatro
años más tarde, enmarcado en los nuevos cauces
ideológicos del régimen cardenista, el plan
de 1937 consideró como objetivos del Conservatorio
la enseñanza profesional de la música; la investigación
histórica, científica y artística en
materias musicales, especialmente de interés nacional
y la difusión general de la música en las masas
populares. Una consecuencia de ello fue el reconocimiento
de la importancia social que tiene la extensión cultural,
y que contribuyó al establecimiento de la carrera de
profesor especialista en solfeo y canto coral y al impulso
de conferencias y cursos en los que se pretendió formar
una nueva conciencia de clase y un nuevo espíritu solidario
entre la comunidad conservatoriana, carácter nacionalista
que habría de mantenerse en el siguiente ordenamiento
académico, correspondiente a 1942.
En
este plan de estudios se establecieron las carreras de profesor
de música con especialidad en la enseñanza de
un instrumento o canto; maestro en música, concertista,
y maestro en composición musical, así como las
especializaciones en dirección de orquesta sinfónica
o de banda y la de pianista acompañante. Las primeras
otorgarían al alumno el título profesional respectivo,
en tanto que las especializaciones le darían un diploma.
Por lo que respecta a los requisitos de ingreso, el plan en
cuestión definió con mayor amplitud los criterios
a utilizar para la selección de los aspirantes, considerando
como criterios generales los factores de inteligencia, memoria,
audición, imaginación y percepción lógica,
además de los que ya eran específicos para la
profesión musical: entonación, memoria, ritmo
y habilidad para la interpretación vocal o instrumental.
En el plan de 1951, mitigada la influencia nacionalista, los
objetivos de la institución se redujeron a dos: la
enseñanza profesional de la música y la preparación
de maestros especializados en la enseñanza musical.
Entre las principales aportaciones de este plan de estudios
figuró la de haber creado las secciones de iniciación
-para niños de 8 a 14 años de edad-; la de estudios
secundarios -con el objeto de ofrecer una mejor preparación
vocacionalmente dirigida hacia la educación musical-;
la de estudios técnicos -para ejecutantes y cantantes-;
la de estudios técnicos superiores -para concertistas
e investigadores- y la de estudios normales -para la formación
de maestros especializados en la enseñanza musical-.
Con relación al conjunto de carreras consideradas,
se destacan las siguientes: ejecutante de instrumento (de
arco, de teclado, de aliento, de percusión y de punteo);
cantante; cantante de opera; cantante liederista; concertista;
compositor, director de conjuntos vocales e instrumentales.
Además de las especializaciones en la enseñanza
de: instrumento o canto, solfeo, composición y en música
escolar, sin dejar de considerar que dentro de la sección
de estudios técnicos superiores, fueron agregadas las
carreras de folklorista y musicólogo.
En el año de 1962 fue puesto en vigor el penúltimo
de los planes de estudios aplicados en el Conservatorio, por
el que las carreras profesionales quedaron estructuradas en
tres ciclos (inicial, medio, superior). Por cuanto a la sección
de estudios normales, única que continuó del
anterior plan, se determinó que en ella se impartieran
las carreras de maestro especializado en alguna rama de la
enseñanza musical (de instrumento, de canto, de solfeo,
de composición), además de la de música
escolar. Finalmente, en 1979 fue aprobado el plan de estudios
que hasta la fecha funciona en la institución, el cual
en su momento implicó un importante avance en la profesionalización
de los estudios musicales en nuestro país, ya que se
constituyó en el primer ordenamiento académico
que formaba músicos a nivel de licenciatura.
Por
sus características formales, evidenció un mayor
apego a los lineamientos metodológicos similares a
todo plan de estudios oficial, como el incluir una serie de
apartados relativos a los objetivos que debía de sustentar
la institución, su fundamentación filosófica,
sociológica, legal y pedagógica, así
como una somera descripción de los ciclos que debía
comprender la formación profesional de los futuros
músicos, sin dejar a un lado que estipuló en
sus líneas básicas el impulsar la impartición
de secundaria y bachillerato abiertos. El número total
de licenciaturas musicales contempladas en este documento
es de veinte, distribuidas en cuatro ramas del quehacer musical:
interpretación, docencia, investigación y creación,
para las cuales se han de brindar un total de 100 asignaturas
diferentes en el plantel.
Así,
a más de 134 años del establecimiento del Conservatorio
Nacional de Música, es posible destacar que de los
veinticuatro planes de estudio desarrollados en sus aulas,
el promedio de vigencia de dichos planes ha sido de cinco
años y medio, sin embargo, cuatro han superado este
lapso: los de 1883 y 1916, que estuvieron vigentes por una
década, el de 1962 que lo estuvo por diecisiete años
y, finalmente, el actual, de 1979, que a la fecha lleva más
de dos décadas en aplicación. El proceso de
profesionalización musical en el país ha ido
a la par de los cambios curriculares desarrollados en la institución.
No obstante, es menester llevar a cabo un nuevo análisis
sobre el ordenamiento académico, tomando para ello
en consideración, los trabajos realizados en años
pasados por la comunidad conservatoriana y que en 1996 permitieron
elaborar una propuesta de plan de estudios más acorde
con la realidad actual, lo anterior, a fin de continuar impulsando
el avance, actualización y renovación constantes
de la enseñanza conservatoriana en nuestro país.
for
BETTY LUISA ZANOLLI FABILA
Catedrática del Conservatorio
Nacional de Música de México en las materias de Historia de la
Música, Historia del Arte, Piano y Ciencias de la Educació.
Pianista solista de la Orquesta de Cámara de la Escuela
Nacional Preparatoria de la UNAM (1984-1995), desde 1998
colabora en tareas académico-administrativas para el
mejoramiento de la enseñanza en la UNAM. Maestra Especializada
en la Enseñanza Escolar y Pianista del CNM, instrumento en el
que se formó bajo la guía de Leopoldo González Blasco. Pasante de las
carreras de Derecho y Etnohistoria, se doctoró en Historia con
la tesis: La Profesionalización de la Enseñanza Musical en
México: El Conservatorio Nacional de Música (1866-1997).
bzanolli@infosel.net.mx
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