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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
   

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


Conservatorianos conmemora el CCLV aniversario de su fallecimiento

 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

Sugiere un sitio

 

 

Universo de El Búho

 Marzo de 2008

 

 

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

   

 

         

 

  Pautas inmortales

 

Carmina Burana

(Primera parte)

 

Jesús Francisco Aguilar Vilchis

 

INTRODUCCIÓN

Esta es una obra musical de las más taquilleras de todos los tiempos. Se trata de una obra joven, pues fue compuesta en 1937, y sin embargo, ha sido capaz de alcanzar, y posiblemente de desplazar en popularidad, a obras de la talla y tradición de la Novena Sinfonía de Beethoven, la Sinfonía Nº 40 de Mozart o el Huapango del compositor mexicano José Pablo Moncayo. Ha sido calificada por algunos especialistas, y otros no tan especialistas, como menor a otras de su autor, Carl Orff, pero paradójicamente, es gracias a ella que este compositor alemán se ha vuelto verdaderamente famoso.

En 1987, siendo yo Secretario Académico del Conservatorio, tuve que asistir a la citada institución en sábado por motivos de trabajo. Me acompañaron mis hijos Eric y Citlalli, quienes contaban con cinco y tres años respectivamente. Aquel día por la tarde, en el Auditorio "Silvestre Revueltas" de esa escuela se ejecutaría la obra que nos ocupa, Carmina Burana, en versión instrumental reducida a cuatro pianos, percusiones, solistas, coro de niños y coro de adultos. Se realizó un ensayo general a las doce de ese mismo día y no perdí la oportunidad de llevar a mis hijos. Cuando el ensayo comenzó, a los primeros acordes, los ojos de Eric se abrieron desmesurados y pareció derretirse en su asiento. No fue sino hasta pasados unos minutos que reaccionó, inquiriéndome: ¿qué es eso papá?, ¿Por qué no me habías mostrado esa obra?.

Es importante observar que una criatura de tan sólo cinco años de edad, no cuenta aún con los conocimientos necesarios para poder juzgar técnica y estéticamente una obra como la presente, por lo que su reacción ante la misma puede calificarse de instintiva. Pero recuerdo que en una ocasión posterior, platicando con el poeta Manuel Aguilar de la Torre, primo mío, me comentó que presenció en Europa por primera vez la obra en cuestión. La descripción que hizo de lo experimentado, coincide plenamente con la reacción de Eric.

La anécdota viene a colación porque el reflejo descrito, en el caso del niño, puede pensarse que se trata de un ser fácilmente impresionable, pero si esa reacción es ratificada por un adulto y por añadidura intelectual, no tenemos más remedio que concluir lo siguiente: 1º.- La obra citada logra su objetivo de manera tan clara e inmediata que no se requieren conocimientos técnicos musicales para ser cautivado por ella. 2º.- Que el compositor no se equivocó en los mecanismos musicales usados en su realización. 3º.- Y que si se cuenta con una explicación del significado y estructura del discurso, el disfrute de la obra será pleno, no sólo instintivo, sino racional.

La espectacularidad que desde el primer instante manifiesta esta obra, ha sido uno de los factores que han hecho de ella un producto altamente comercial, que lo mismo ha sido usada en anuncios de automóviles de lujo, que en películas de alcance internacional cuyas temáticas van de lo medieval a lo futurista; igualmente se ha usado para abrir conciertos de música popular, que ha inspirado su re-interpretación por músicos de rock.1

Otro elemento más que ha contribuido en su vertiginosa popularización es ese halo de misterio que incrementa el ya de por sí fuerte atractivo de esta obra, sin duda se debe a su contenido medieval. En cualquier circunstancia y de cualquier tema que se trate sobre la Edad Media, ésta siempre nos induce a pensar en función del misterio, la magia y la aventura que la caracterizan.

La razón es que, durante la Edad Media se forjaron prácticamente todas las mitologías de la cultura occidental, así la leyenda del Santo Grial, copa en la que se supone que bebió Jesucristo durante la última cena, y a la cual se le atribuyen poderes mágicos como la de Excalibur, la mítica espada del rey Arturo; la poesía épica sobre los caballeros cruzados o el Santo Sudario.

Estos elementos: espectacularidad y misterio, aunados a la sencillez de los elementos en su composición, son los factores por los que se ha colocado a la cabeza del desfile de éxitos en cuanto a música culta se refiere.

El estreno en México se realizó el 25 de marzo de 1955 en la Sala de Espectáculos del Palacio de Bellas Artes teniendo como soprano a la maestra Rosa Rimoch, al tenor Paulino Saharrea y al barítono Hugo Avendaño; el Coro de Niños del Conservatorio Nacional de Música; el Coro de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica Nacional, todos bajo la dirección de los maestros Jesús Durón y Luis Herrera de la Fuente. A cuarenta y cinco años de su estreno, esta obra ha alcanzado una popularidad que abarca todo género de públicos.

Para contar con una suficiente comprensión de la obra, se requiere la explicación de varios elementos: una semblanza del compositor y su intención creadora; el origen y época de los textos que sirven de base al trabajo, esto es, un panorama de la Europa Medieval; un panorama de los goliardos, poetas que compusieron los Carmina Burana; la estructuración y significación del discurso musical y la traducción de los textos, en los que se muestra el carácter festivo popular que distinguió al medioevo.

SEMBLANZA DEL COMPOSITOR

La obra se debe al compositor alemán Carl Orff, nacido en Munich el 10 de julio de 1895. Carmina Burana es considerada su primera composición original. Fue escrita en 1937 o 38 y forma parte de la trilogía conocida como "Trionfi", la cual incluye, además de la que nos ocupa, las cantatas: Catulli Carmina de 1943 sobre textos del poeta latino Cayo Valerio Catulo (ca. -87; ca. -54) y el Triunfo de Afrodita de 1951.

Desde finales del siglo XIX, la música en Europa experimentó una diversificación estilística como reacción de escape ante el Romanticismo. En Francia se dio el Impresionismo, la dodecafonía en Austria, el neoclasicismo en Alemania, y Rusia influyó en el mundo entero con su Nacionalismo. Existieron algunas otras corrientes estilísticas, pero en general pueden notarse dos tendencias antagónicas: la búsqueda del futurismo en términos de innovación, y la recurrencia al pasado: Renacimiento, Edad Media, Antigüedad, Primitivismos y Folklore. La etapa creativa de Orff se inició durante esta transición, a principios del siglo XX, y pertenece al segundo derrotero, ya que en sus obras, al menos en la trilogía, evoca el medioevo a manera de cita nacionalista y la antigüedad de la Roma clásica.

Además de compositor y director de orquesta, fue un gran pedagogo cuya metodología se basa en la educación rítmica por la danza y la utilización de instrumentos de percusión afinados. Murió en su ciudad natal Munich el 29 de marzo de 1982.

LA SOCIEDAD MEDIEVAL

La Edad Media se extiende de la caída del Imperio Romano de Occidente, en el año 476 después de Cristo, a la toma de Constantinopla por los turcos en 1453. Suele dividirse en Alta y Baja, cuyo límite entre ambas son las cruzadas, iniciadas en 1095. Pero también se secciona en tres etapas:

La primera, del 476 al s. VIII, llamada de las invasiones por las muchas sufridas por el Imperio Romano de Occidente debido a su debilitamiento. En el s. V los sajones se instalaron en la isla de Britania y se extendieron hasta Germania; los visigodos conquistaron la península Ibérica y los ostrogodos la Itálica; los hunos encabezados por Atila realizaron varias incursiones en el Imperio. En el s. VI, los francos conquistaron la Galia, los lombardos la Galia Cisalpina, dándole el nombre de Lombardía. Los germanos habían penetrado el Imperio paulatinamente, se instalaron en el Occidente romano y se convirtieron en sus herederos y continuadores, restaurándolo en el 800 mediante la coronación de Carlomagno. Esas invasiones son parcialmente causantes del abigarramiento de la sociedad medieval, debido a las mezclas raciales y religiosas que se suscitaron al fusionarse los pueblos bárbaros y el Imperio Romano.

La segunda etapa es conocida como del feudalismo:

Sistema de organización económica, política y social que se basa en el régimen señorial de explotación agraria, esto es, el señor feudal se apropia del excedente producido por los campesinos que laboran las tierras de éste. El fraccionamiento de la soberanía del rey, principalmente en la monarquía franca en el s. IX, propició la entrada de guerreros calificados, llamados caballeros, dentro del sistema de vasallaje a cambio de feudos. La clase caballeresca se mantenía de los impuestos pagados por los campesinos, [y] se convirtieron en una casta hereditaria cuya ideología se basaba en la exaltación del honor, el respeto a la palabra dada y las reglas de combate. El vasallo debía al señor: fidelidad, obediencia y servicio, principalmente militar. A cambio, el señor se ocupaba de la protección y sostenimiento del vasallo, a través de la concesión de un feudo. La extensión de éste podía variar de una o varias villas o dominios... la concesión de beneficios de vasallo a subvasallo en línea vertical se continuaba hasta el agotamiento de sus posibilidades. La otra gran clase terrateniente fue el clero, que vio aumentar enormemente su patrimonio gracias a las donaciones, estos bienes eclesiásticos fueron sometidos al mismo proceso de infeudación que los laicos.2

El feudalismo decayó en Europa en el siglo XIII debido al surgimiento de nuevas formas de producción, distribución y comercialización.

La tercera etapa es la de conformación de los primeros Estados Nacionales. La idea básica en la que se fundan es la de identidad: racial, lingüística, de costumbres y territorio. Antes del primer período medieval, el de las invasiones, el Imperio Romano había promovido el uso del latín como lengua oficial y concedido libertad de culto a los cristianos, pero los nuevos pueblos asentados en diversas regiones del Imperio acabaron por imponer las lenguas vernáculas, algunas de ellas se mezclaron con el latín y otras más surgieron a partir de éste, conformando paulatinamente los idiomas europeos. Prácticamente todos los pueblos invasores se convirtieron al cristianismo, pero tendieron a conservar algunas de sus costumbres agrícolas de práctica pagana al margen de las ceremonias religiosas. Y es lógico, ya que la agricultura era la base de su economía y sostenimiento. Algunas de esas costumbres se basaban en la observación de las estaciones, los ciclos de siembra y cosecha, los ciclos lunares y climáticos y la observación de los astros. Así que sus más importantes celebraciones giraban en torno a ello y generalmente se realizaban en el campo o el bosque. El cristianismo persiguió y castigó estas costumbres como prácticas paganas o brujería e hizo que fueran poco a poco abandonadas.

Durante la Edad Media, los únicos lugares a los que podríamos llamar centros educativos fueron las abadías y monasterios, por lo que todos los conocimientos tanto en artes como en ciencias eran impartidos bajo la ideología teocentrista imperante. Al correr del medioevo, la preservación y difusión de los conocimientos pasó de los centros antes mencionados a las escuelas catedralicias y de allí a las universidades, pero el carácter religioso de los estudios continuó hasta muy entrado el Renacimiento. La música y la poesía formaban parte importante de esos estudios. El vehículo de entendimiento y transmisión de conocimientos, legislación, diplomacia, civilización y cultura fue el latín, conocida como la "lengua de los clérigos y letrados. El mundo medieval tomó de Roma la idea del Estado Universal - "... el Sacerdocio y el Imperio eran las máximas autoridades universales.” 3 El carácter carnavalesco popular con todas sus implicaciones de ironía, protesta y transgresión, se produjeron en muy alto grado y llegaron a constituir una unidad de comportamiento: “Las catedrales fueron el monumento más grandioso...” y “Las cruzadas, la única empresa colectiva que temporalmente unió a todas las naciones.. ”. 4

Tal vez no haya nada más característico de la Edad Media que las cruzadas; esas expediciones militares emprendidas por los pueblos cristianos de occidente a partir del año 1095 y cuyo propósito inicial era expulsar a los musulmanes de los Santos Lugares. Pero hubo más de fondo: por el lado económico, político y social, representaban una forma de expansión territorial y de apertura de rutas comerciales, y por el sentido ideológico, dicha aventura tenía como carnada el hallazgo de objetos y sitios relacionados con la pasión de Cristo y que la imaginación popular había convertido en objetos mágicos como el Santo Grial, el cual, se cuenta que fue llevado a Inglaterra por José de Arimatea. Esos artículos y lugares constituyen la base de la mitología anglosajona. Tradiciones y leyendas medievales germánicas podemos apreciarlas en las óperas de Richard Wagner.

También debido a las cruzadas, y con el propósito de defender el Santo Sepulcro y otros lugares, se crearon órdenes monástico-militares como las de los Templarios y los Hospitalarios. Inicialmente fueron organizaciones caritativas, pero pronto se transformaron en sociedades mercantiles y financieras cuyo poder económico rebasó a aquellos de la Iglesia y la monarquía. En torno a estas órdenes también se generaron no pocos mitos y leyendas.

La última cruzada, VIII, fue en 1270 contra Túnez y se suspendieron en 1291. El continuo contacto con el oriente, “amplió los horizontes geográficos y culturales de los caballeros e intelectuales de la época”. 5

LOS GOLIARDOS

Los autores de los textos sobre los que Orff compuso la obra se llamaron a sí mismos Goliardos y eran desertores de los estudios religiosos, clérigos vagantes, al estilo de aquel frailecillo que acompaña a Robin Hood. El nombre de Goliardos parece deberse a un gigante Golias, emparentado con el Goliat bíblico del cual se dicen descendientes; o a un obispo Golias al cual reverenciaban, pero ambos, el gigante y el obispo, no han ser otra cosa que producto de la fantasía de estos personajes que engrosaban la abigarrada sociedad medieval.

La causa de su deserción es incierta, pero posiblemente debida a las decepciones sufridas por ellos al notar las corrupciones del clero, o por el aburrimiento de la vida monástica de contemplación, o porque no fueron capaces de soportar las tentaciones mundanas. Sin embargo, conservaron sus distintivos clericales, es decir: la tonsura, que es el rapado circular de la coronilla del cráneo y los hábitos que vestían. Se reunían en "hermandades" con el fin de protegerse, lo que aunado a los distintivos que portaban les permitía sistematizar sus engaños, de los cuales se valían para subsistir. Las constantes persecuciones emprendidas en su contra los orillaron a asociarse con los integrantes del bajo mundo: juglares, saltimbanquis, facinerosos, artesanos, todos ellos organizados en "gremios" o "cofradías" por idénticas razones de seguridad. De esta manera, se dio una aportación al desarrollo artístico popular, ya que los clérigos vagantes influyeron en estas cofradías con los tres elementos del conocimiento artístico con que contaban, a saber: el latín, la poesía y la música incluida su notación. La ironía, el escarnio y la transgresión de toda norma moral y de conducta social vigentes, fueron los elementos que impregnaron sus poemas. Todos los grupos involucrados en las denuncias, demandas y escarnios, fueron violentamente marginados, mas no obstante sufrir continuas persecuciones y aguantar leyes, decretos y toda clase de edictos en su contra, no cejaron en su objetivo. Los goliardos ocuparon lugar de honor en la mira de las autoridades. Pero la persistencia en el comportamiento de dichos grupos, llegó a consolidar una tradición que alcanzó al Renacimiento, muestra de ello son los clérigos François Rabelais, autor de la obra narrativa Gargantúa y Pantagruel, de estilo satírico-popular sobre héroes caballerescos. Y François Villon, quien nació hacia 1431 y fue clérigo, poeta y licenciado en artes. Estuvo involucrado en el asesinato de un clérigo, por lo que huyó de París. Más adelante, junto con algunos amigos, asaltó el Colegio de Navarra, así que una vez más se dio a la fuga. Posteriormente sería encarcelado acusado de vagancia por formar parte de una compañía de cómicos ambulantes, pero logró quedar en libertad gracias a la intervención del rey Luis XI. A su regreso a París, es nuevamente encarcelado debido al atraco del Colegio de Navarra, mas prometió devolver su parte del robo. Un mes después, fue condenado a la horca a causa de otra pendencia nocturna. En su poesía nos narra su estado de angustia y pesar por su condición de condenado. En su poema llamado El Epitafio de Villon, se imagina a sí mismo ya en estado de putrefacción colgado de la horca. También de esta última condena se salvó, pero se le supone fallecido al poco tiempo, en 1463. Otros ejemplos de las historias sobre estos clérigos, sus engaños y vidas licenciosas, los encontramos en el libro Decamerón de Giovanni Boccaccio (1313-1375), obra escrita entre 1350 y 1355.

El Renacimiento con su floreciente comercio, favoreció a los grupos dominantes, quienes en busca de diversión asimilaron a los otrora marginados juglares, clérigos vagantes y otros profesionales del entretenimiento. Estos, al formar parte de los servicios cortesanos, perdieron el carácter festivo popular y la espontaneidad que les distinguía, al tener que dirigir sus bromas y escarnios hacia un blanco diametralmente opuesto al original.

ESTRUCTURA Y DISCURSO DE LA OBRA

Esta obra, Carmina Burana, es definida como Cantata, palabra italiana que significa simplemente “cantada”. Con este término se designa a una creación musical que involucra coros, voces solistas, orquesta y cuyo contenido temático puede ser profano o religioso. Tiene el mismo origen y estilo dramático-musical de la ópera, sólo que la cantata abandonó la acción. En el caso de la obra de Orff, se trata de una cantata escénica, esto es, la intención del autor es devolverle la representación a través del movimiento, así mismo, procura la simplicidad de expresión primitiva apelando a las facultades elementales del auditorio a través de hacer surgir del ritmo la función primordial de la obra.

El título: Carmina Burana, cuya traducción es Cantos de Beuren, proviene del nombre con el que Johann Andreas Schmeller publicó en 1847 la primera edición del manuscrito de la obra que sirvió de base a la de Orff, a la cual este último subtituló: “Cantiones profanae cantoribuset choris cantandae comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis”, que no es ninguna invocación del demonio, en español significa: “Canciones profanas para solistas y coros con acompañamiento de instrumentos e imágenes mágicas”, de donde surgió la incorrecta traducción de Carmina Burana como Canciones Profanas. Esta se basa en algunos de los poemas goliardescos que integran la colección del nombre ya citado, la cual se sabe que fue reunida hacia 1225 y se encontró en el monasterio de Benediktbeuren en Baviera, región alemana ubicada entre los Alpes y la frontera con Checoslovaquia. Hoy se conserva en Munich. Los poemas están en lenguas latina y bajo-alemán y de ellos Orff tomó selecciones de los temas más representativos de la poesía de los clérigos vagantes: lo inconstante de la suerte, la primavera y sus múltiples manifestaciones de vida; la embriaguez, el sarcasmo, la ridiculización y los placeres sensuales, a los cuales fueron tan aficionados.

Musicalmente, el compositor procura evocar los estilos gregoriano y medieval, mas sin pretender imitarlos. Utiliza una instrumentación numerosa sobre todo rica en percusiones, y prescinde de elaboraciones melódicas, armónicas y contrapuntísticas complejas, a fin de facilitar al auditorio una percepción estética inmediata, esto es, instintiva.

La obra consta de seis secciones más la repetición, al final, de un fragmento de la primera, lo que hace un total de siete secciones en una forma cíclica, esto es, inicia y termina con la misma pieza. Las siete secciones son:

1. FORTUNA IMPERATRIX MUNDI (FORTUNA EMPERATRÍZ DEL MUNDO).

2. I PRIMO VERE (LA PRIMAVERA).

3. UF DEM ANGER (SOBRE EL PRADO).

4. II IN TABERNA (EN LA TABERNA)

5. III COURS D'AMOUR (LA CORTE DE AMOR).

6. BLANZIFLOR ET HELENA (BLANCAFLOR Y HELENA)

y para concluir, nuevamente

7. FORTUNA IMPERATRIX MUNDI (FORTUNA EMPERATRÍZ DEL MUNDO)

La forma cíclica nos induce a pensar en una obra que termina y vuelve a iniciar en el mismo punto, y así sucesivamente sin fin.

El hecho de que la primera escena “FORTUNA IMPERATRIX MUNDI” sea usada a manera tanto de introducción como de conclusión, es una forma de simbolizar que este tema contiene, en el sentido matemático, a los demás. Ahora bien, descontada la presencia de la sección introductoria y conclusoria, que son prácticamente la misma, y cuyas funciones son las del broche y su contra, la estructura se compone de tres actos, numerados en romano, que son:

I. PRIMO VERE, “La primavera” o “En la primavera”, cuyo tema central son las bondades de esta época del año, la cual permite disfrutar de la convivencia en el campo y su colorido, por eso en esta parte se incluye también la sección titulada “UF DEM ANGER”, “En el prado”.

La segunda parte, II. IN TABERNA, “En la taberna”, lugar de reunión con los amigos, punto de encuentro de estudiantes, en donde lo mismo se disfruta placenteramente del vino, que se gastan bromas pesadas o se practican los juegos de azar.

A través de las dos partes anteriores la emoción de la obra se incrementa paulatinamente basándose en el goce de la belleza, la alegría y los placeres mundanos y preparan el camino apuntando hacia el mejor blanco de las poesías goliardescas: el amor, la sensualidad y el erotismo, los cuales se encuentran en el tercero y último acto del discurso:

III. COURS D'AMOUR, “La corte de amor”, o “El cortejo amoroso”. En él se describen las estrategias de la conquista amorosa, las insistencias del enamorado, las dudas y penas del amor. Que a pesar de contener fluctuaciones en el estado de ánimo, éste se aumenta hasta alcanzar su punto climático ya hacia el final de este tercer acto, en el número musical vigésimo tercero, titulado “DULCISSIME”.

La sexta sección, titulada “BLANZIFLOR ET HELENA” le sigue como parte de la misma “Corte de amor”. Es, prácticamente, la última sección de la obra, y consta de un solo número musical, lo siguiente, es el regreso a la introducción, en este caso como conclusión: “FORTUNA IMPERATRIX MUNDI”, cerrando así el ciclo.

NOTAS:

1 Ray Manzarek, extecladista de los Doors.

2 Diccionario Enciclopédico Salvat. Salvat Editores S. A. de C. V. Barcelona, España, 1985.

3 Ibidem

4 Ibid.

5 Id.

(Concluye en el próximo número)


JESÚS FRANCISCO AGUILAR VILCHIS

Profesor de Enseñanzas Musicales Escolares, cursó la carrera de Composición en el Conservatorio Nacional de Música; es catedrático de Introduccción a la Música e Historia de la Música en el referido plantel, del que ha sido Secretario Académico y Subdirector. Ponente y conferencista de temas educativos e histórico-musicales. Desde 1998 participa como intérprete, coproductor e ingeniero de sonido en programas de radio.

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