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Conservatorianos,
en su afán por constituirse en importante vía
de expresión libre para artistas, educadores, amantes
de la música y estudiosos en general de las disciplinas
humanísticas, tanto de México como del extranjero,
manifiesta su reconocimiento, admiración y gratitud
a quienes, desde sus altas responsabilidades en los ámbitos
de la academia, la investigación, la docencia y la
función pública, contribuyen generosamente a
ofrecer bimestre a bimestre a sus lectores, cuyo número
se incrementa día a día, sugestivas, documentadas
y muy sentidas colaboraciones acerca de tópicos de
carácter histórico, jurídico, pedagógico
o cultural que gravitan en torno al quehacer artístico
de los más grandes exponentes de la bella música
a nivel mundial.
No
cabe duda que el contribuir a enaltacer, acrecentar y divulgar
nuestra riqueza cultural entre sectores cada vez más
amplios de la sociedad, ya de manera directa o como resultado
de un efecto multiplicador, resulta una tarea nada fácil
aunque sí muy gratificante, toda vez que significa
sumar esfuerzos para construir senderos que lleven a niveles
superiores de identificación, unidad y convivencia
que permitan a todos, sin distingos de ideologías,
nacionalidades, religiones o posiciones sociales, acceder
al conocimiento y disfrute de los bienes que el progreso de
la cultura ha hecho viables en el devenir histórico
de la civilización universal. La cultura es patrimonio
de la humanidad, y sobre esta base, en Conservatorianos se
tiene la certeza de que, mediante la participación
y organización de los propios actores, productores
o protagonistas del quehacer artístico, es posible
crear las condiciones necesarias para la materialización
de tan magna obra, en donde los Estados asuman plenamente
el papel vanguardista en su función y difusión
de las diversas manifestaciones culturales que mejor favorezcan
al desarrollo pleno, tanto de los individuos como de las comunidades
y sociedades nacionales.
En tal contexto, Conservatorianos
reitera, con renovado entusiasmo, su firme convicción
para proseguir en la realización de las mejores causas
que hagan de la música y demás bellas artes,
parte esencial en la formación de todos los hombres
y mujeres, pues ante un mundo en continuo y acelerado avance
científico y tecnológico -que privilegia la
globalización comercial y financiera en detrimento
de la preservación de valores e identidades culturales-,
resulta urgente redimensionar el papel que desempeñan
los sistemas educativos, toda vez que en múltiples
lugares la educación artística ha sido relegada
de las instituciones escolares, contraviniendo mandatos legales
que imponen al Estado impartir una "educación
que tienda al desarrollo integral de los individuos".
Esta realidad, sin embargo, es fuente incesante de motivación
para los maestros, que en su diario ejercicio docente desarrollan
una misión digna de todo elogio, al coadyuvar de manera
determinante a la formación de sus semejantes y proporcionar
a éstos enseñanzas para la vida. Como reconocimiento
a su gran obra humanista, en México, cada 15 de mayo,
sociedad y gobierno participan en la conmemoración
del "Día del Maestro", hecho propicio para
expresar en estas líneas los mejores parabienes a los
maestros de todas las escuelas del mundo, cuya gloria se perpetúa
en la historia, de palabra en palabra y de corazón
en corazón.
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