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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
   

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


Conservatorianos conmemora el CCLV aniversario de su fallecimiento

 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

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Universo de El Búho

 Marzo de 2008

 

 

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Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

   

 

         

   
  Poesía y música

 

La guitarra

Evaristo Carriego

(1883-1912)

 

Porque en las partituras de su garganta

ella orquesta la risa con el lamento,

porque encierra una musa que todo canta,

es la polifonista del sentimiento.

Por la prima aflautada vuelan las aves

de las notas chispeantes y juguetonas,

y, poblando el ambiente de voces graves,

braman las roncas iras en las bordonas.

Arco de mil envíos. Carcaj de amores,

hacen sus flechas raudas líricas presas,

así como, en la pauta de los rencores,

suele rugir el pueblo sus marsellesas.

Ella lauda en su solfa los caballeros

del valor o del arte, y aun hay un gajo

de laurel para todos los cancioneros

de la fértil Provenza del barrio bajo.

Por eso elogia siempre los más sensibles

finos ensueños, como también halaga

las audaces pasiones irresistibles

de los fieros Tenorios de poncho y daga.

La luz de un viejo idilio, como aureola

que ciñe su cordaje, quizás le llega

desde el fondo de un rancho; que aunque española;

conoció el amor gaucho de Santos Vega.

Bajo el alero en ruinas, contando duras

malas correspondencias a sus deseos,

con la magia vibrante de sus ternuras

cautivan a las mozas criollos Oreos.

Ella inspira en el baile las alabanzas

de floridos requiebros y relaciones,

o las citas fugaces en las mudanzas

de los tristes cielitos y pericones.

O, a los lentos acordes provocativos,

en su seno se agitan las habaneras,

que, libertando locos besos cautivos,

se desmayan sensuales en las caderas.

Órganos y clarines, sus voces finas

Suenan, cuando en el rojo de sus vergeles

Florece la amargura de las espinas

Y sangra la epopeya de los laureles.

A sus cordiales sones apasionados,

en las noches alegres de serenatas

envían los galanes desconsolados

sus doloridas quejas a las ingratas...

Por sus historias pasan, como un gemido

que presagiase largos fatales duelos,

las románticas cuitas del pecho herido,

o las rojas venganzas de los Otelos.


Cuando la pulsan toscas manos brutales;

ella tiene temores de sensitiva,

como bajo opresiones espirituales

insinúa caprichos de novia esquiva.

-Melodiosos mensajes de las constancias-

se mecen las memorias en sus cadencias,

y desde el infinito de las distancias

vienen los "no me olvides" a las ausencias.

Ofrenda generosa de un dulce instante

que llenase la caja de ritmos ledos,

en las cuerdas sonoras puso una amante

el beso que, aun borrado, quema los dedos.

Calandrias fugitivas que van pasando,

de tiempos de leyenda vivo trasunto,

por ella todavía cruzan vagando

los derroches de ingenio del contrapunto.

Modulando, responsos conmovedores,

en la exaltación honda de su noble estro,

dice las odiseas de payadores

que murieron cantando como el Maestro.

En las manos del majo su gracia encela

el alma de las chulas -sangre bravía-

y, en su carmen de amores, vino y canela,

revientan los claveles de Andalucía!

Castañuelas, jaleos, ricos mantones,

manolas, bizarrías, rosas bordadas...

¡Se perfuman las sedas de sus canciones

en el patio de aromas de las Granadas!

Corona los aplausos que le merecen

las ágiles hazañas de los toreros,

o sobre algún sombrío cuento aparecen

evocadas visiones de bandoleros.

Vive en los Escoriales de los blasones,

o en las Trianas flamencas de las Sevillas,

¡y ya es una marquesa de áureos salones,

ya la pobre muchacha de las bohardillas!

Por eso, luce orgullos de aristocracia

en la altivez de regios rasos triunfales,

como también se llena de humilde gracia

en la coquetería de los percales.

A sus cálidos ritmos, de suaves tonos,

en su hamaca de nervios y fantasía,

mecen provocadoras sus abandonos

las seis líricas damas de la Harmonía.

Es la polifonista del sentimiento;

es la de los dolores y los placeres:

¡la que orquesta la risa con el lamento,

la que canta aleluyas y misereres!

 

conservatorianos@hotmail.com
 

 

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D.R. © Conservatorianos
Revista de información, reflexión y divulgación culturales
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