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Samuel
Ramos, filósofo mexicano, a lo largo de sus escritos
elaborados en torno a los que él llamó "sujetos
de la creación artística" destacó
de manera sobresaliente la función esencial que desarrolla
en toda obra de arte su propio creador, el compositor por
lo que corresponde al ámbito musical, en el entendido
que sería muy difícil concebir a esta manifestación
de la actividad humana sin la figura autoral. Más aún,
intérprete, público y crítico, no tendrían
razón de ser si previamente no existieran el autor
y su obra.
Por
otra parte e independientemente de la importancia que alcanzaron
las prácticas educativas relacionadas con la formación
de músicos, tanto en la antigüedad clásica
como en la edad media, por no hacer referencia a épocas
todavía anteriores, es incuestionable que a partir
del establecimiento de los primeros conservatorios musicales,
la composición musical se constituyó en un eje
fundamental de la enseñanza ofrecida por toda institución
educativa en materia musical.
En
ese sentido, el Conservatorio Nacional de Música de
México (CNM), establecido desde 1866 no ha sido la
excepción. De entonces a la fecha, en sus aulas han
impartido cátedra la mayoría de los principales
representantes de la creación musical mexicana del
último siglo y medio, y egresado de igual forma un
número considerable de los más importantes y
destacados exponentes del área de la composición,
muchos de los cuales llegaron además a ocupar la dirección
del plantel.
La
Composición como asignatura académica, fue incluida
desde el primer plan de estudios del "Conservatorio de
Música de la Sociedad Filarmónica Mexicana"
dentro de las materias de música, llamadas especiales,
bajo el nombre de Composición teórica, siendo
el compositor, pianista y médico Aniceto Ortega, el
maestro fundador de dicha cátedra en la institución.
Con Ortega, autor de la primera ópera nacionalista
mexicana, la enseñanza de la composición tendría
en sus inicios una importante influencia germánica,
particularmente del sinfonismo beethoveniano.
No
obstante, cuatro años después fue sucedido en
la cátedra por Melesio Morales, que acababa de regresar
de Florencia donde había estudiado precisamente dicha
materia, luego de haberse preparado en esta rama musical con
Cenobio Paniagua y en Instrumentación con Antonio Valle.
De tal forma, la tendencia musical teutónica en la
composición conservatoriana daría paso a una
importante y duradera influencia del operismo italiano a través
de las enseñanzas de Morales, el autor de célebres
óperas como Romeo y Julieta e Ildegonda y de numerosas
obras pianísticas, pues dicho maestro conservó
la titularidad de esa cátedra por casi cuatro décadas,
prácticamente hasta su muerte acaecida en 1908.
En
el transcurso de esos cuarenta años tuvieron lugar
importantes acontecimientos en el desarrollo de la enseñanza
de la Composición en el CNM. En 1873 se introdujo dentro
de la llamada sección de estudios técnicos superiores
la enseñanza de la "Composición libre"
y de la "Composición a gran número de partes",
integrándose con Armonía y Contrapunto en una
misma materia en el plan de estudios de 1877, hasta adquirir
por sí sola nuevamente categoría de asignatura
en 1883 a partir del proyecto de Alfredo Bablot, cuyo artículo
23 la describía en los siguientes términos:
La
enseñanza de la composición, que sigue inmediatamente
a la de la armonía, dura tres años y comprende:
el conocimiento teórico de los instrumentos modernos,
su extensión y propiedades, la instrumentación
para orquestas sinfónicas y militares, el contrapunto
antiguo y moderno, simples en sus diversas modificaciones,
tradicionales, doble a la octava, décima y duodécima,
por movimiento contrario, retrógrado, contrario-retrógrado
e inverso-contrario, imitaciones, canon, fuga a dos, tres
y cuatro voces solas o con acompañamiento, y del género
instrumental antiguo y moderno; formación de periodos
melódicos, recitado, composición religiosa,
vocal, instrumental, libre y a gran número de partes;
dirección de música colectiva y análisis
de obras maestras del arte en todos los géneros y de
todas las épocas.
Una
década más tarde, el Reglamento General del
CNM de 1893 estipuló que en la institución se
podrían cursar las carreras de Profesor de Composición,
de Artista de Canto y de Artista de Instrumentos de Orquesta.
Para ello, quien optara por ser compositor debería
cursar nueve años de estudios, en los cuales llevaría
las materias generales de Piano -6 años-, Orfeón,
Italiano, Acústica y Estética, Historia de la
Música y Biografía de sus hombres célebres,
y las específicas del área de composición
a realizar en cinco años, esto es, Bajo cifrado, Polifonía
en el arte moderno y arte de la melodía, Instrumentación,
Contrapunto y Fuga y Composición libre. Sin embargo,
para 1900 resulta irrefrenable la poderosa influencia francesista
que llega hasta las aulas conservatorianas, al punto de ser
incluido en el mismo plan de estudios de dicho año
la enseñanza del idioma francés en sus respectivas
carreras.
Asimismo,
durante los primeros diez años del siglo XX tiene lugar
el arribo de una pléyade de talentosos jóvenes
músicos que, formados tanto en el CNM como en la mayoría
de los casos en el Conservatorio de París, transforman
la enseñanza de la composición musical en México.
En 1900 los primeros de dicho grupo en ser nombrados para
impartir la materia son Ricardo Castro y Gustavo Campa, ambos
fundamentalmente formados bajo el influjo del neoclasicismo
francés, especialmente de Camille Saint-Saëns.
Dos años después ingresan Melquíades
Campos y Rafael J. Tello y durante el periodo de 1905-1910
lo hacen Luis Jordá, Aurelio Barrios y Morales, además
del propio Cenobio Paniagua y Julián Carrillo, quien
por su parte reflejaría particularmente una mayor tendencia
hacia el neoclasicismo alemán. Cabe destacar que de
este conjunto, Castro, Campa, Tello y, en dos ocasiones, Carrillo,
habrían precisamente de ocupar la dirección
del plantel.
De
dicho grupo, Ricardo Castro, que fuera el primer gran concertista
internacional de piano mexicano, a pesar de haber muerto prematuramente
en 1907, dejó escrita una prolífica y notable
obra para dicho instrumento. Campa, que impartió composición
en la sede conservatoriana hasta 1925, se inclinó más
hacia el género sinfónico, tarea que le valió
elogiosos comentarios de figuras destacadas de su momento
como Verdi, Massenet y el mismo Saint-Saëns, además
de desplegar una intensa actividad en favor de la enseñanza
musical escolar. Tello, además de haber sido un connotado
pianista, compuso como el anterior obras del género
sinfónico, conciertos para piano y orquesta, y abordó
la música sacra y la ópera. Jordá, de
origen español, optó particularmente por la
composición pianística. Finalmente, mención
especial merece Julián Carrillo, quien a lo largo de
su vida se dedicó a la investigación, de cuyos
trabajos derivó su teoría del "sonido 13",
para la cual realizó innumerables conferencias y conciertos
tanto en México como en el extranjero, al grado de
emplear instrumentos especialmente construidos para tal fin.
En
el plan de estudios de 1916 la carrera de Compositor es estructurada
con las siguientes asignaturas: Ritmo y Expresión Musical
(un año), Armonía, Contrapunto, Fuga y Formas
Musicales e Instrumentación (6 años), Piano
(4 años), Conjuntos Vocales e Instrumentales (2 años),
además de quedar facultados los alumnos a solicitar
Prácticas de Dirección de Conjuntos en general
en los dos últimos años de su carrera, cuestión
que quedaría oficializada por el Reglamento de 1925,
en el cual se estableció que en la labor de la Orquesta
del Conservatorio, formada por profesores y alumnos del plantel,
se debería dedicar un programa anual para los alumnos
de composición.
La
década siguiente ofrece nuevos derroteros para la composición
conservatoriana y mexicana en general. Las transformaciones
sociales y políticas por las que ha atravesado el país
desde el estallido del movimiento revolucionario de 1910,
generarán modificaciones radicales en el concepto estético
y estilístico de los compositores nacionales. El germen
del sentir nacionalista se reflejará como en el arte
pictórico ahora también en la producción
musical de esa época. Para finales de los años
veinte la planta docente conservatoriana se enriquece con
el ingreso en la clase de Composición de los músicos
Candelario Huízar, Silvestre Revueltas y Carlos Chávez.
Representantes del primer nacionalismo musical mexicano, creadores
todos ellos de una vasta obra musical, tanto camerística
como sinfónica, cabe destacar que los dos últimos
fueron también directores del Conservatorio.
Revueltas
influirá como una alternativa en la composición
mexicana al emplear polirritmias, nuevas combinaciones tímbricas,
integrando grupos instrumentales novedosos, haciendo elásticas
las formas y manteniendo fondos rítmicos percusivos.
Sin embargo, el periodo comprendido entre 1930 y 1940 tendrá
el sello de Carlos Chávez. Fundador e impulsor de instituciones
y organizaciones musicales, como el propio Instituto Nacional
de Bellas Artes y Literatura, durante su periodo directivo
en el Conservatorio promovió la organización
de Academias para investigación histórica, científica
y artística en materias musicales de interés
nacional. Específicamente, la Academia de Investigación
de Nuevas Posibilidades Musicales pretendió desde su
creación realizar el estudio de las teorías
sobre las diversas escalas musicales del mundo, los instrumentos
y las nuevas posibilidades sonoras, todo lo cual motivó
que en el plan de estudios de 1936 la carrera de Composición
comprendiera no sólo el estudio y la investigación,
sino también la producción de obras folklóricas.
La mejor y más concreta muestra de su impacto en la
clase de composición conservatoriana la habría
de constituir justamente el Taller de Composición que
fundó y dirigió Chávez, del cual egresaron
destacados compositores y maestros del área.
En
la década de los treinta se integra a la clase de composición
una nueva generación de compositores, a quienes se
considera representantes del segundo nacionalismo musical
mexicano, sus nombres: José Rolón, Blas Galindo
y José Pablo Moncayo, además de Juan León
Mariscal, y que por varias décadas habrían de
impartir clase en la institución. En 1939 el plan de
estudios correspondiente a la carrera de Maestro de Composición,
comprende además de Armonía, Piano, Historia
de la Música, Idioma, Análisis Musical, Contrapunto,
Fuga, Estética, Reducción de partituras orquestales,
las materias de Pedagogía Musical, Prácticas
pedagógicas y Metodología y Literatura universal
y española. En 1945 se modifica la denominación
de la carrera en Maestro en Composición y Director
de Conjuntos Vocales e Instrumentales y al año siguiente
se hace la distinción entre la carrera técnica
de Compositor y la técnica superior de Maestro en Composición,
para la cual, además de cursar Cultura Física,
requería del alumno la acreditación de Historia
de la Música en México, Historia de las Artes
Plásticas y Folklore Universal.
En
1962, el plan de estudios mantuvo como carreras la de Compositor
y la de Maestro especializado en la Enseñanza de la
Composición. Para la primera se exigía haber
cursado tres años de cualquier carrera de instrumento
y posteriormente otros siete. Para la segunda, se estipulaba
estudiar paralelamente durante los últimos tres años
de la carrera las siguientes materias: Historia Superior de
la Música, Conocimiento y Educación del Niño,
del Adolescente y del Adulto, Historia y Fundamentos de la
Educación, Metodología y Procedimientos Didácticos,
Sociología de la Educación, Técnica de
la Enseñanza y Prácticas de Enseñanza
de la Especialidad.
En
el último cuarto del siglo XX, reconocidos compositores
contemporáneos han estado al frente de esta cátedra,
como Humberto Hernández Medrano, destacado miembro
del Taller de Composición de Chávez, así
como Jesús Villaseñor, Daniel Catán y
Mario Lavista.
Actualmente,
además de Lavista imparten la materia Gloria Tapia
y Luis Fernando Durán, y conforme al plan de estudios
de 1979, la carrera de Compositor en el CNM está estructurada
en 10 años, durante los cuales habrán de cursarse
las 25 materias que en seguida se enlistan: Instrumento (10
años), Solfeo, Introducción a la Música,
Conjuntos Corales y de Cámara, Armonía, Música
Mexicana, Historia de la Música, Historia del Arte,
Análisis Musical, Contrapunto, Introducción
a la Composición, Acústica y Organología,
Análisis Superior, Instrumentación, Estética,
Composición, Técnicas barroca, romántica,
clásica, del siglo XX, Teorías tonal y atonal,
Armonía al Teclado e Idioma extranjero.
Sin
embargo, hablar en términos de la composición
musical del CNM, implicaría también hacer la
referencia de grandísimos compositores, mexicanos y
extranjeros, que dieron y dan clase en el plantel aunque no
necesariamente hayan pertenecido al área de Composición.
En este sentido, hacer mención desde una perspectiva
cronológica de maestros como Felipe Larios, Tomás
León, Julio Ituarte, Lauro Beristáin, José
C. Camacho, Carlos Meneses, Carlos del Castillo, Joaquín
Beristáin, Marcos Rocha, José Perches, Ernesto
Elorduy, Felipe Villanueva, Eduardo Trucco, Manuel María
Ponce, Juan D. Tercero, Manuel M. Bermejo, José Pomar,
Luis Sandi, Eduardo Hernández Moncada, Vicente T. Mendoza,
Roberto Téllez Oropeza, Armando Montiel, Rodolfo Halffter,
Carlos Jiménez Mabarak, Uberto Zanolli, Manuel Enríquez,
Gonzalo Ruíz Esparza, Héctor Quintanar, Felipe
Ramírez, es intentar ofrecer un panorama más
amplio de los compositores exponentes de la creación
musical conservatoriana.
En
suma, a lo largo de estos casi 135 años de existencia
de la institución, han desfilado innumerables nombres
de compositores trascendentales para la historia de la música
mexicana y universal en general. La excelencia de la producción
artística de los integrantes del Conservatorio Nacional
de Música de México es evidente.
Hoy
en día, obras de compositores como Ricardo Castro,
Julián Carrillo, Manuel M. Ponce, José Rolón,
Silvestre Revueltas, Carlos Chávez, Blas Galindo o
José Pablo Moncayo, se presentan en los principales
escenarios artísticos del mundo. Su origen es conservatoriano,
sus nombre son de talla universal.
BETTY LUISA ZANOLLI FABILA
Catedrática del Conservatorio
Nacional de Música de México en las materias de Historia de la
Música, Historia del Arte, Piano y Ciencias de la Educació.
Pianista solista de la Orquesta de Cámara de la Escuela
Nacional Preparatoria de la UNAM (1984-1995), desde 1998
colabora en tareas académico-administrativas para el
mejoramiento de la enseñanza en la UNAM. Maestra Especializada
en la Enseñanza Escolar y Pianista del CNM, instrumento en el
que se formó bajo la guía de Leopoldo González Blasco. Pasante de las
carreras de Derecho y Etnohistoria, se doctoró en Historia con
la tesis: La Profesionalización de la Enseñanza Musical en
México: El Conservatorio Nacional de Música (1866-1997).
bzanolli@infosel.net.mx
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