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  Conservatorianos No. 10 (noviembre-diciembre) 2006
   

Conservatorianos conmemora el XC aniversario de su nacimiento

 UBERTO ZANOLLI

(1917-1994)


Conservatorianos conmemora el CCLV aniversario de su fallecimiento

 GIACOMO FACCO

(1676-1753)


 

 

Orquesta Sinfónica Nacional

 

 

Orquesta Filarmónica de la UNAM

 

Cartelera UNAM

 

 

Orquesta Sinfónica de Minería

 

Sugiere un sitio

 

 

Universo de El Búho

 Marzo de 2008

 

 

Peritaje * Registro de obras * Defensoría jurídica autoral

 

Arte y Cultura Digital: Diseño editorial * Multimedios * Web * Hospedaje * Registro de derechos de autor y marcas

 

* * * NUEVO * * *

Digitalización de documentos

 


Fondo sonoro:

 

Sobre las olas

del músico conservatoriano mexicano

Juventino Rosas

(Fragmento)

 

Elaboración orquestal de Uberto Zanolli

 

Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria -UNAM (1987)

   

 

         

 
  Instituciones musicales

 

Pasado, presente y futuro de la Facultad de Artes, Universidad de Antioquia en Colombia

Gustavo Yepes Londoño

 

La Facultad de Artes fue creada por el Acuerdo Superior no. 5 de 1980, hace ya veinte años, con los mismos departamentos que ahora la conforman: de Música y Artes Representativas (EMAR), de Artes Plásticas y de Extensión y Divulgación artísticas. Se incluían también, en el acuerdo originario, los programas de estudios preparatorios, de cinco años para música y de un semestre para teatro.

Este reconocimiento de las artes dentro del sistema universitario no fue fácil ni gratuito: Ya existían el Instituto de Artes plásticas y la Escuela de Música y Artes representativas, por una parte; pero, por otra, algunos influyentes directivos y hasta docentes y estudiantes, pensaban como aquel decano que me preguntó, en una rara ocasión cuando, como director de la EMAR, fui invitado al Consejo Directivo, como entonces se llamaba el Consejo de Decanos o actual académico: "Oiga, profesor, y ¿qué tiene qué hacer la música dentro de la Universidad?". Cuando le contesté que la música había sido parte del Quadrivium en las universidades medievales, antes de que la disciplina que él representaba perteneciera al mundo universitario, el funcionario de marras hizo cara de haber oído toda mi respuesta en latín y no añadió cosa alguna a la trunca discusión.

Veamos una corta reseña de aquellas dos instituciones, precursoras inmediatas de nuestra facultad: el Instituto de Artes Plásticas y la Escuela de Música y Artes representativas, EMAR.

El Instituto de artes plásticas empieza su vida en 1953, con el nombre de "Casa de la Cultura", cuando el médico Antonio Osorio Isaza, secretario de Educación de entonces, propone a la Asamblea departamental su fundación. Estaba concebido como escuela de formación eminentemente empírica y práctica: poca o ninguna teoría e Historia del arte y poco o ningún reconocimiento oficial en materia de diplomas; pero sí entusiasmo, creatividad y logros importantes. También enseñaba música: se impartían clases de guitarra, coro y solfeo; profesor de las dos últimas materias fue el maestro Carlos Vieco, a quien despidió algún intonso director "por incompetencia profesional", según cita Mario Yepes como recuerdo del profesor Jorge Cárdenas, en Contribución al proyecto editorial Universidad de Antioquia. Historia y Presencia, documento en el cual he encontrado muchos de los datos que aquí consigno y que, dicho sea de paso, hubo de sufrir los vejámenes de los mal llamados "correctores de estilo", antes de su publicación en ese -por otra parte- indispensable libro. Tuvo la institución varias sedes y jamás gozó de suficientes recursos, hasta cuando la Universidad lo acogió en 1964, le asignó el primer piso del edificio que fue de la Biblioteca Central del Alma Mater y le dio un nombre apropiado: Instituto de Artes Plásticas.

Fueron docentes allí y luego en la ciudad universitaria, Rafael Sáenz, León Posada, Carlos Gómez, Rodrigo Arenas Betancur -con tantas huellas magníficas, símbolos de la Universidad-, Alonso Ríos, Francisco Valderrama, Gustavo López, Aníbal Gil -introductor del grabado en la institución-, Francisco Arrubla, Rodrigo Morales, Horacio Longas, Jaime Muñoz, Francisco Morales, Teresa de la Cruz, Francisco Góez. En la que podríamos llamar la segunda época, fueron profesores Aníbal Vallejo, Álvaro Marín, Clemencia Echeverri, Haydée Peláez, John Castles, Luis Fernando Peláez, Clemencia Ortega, Germán Vieco, Hernán Cárdenas, Hernando Guerrero, Néstor Carlos Martínez, Jorge Bustamante, Roberto Montoya, Fabio Parra, Osvaldo Ayala -Jefe del departamento de Extensión-. Pido rendidas excusas si omito algún nombre, hasta aquí y de aquí en adelante; lo peor en estos casos, es que suelen ser nombres importantes. En la última etapa han llegado al Departamento otros docentes, muchos de ellos egresados, algunos de los cuales han aportado, junto con los que siguen en el cultivo de las técnicas -antiguas y nuevas- crítica, historia, estética y pedagogía: Carlos Arturo Fernández, Diego Arango, Francisco Londoño, Alba Cecilia Gutiérrez, Armando Montoya, Roberto García, María Teresa Cano, Hugo Ceballos, Roberto Montoya, Beatriz Bernal, Jaime Duque, Gloria Posada, Consuelo Pabón, Mario Arroyave, Juan David Rueda, Gabriel Vélez, Elkin Úsuga, Luis Fernando Valencia, Luis F. Mejía y Luis F. Peláez, Bayro Martínez, Carlos Galeano, Diego Domínguez, Bernardo Barragán, Ángela Chaverra, Piedad Posada, Bernardo Bustamante y otros. El Departamento de Artes Plásticas cuenta con unos 300 egresados y sirve los programas de Maestro y de Licenciado en dichas artes. Las técnicas visuales de mayor cultivo en el departamento son o han sido: Pintura, litografía, xilografía, escultura, acuarela, grabado, fotografía, video, serigrafía, témpera, dibujo; y recientemente, instalaciones y otras obras efímeras.

La visión tradicional y, a veces, parroquial, de las artes plásticas cambió en Antioquia con el estudio de la Historia de las artes visuales, con la acción e influencia de cimeras figuras del siglo XX que todos conocemos, pero también con acontecimientos como las Bienales de Arte de Coltejer y otros patrocinadores, los salones de Arte Joven del Museo de Zea (hoy de Antioquia), los salones Rabinovich, la presencia misma del Museo de Arte Moderno, de la galería del Centro Colomboamericano, de la Alianza Colombofrancesa, de la Cámara de Comercio y de tantas galerías privadas y el aporte de nuestra propia universidad, con lo que se llamó el Abril Artístico o las exposiciones del Museo Universitario

La Escuela de Música y Artes Representativas surgió de dos vertientes: el Conservatorio de Música y el Grupo teatral El Taller, dependiente de la Oficina de Bienestar Estudiantil.

El Conservatorio de Música de Antioquia y, luego, de la Universidad, fue fundado mediante Ordenanza de la Asamblea Departamental, por iniciativa de un grupo de ciudadanos cultores de la música o aficionados a ella: Betty Heiniger, Margoth Arango de Henao, Rafael Vega Bustamante, Oscar Javier Restrepo, Luis Carlos Henao Posada, Marcos Peláez, Javier Vásquez Arias (abogado e introductor de la Música medieval y renacentista en la ciudad, junto con el lamentado Alvaro Villa y sus compañeros del Conjunto Pro-Música Antigua de Medellín), e Iván Correa Arango, quien, más tarde, como Rector de la Universidad, acogió al Conservatorio como dependencia universitaria. El Conservatorio funcionó durante unos quince años en la vieja casona de Pichincha, justamente al lado del Museo Antropológico que comandaba el Dr. Graciliano Arcila Vélez, fundador del departamento de Antropología y su Revista, de la Sociedad de esta disciplina en Antioquia y del Museo Histórico Universitario. En 1968 pasó la institución musical a la ciudad universitaria, por iniciativa del Rector, Ignacio Vélez Escobar; primero en el Bloque 5 y luego en el sitio previsto, Bloque 25, construido según el diseño del arquitecto Ariel Escobar, especialmente sensible a la Música. Los directores del Conservatorio fueron, en su orden, Rodolfo Pérez González, benemérito fundador y director de La Coral Tomás Luis de Victoria, que cumplirá sus cincuenta años en el 2001 y que inició sus actividades en el local de la Emisora cultural de la Universidad en el edificio de San Ignacio, con un cuarteto formado por el mismo Maestro Pérez, Alberto Ospina, Enrique Cárdenas y Rafael López, el último de los cuales todavía labora en esa estación radial, voz de la Universidad. Llegaron luego a la dirección del Conservatorio, el pianista Darío Gómez Arriola, Margoth Arango de Henao, Harold Martina, el notable compositor Blas Emilio Atehortúa, Jairo Yepes Salazar y Gustavo Yepes Londoño. Éste último obtuvo que la Universidad creara la Escuela de Música y Artes representativas y que se añadieran a la única carrera universitaria reconocida del antiguo Conservatorio, que era la de Licenciatura en Educación Musical, realizada por convenio con la Facultad de Educación, las carreras de Música Aplicada, Música Teórica, Dirección Coral y Teatro (primer programa universitario en Colombia, para esta especialidad). ¿Podrán creerme ustedes que teníamos entonces profesores de planta para la enseñanza de todos los instrumentos sinfónicos, concretamente en 1976? Los jubilados aquí presentes no me dejarán mentir en asunto de tanta importancia. Desgraciadamente, hoy no podemos decir lo mismo....

Permítanme regresar un poco para hablar acerca de la administración de la señora Margoth Arango de Henao: El Conservatorio fue entonces un centro de boyante actividad en recitales y conciertos, con sus grupos de cámara, su orquesta de estudiantes, la Banda sinfónica que dirigía el checo Joseph Matza, insigne violinista, director de la Orquesta Sinfónica de Antioquia y profesor de su instrumento, y la Banda de estudiantes que regentaba el profesor Pedro Nel Arango, culpable de muchas vocaciones musicales entre nosotros. Mérito de la administración de doña Margoth fueron también los siete festivales internacionales que allí se organizaron, con el patrocinio financiero de Fabricato.

Cabe recordar las muy eruditas y amenas clases de Historia de la Música y de Apreciación musical del Maestro Mario Gómez-Vignes, que convocaban a estudiantes y profesores de diversas carreras de la Universidad y los programas radiales del mismo docente y, más tarde, del maestro Pérez, por la Emisora Cultural; la Conferencia Interamericana de Educación Musical en 1968, realizada con el aval y el apoyo de la OEA, acontecimiento en el que se dieron cita autoridades musicales de Colombia y de todas las Américas, que dio origen y apoyo a la ya citada carrera de educación musical. El Club de Estudiantes Cantores de la Universidad, fundado por Alfred Greenfield y dirigido entonces por Gustavo Rodríguez y luego por Artidoro Mora, ensayaba en el Conservatorio y era asesorado y apoyado por Doña Margoth. Participó ese coro en los festivales internacionales de ópera de 1970 y 1971, patrocinados por Haceb, junto con otros importantes grupos vocales de la ciudad, todo ello bajo la batuta principal del eminente profesor del Instituto de Bellas Artes, pianista y director operático Maestro Pietro Mascheroni. El Coro de la Universidad de Antioquia fue, además, el primer coro mixto universitario en el país, ya en los estertores de un periodo en que algunos dirigentes de nuestra sociedad, todavía parecían entender que la música es un importante factor de convivencia, identidad y civilidad para la ciudadanía y podíamos disfrutar de la temporada musical internacional que adelantaba la Asociación Pro-Música de Medellín, dirigida por Don Hernán Gaviria Vélez, en el muy estimado y recordado Teatro Lido, donde pasamos inolvidables veladas musicales con egregios concertistas y grupos corales e instrumentales del mundo, veladas que solíamos rematar con comentarios críticos y apuntes jocosos en "Sayonara" o en "San Francisco", hasta la medianoche, cuando salíamos a buscar el último bus en la plazuela Nutibara aquéllos de nosotros que ya no vivíamos en el Centro.

Profesores del Conservatorio fueron los precitados maestros Martina (Piano superior pero también fundador y director de la Orquesta de Cámara de Antioquia, formador de pianistas como Teresita Gómez, Aída Fernández, Julia Victoria Ferreira, María Victoria Vélez, Margarita Ma. Velásquez, María Cristina Vásquez, Consuelo Mejía, Hortensia Galvis y otros), Gómez-Vignes (Historia, Armonía, Contrapunto y Morfología), Matza (quien había creado una escuela antioqueña de violín ya desde sus tiempos en Bellas Artes), Gómez Arriola, (Piano), Arango (Clarinete y Solfeo) y Yepes Salazar (Solfeo); pero también Consuelo Echeverri de Escobar (Pedagogía, Metodología y Didácticas Musicales), Giuseppe Gorgni y Annafiora Grasellini (Piano), Enrique Gallego (Solfeo), Martha Agudelo de Maya (Iniciación musical infantil), Luis Carlos García, su alumno Amado Palacio y Eulalia Gil (Canto), Margoth Levy y Manuel J. Molina (Violín), Alberto Marín Vieco (profesor de tantos chelistas profesionales), Gino Pachiaudo y Guillermo Cano (Violoncello), Olga Chamorro (Viola y Didáctica infantil del violín), Jonás Kaseliunas (Fagot), George Sakelarriou y Rufino Duque Naranjo (Guitarra), Gabriel Uribe García (Flauta y Saxofón, famoso en la interpretación de la música colombiana, padre de Blanca Uribe y de nuestro profesor Jaime, suegro de Luis Biava, abuelo de músicos profesionales) Guillermo Correa (Corno), José Cervantes (Trompeta), Nicolás Torres (Percusión), Artidoro Mora (Armonía y Coro); una segunda época corresponde al traslado a Ciudad Universitaria: María Victoria Vélez, Octavio Giraldo y Guillermo Rendón (Piano), Raúl Emiliani (Violín), Delio Hoyos (Flauta), Jonás Kaseliunas (Fagot), Alberto Mesa y Edo Polanek (Guitarra), Francisco Castrillón (Trompeta), Jorge Orejuela (Trombón), Gustavo Yepes (Solfeo, Arreglo coral, Dirección coral). En la época de la EMAR, ingresaron nuevos profesores como Theo Hautkappe e Ignacio Gil (Oboe y Corno inglés), Horacio y Alfonso Escobar (Canto), Rodrigo Jiménez (Contrabajo), Adolfo Podestá y Ruth Stella Álvarez (Violín), Jorge Gómez (Viola), Hernán Darío Betancur y Roberto Fernández (Guitarra), María Eugenia Londoño (Etnomúsica, primera investigadora formal), Octavio Giraldo, Consuelo Mejía y Margarita María Velásquez (Piano), Rodolfo Pérez (Historia de la Música, Contrapunto, Armonía, Historia del Arte y la Literatura), Álvaro Rojas (Saxofón, Clarinete, Armonía), José Iván Escobar (Percusión), Haydée Marín (Pedagogía musical, Coro infantil).

Ya dentro de la Facultad de Artes, el Departamento de Música ha tenido numerosos profesores, muchos de ellos egresados de las etapas anteriores; la lista de los docentes de cátedra, ocasionales y visitantes sería muy larga, pero citemos a algunos profesores de planta, actuales y pasados: María Clara Misas (Dictado musical), Darío Rojas (Coro y Lectura musical), Carlos Alberto Rendón (Coro, Dirección coral, Estructuras de la Música), Alejandro Tobón (Etnomúsica y Pedagogía musical), Ana María Henao (actual vicedecana), Detlef Scholz (Canto, creador de toda una escuela de fama nacional, actual Jefe del Departamento), Teresita Gómez, Arnaldo García, Lise Frank, Martha Lucía González y Esteban Bravo (Piano); Jesús Marín (Guitarra), Andrés Posada, Vicente Mejía y Gustavo Yepes (Estructuras de la Música); Diego Villa (cello), Cecilia Espinoza (Teóricas y Coro), Jairo Fernández (Fagot).

El Departamento de Música estará presentando su reforma curricular dentro de pocos días, con la esperanza de ofrecer programas de pregrado en educación musical; Canto, instrumento sinfónico, Piano, Guitarra y variadas simientes de futuras carreras, por ahora en forma de áreas menores o líneas de profundización, tales como composición, teoría musical, dirección instrumental, técnicas de grabación y amplificación musicales, acompañamiento y correpetición, solista concertista, instrumentos cordófonos colombianos, dirección coral y otros.

La formación teatral formal de nivel superior comenzò en Colombia con la sección de artes representativas de la EMAR. En 1972, después de que Alberto Llerena y Edilberto Gómez hubieran desempeñado la dirección del Grupo de Teatro El Taller, llegó a ella Mario Yepes, quien propuso a su jefe de Bienestar Estudiantil, Dr. Rodrigo Montoya y, por su intermedio, al Sr. Rector de entonces, Dr. Luis Fernando Duque, la creación de una Escuela de Teatro. La idea fue acogida por el director del Conservatorio y fue así como se llegó a la Escuela de Música y Artes representativas, EMAR. El programa propuesto fue aprobado por el Consejo Directivo en 1975, cuando ya la ciudad no contaba con la Escuela Municipal de Teatro que había iniciado Gilberto Martínez y que contó con profesores como Jairo Aníbal Niño, Yolanda García, Edilberto Gómez, Ramiro Rengifo, Consuelo Mejía y Manuel Cano. Un alcalde la había cerrado porque era muy política (Todavía hay gente que no distingue entre política, politiquería, antipolítica, etc.).

Han sido docentes de la sección de Teatro, presentes y pasados, Mario Yepes, Luis Carlos Medina (lamentablemente fallecido), José Fernando Velásquez, Thamer Arana, Sonia Montero, Mario Cardona, Marleny Carvajal, Víctor Viviescas, Henry Díaz, Gilberto Martínez, Carlos Gabriel Arango, José Sanchís, Eduardo Sánchez, Silvia Rolz, Alberto Llerena, Carlos Mario Aguirre, Ana María Henao, Margarita Vélez, Janet Llana, Lindaria Espinosa, Carlos Arturo Bolívar, Luz Dary Alzate, María Teresa Llano, Ana Cecilia Saldarriaga, Mario Wilson Bustamante, Clara Arango (actual coordinadora de la sección), Mauricio Celis, Nidia Bejarano, Beatriz Vélez, Claudia Lisarazo, Ana Cecilia Saldarriaga, Mauricio Quintero, Carlos Suárez, Jorge Iván Grisales, Henry Díaz, Lavinia Sorge, Saúl Sánchez, Román Arroyave, John Jairo Cardona y Jorge Mendoza.

Para el porvenir, hemos planeado la creación de otros programas curriculares que nos permitan cubrir campos artísticos que aún no atendemos; muy señaladamente, Cine y Televisión, Danza y Poética. Obviamente, en algún momento la Universidad tendrá que reconocer que, con una planta permitida de algo así como 45 profesores, la tarea que se logra realizar es notable y la que se proyecta, imposible. Los profesores de cátedra, por numerosos y calificados que fueren, no podrán aunarse y conformar la comunidad académica que tales desarrollos necesitan.

En cuanto a la regionalización, que es política general de la Universidad, pero también una obligación de la Facultad, por justicia y equidad, el Departamento de Música presentará a consideración del Consejo Académico, tres programas curriculares de tecnologías en: Música - Danza, para la región de Urabá, de Instrumento - Dirección instrumental y Canto – Dirección coral para otras sedes regionales, con duraciones de seis semestres. Asimismo, Teatro y Artes Plásticas están planificando sus propias tecnologías.

La Facultad de Artes ha ingresado en la era de los posgrados con dos Maestrías : Canto e Historia de las Artes visuales; y dos Especializaciones: Promoción y Gestión culturales y Dramaturgia. Pero se preven otras muchas, tanto en el mediano como en el largo plazo.

La investigación ha corrido con una suerte conmensurable con la de nuestra docencia: Hemos tenido profesores de altas calidades académicas y profesionales, con diplomas europeos o nacionales de antes que aquí y ahora ya no son reconocidos, que han realizado actividades de verdadera investigación con resultados (al fin y al cabo, la investigación no tiene sentido si no da lugar a nuevos conocimientos), aunque no siempre presentadas burocrática y formalmente. Establezcamos claramente algunas verdades de perogrullo que suelen olvidarse: a) lo fundamental de la investigación es el hallazgo y su sutentabilidad como tal; b) lo formal y burocrático puede estar o nó (hipótesis, trabajo de campo y de laboratorio, consecución de fondos, aprobación por un comité, publicaciones en revistas indizadas, capacidad de hallar pares con quienes establecer el convenio aquél de "yo te invito, tú me invitas","yo te cito, tú me citas"...etc.) sin que se afecte con ello el hecho de haber efectivamente encontrado algo nuevo -a veces, incluso, fortuitamente- o no; c) la investigación pura busca hallar la única respuesta correcta a una pregunta teórica dada; la aplicada o tecnológica, la mejor respuesta a un problema instrumental, de entre muchas que podrían funcionar; la artística o lúdica, la mejor de entre muchas buenas posibles, según criterios parcialmente objetivos (analítico-estructurales) y subjetivos (receptividad, comunicación); d) en todos los campos del conocimiento y en relación con todas las profesiones, caben los tres tipos de investigación, aunque en proporciones diversas para disciplinas diferentes. Por otra parte, tanto en lo científico puro, como en lo tecnológico y lo artístico, se da la necesidad de que el investigador exhiba creatividad, conocimiento de frontera sobre el campo en cuestión y trabajo riguroso. El resultado psicológico será, estando presente una buena sensibilidad e inteligencia integral, la emoción ante la calidad y la pertinencia de la respuesta encontrada, ya sea ella una ley, una herramienta, un instrumento o una obra de arte.

Haber comenzado con procesos de investigación efectiva y, al tiempo, formalmente estructurada, ha sido virtud del Grupo "Valores regionales", de los profesores María Eugenia Londoño y Alejandro Tobón y otros colaboradores, que recibió el premio Casa de las Américas y ha concluido exitosamente tantos importantes proyectos dentro del campo de la etnomusicología. La Facultad está ahora empeñada en la creación y consolidación de un centro que llamaremos CIPAR, que responda, ante la nación, por el estudio y divulgación del patrimonio artístico regional, tarea que consideramos nuestra obligación, con trabajo de profesores y estudiantes. Están en marcha, por otra parte, otros diversos proyectos, tanto individuales como grupales, transdisciplinarios como especializados.

Hagámos también un ejercicio de autocrítica con respecto a la misma Facultad: no podemos permitir que siga habiendo imposiciones profesorales que coarten la libertad de expresión. Ante este derecho sagrado del ciudadano, el arte no puede ser la excepción. Cuando se está en un curso en el que se pretende estudiar una técnica o ciencia determinada que toca con la profesión - del arte, para nuestro caso -, obviamente hay que exigir tareas que sean pertinentes al tema tratado; pero cuando llegue el momento de que el estudiante cree sus propias obras de grado o de integración técnica, hay que darle la opción de elegir entre lo aprendido; no puede imponérsele que se circunscriba a una técnica, estilo, tendencia o área expresiva o contenido, si lo hubiere, de forzosa aceptación, menos aún bajo la amenaza de las evaluaciones.

Se trata de una escuela de arte del siglo XXI, dentro de una universidad pública que predica la libre expresión, respeto y circulación de las ideas y, claro está, de los lenguajes, cuando el objeto de estudio es justamente ése: formarse para llegar a tener un lenguaje personal.

Permítanme terminar diciendo que la Universidad de Antioquia, con el apoyo de todas sus facultades, institutos y escuelas, debe exigir al gobierno, de manera altiva y altisonante, con gran despliegue ante la nación, que el Estado le asigne y consigne recursos en pleno y justo acuerdo con las obligaciones constitucionales que competen a éste en la educación o transmisión de la cultura a todos los conciudadanos; con la justicia y la equidad en la distribución de recursos para la educación superior, sin discriminación entre universidades públicas del orden nacional y departamental; pero también, con el examen de los ejecutorias y méritos de una universidad que se ha venido perfilando como la mejor de Colombia.

CONSERVATORIANOS expresa su agradecimiento a la Embajada de Colombia en México y de manera particular a Doris Elisa Bustamante, Segundo Secretario, por su apoyo generoso para la inclusión de las imágenes correspondientes al presente artículo

 


GUSTAVO ADOLFO YEPES LONDOÑO

Pianista, compositor, director de orquesta y coro. Licenciado en Música (Universidad del Valle, Cali) y Master of Arts en Dirección Orquestal (Carnegie-Mellon University, Pittsburgh). Docente y director de los departamentos de música de diversas instituciones de educación superior en Colombia como la Universidad del Valle, Nacional de Colombia, de los Andes y de Antioquia, de cuya Facultad de Artes es el Decano. Ponente y conferencista de múltiples eventos académicos sobre aspectos musicales. Entre sus obras musicales destaca La música de los Andes Colombianos.

 

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