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EL CONTEXTO Y LA
PROBLEMÁTICA
La Historia,
maestra de la humanidad, enseña de manera rotunda, indudable y manifiesta que la
educación ha constituido la más sólida opción para el desarrollo global de las
sociedades en el mundo. Desde aquellas civilizaciones antiguas y con tendencias
universalistas -que mediante la puesta en práctica de ciertos mecanismos
educativos lograron la formación y selección de los mejores individuos para el
ejercicio elitista del gobierno o para incidir significativamente en el devenir
de las propias sociedades-, hasta las modernas culturas, en que es considerada
como asunto de Estado prácticamente por todos los gobiernos del orbe, pues su
función resulta determinante para la conservación, fortalecimiento, modificación
o reproducción de las estructuras sociales.
Sin embargo, cabe destacar la limitación impuesta -real o
inducida- a grandes grupos sociales, para acceder a mejores niveles de
convivencia y al disfrute de los bienes culturales, en virtud de las barreras
para su ingreso, atención y tránsito en los diversos grados y niveles de
educación. Esta situación evidencia cómo la educación y particularmente su
distribución en las sociedades, contribuye a determinar que en éstas se observen
hondas diferencias y graves desequilibrios en su desarrollo, tanto entre ellas
como en sí mismas.
EDUCACIÓN Y SOCIEDAD
En ese tenor, y
con el propósito de que la educación se constituya en verdadero motor que
impulse el desarrollo nacional, al capacitar mejor a los individuos para su
ulterior participación en los asuntos económicos, políticos, sociales o
culturales de su entorno, es preciso llevar a cabo las tareas de coordinación,
investigación y planeación tendientes a ofrecer mejores alternativas educativas
a la población en general, y en cuyo diseño e implantación no sólo han de
participar docentes, académicos, especialistas y autoridades en la materia, sino
también las diversas agencias sociales que, de alguna u otra forma, se
interrelacionan con el quehacer o con los egresados de las instituciones
educativas.
Así, la participación social en cuestiones educativas ha de
estimularse y fortalecerse con mayor intensidad y amplitud -en el marco de la
normatividad aplicable-, a fin de establecer fuertes vínculos de
intercomunicación y de apoyo recíproco con las instituciones escolares, que
posibiliten el que la educación sirva objetivamente a todos y responda a las
expectativas que de ella se crean individuos y comunidades, de quienes además ha
de respetar su realidad, potencialidades, expectativas, diferencias e
idiosincrasias.
EL RETO NACIONAL
En México, la
educación debe ser motivo de mayor apoyo, reflexión y compromiso por los
distintos niveles de gobierno y por la sociedad en general. El incremento
sustancial al presupuesto destinado a educación; la formación, actualización y
perfeccionamiento del personal docente de todos los niveles, modalidades y
especialidades; la construcción, mejoramiento y equipamiento de las
instalaciones escolares; la asignación de los recursos educativos para el
cumplimiento pleno de las tareas escolares; la supervisión y evaluación del
quehacer escolar en forma periódica; el incremento a las percepciones salariales,
en función a la superación profesional del magisterio y a los logros con los
educandos; la revisión y actualización de los planes y programas de estudio; la
ampliación de la cobertura de atención escolar a todos los demandantes de los
servicios educativos; el pago de la ancestral deuda cultural a cerca de diez
millones de connacionales que subsisten sin el conocimiento de la lectura y
escritura de nuestra lengua nacional y cuya marginación socioeconómica resulta
inaceptable en nuestros días; la premiación a las escuelas con mayores niveles
de eficiencia pedagógica y a los educandos con mejores resultados en su
aprovechamiento escolar; el apoyo alimentario y financiero a estudiantes que lo
requieran para mejorar su aprendizaje; la revisión y mejor adecuación de los
tiempos de trabajo escolar y extraescolar y, el reordenamiento de servicios
educativos que duplican funciones y resultan ineficientes, son algunas de las
acciones trascendentes por emprender, en el ánimo porque la educación sea
indiscutible palanca en los albores de este milenio, para que nuestra nación sea
más fuerte, unida, participativa, próspera y feliz.
LA PROPUESTA CONCRETA
Esas acciones, que se enmarcan en una panorámica de la
problemática general de la educación, corresponden en cierto sentido a quienes
se desenvuelven en los campos de las políticas de la administración de la
educación nacional. Sin embargo, su realización puede verse enriquecida desde
las aulas, si los maestros reorientan firmemente sus actividades pedagógicas y
propician en los educandos bajo su responsabilidad, las condiciones más
favorables para su formación y aprendizaje. A este propósito, se propone que la
educación escolar logre que los alumnos:
1° Lean y escriban con mayor
intensidad, claridad y corrección.
2° Formen y se integren a grupos
corales, instrumentales, ecológicos, deportivos, culturales, científicos y
literarios.
3° Elaboren y expongan sus
trabajos de mayor significación con respecto al desarrollo de los programas de
estudio, especialmente los relativos a las actividades artísticas, cívicas y
tecnológicas.
4° Realicen y den a conocer
periódicos escolares y murales que expresen temas de interés, no sólo para su
escuela sino para la vida.
5° Participen en concursos de
celebración periódica sobre temas relacionados con las matemáticas, ortografía,
dibujo, modelado, poesía, composición y literatura.
6° Organicen y desarrollen
campañas de limpieza y embellecimiento de los espacios escolares, lecturas en
atril, seguridad e higiene personales, de conservación y mejoramiento de los
recursos de actividad escolar.
7° Demuestren sus aprendizajes
logrados ante la comunidad escolar, padres de familia y personas de las
comunidades aledañas al plantel, a través de una selección de lenguajes
artísticos y lenguas nacionales.
8° Formen, consulten y circulen
acervos bibliográficos en sus aulas, y participen además en el estudio, rescate
y divulgación de las culturas regionales mediante la instauración de museos,
herbarios, hemerotecas, etc.
9° Cumplan día a día con las
tareas que les requieran sus maestros y conozcan a la brevedad la valoración de
las mismas.
10° Adquieran una educación de alta
calidad, que responda a las expectativas de sí mismos, de sus progenitores de su
comunidad y de su patria.
Los alumnos, bajo las orientaciones de sus maestros, deberán
consultar textos o diccionarios especializados, en su hogar o en las bibliotecas
públicas, cuya reglamentación y organización derivan de la Ley General de
Bibliotecas, que se transcribe al final de este artículo. También podrán
apoyarse en las ventajas que proporciona el manejo de las computadoras. En todo
caso, el uso de los medios tecnológicos, dentro o fuera del aula, será un apoyo
para su aprendizaje escolar.
LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA
Ante una
educación escolar con una creciente influencia tanto de los medios de
comunicación masiva como de los adelantos científicos y tecnológicos,
particularmente en lo relativo a la computación, es necesario reafirmar el
carácter humanístico del trabajo escolar, a efecto de evitar la formación de
individuos con un grado de desarrollo limitado en su esfera afectiva..., en sus
emociones y sus sentimientos, en su espíritu y en su corazón, en sus actitudes y
sus valores.
La
aplicación de estos medios a la educación, real y/o virtual, es loable, pero sin
demérito del cumplimiento del precepto constitucional de dar a los alumnos una
educación tendiente a su desarrollo armónico e integral, en donde la educación
artística ocupe un lugar de privilegio.
En este
sentido, específicamente en materia musical, CONSERVATORIANOS reitera su
absoluta disposición para integrarse al esfuerzo de instituciones públicas y
privadas, docentes, académicos, investigadores, estudiosos y autoridades
escolares y educativas, en el afán por mejorar la calidad de la educación básica,
como premisa para el mejoramiento de la sociedad mexicana.
TEODORO ALEMÁN NAVA
Catedrático de materias pedagógicas
en el Conservatorio Nacional de Música. Ha ocupado diversos
cargos académico-administrativos en la Secretaría de Educación
Pública. Economista y pasante de Derecho (UNAM), licenciado y
maestro en Educación (ENM/UPN).
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