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A
partir
de la década de los noventa del siglo XX y como consecuencia del bicentenario
del fallecimiento de ese gran músico que fue Wolfgang Amadeus Mozart, han
aparecido textos biográficos diversos en los cuales se trata de descifrar su
temperamento, carácter e identidad.
Sólo en
unos cuantos de ellos se presenta a un Mozart en su significado real y se trata
de inhibir el mito fraguado sobre este artista excepcional que, de todos modos,
por su genio, ingenio, vocación, aptitudes y contribuciones múltiples a la
música forma parte del cuarteto -con Johann Sebastian Bach, Beethoven y Haydn-
que ilumina, como cuatro luces, el camino de la perfección y bienestar
espirituales en los sentidos estético y moral de la conducta humana.
En
cuanto al propósito de este artículo, señor lector de CONSERVATORIANOS,
se pretende hacer un análisis científico de la personalidad de Wolfgang Amadeus
Mozart tomando como base tanto algunas ciencias sociales como la sociología y
psicología, como las disciplinas biológicas, sobre todo la médica.
Para
lograr tal meta, conviene asomarse a su correspondencia, sólo que antes,
pareciera indispensable trazar un bosquejo de la Europa del siglo XVIII. La
época que le tocó vivir a Mozart comprende un periodo que se llamó
«ilustración», el cual principió en Francia con un grupo de pensadores que se
denominaron «enciclopedistas»1,
en función de su idea de escribir una «enciclopedia»2 que
concentrara el conocimiento universal.
Por
otra parte, recuérdese que en la segunda mitad del siglo XVIII aún estaba la
patria chica de Mozart, Salzburgo, con un peculiar régimen político-religioso
encabezado localmente por el conde Sigismund von Schrattenbach (1755-1771) y su
sucesor el príncipe-arzobispo Hieronimus von Colloredo (1771-1802), en tanto que
la emperatriz María Teresa y Francisco I (1745-1765), José II (1765-1790) y
Leopoldo II (1790-0792) son los monarcas contemporáneos del Sacro Imperio Romano
Germánico, una nación multiétnica en la cual el absolutismo y el sistema feudal
todavía vigentes se resistían a los vientos de la Ilustración y de la Revolución
Francesa, aunque también el gobierno de la emperatriz María Teresa3 puede
ser encuadrado en el Despotismo Ilustrado.
Asimismo, es importante señalar que Mozart enfrentó grandes dificultades
económicas debido a tres aspectos fundamentales: su estilo de vida, su afición a
los juegos de azar (ludopatía) y las constantes enfermedades de su esposa,
Constanza, aunque es justo asentar que éstas últimas no están plenamente
sustentadas.
Se
comenzará la exploración de la información con el análisis psicológico y, para
eso, nada mejor que los seis tomos de cartas mozartianas que Stephan Zweig
-1940- dio a conocer4,
relacionadas
con diversas personas, entre otras Leopold, su padre, su prima Ana María Perti,
Constanza, su esposa, su hermana Nanërl, Ana María, su madre, Puchberg y Franz
Joseph Haydn.
Debido
a que el análisis epistolar completo pudiera resultar excesivo o tedioso,
a continuación se presentan en orden cronológico nada más algunos de los
fragmentos más significativos, los cuales -aunados a los aspectos biográficos
veraces- permiten establecer algunos rasgos substanciales de la personalidad de
Mozart.
·
«Componer es mi única alegría, mi única pasión». «¡Sólo de oír hablar de ópera,
o estar en un teatro, me pongo fuera de mí». (Octubre de 1777)
·
«Yo, Johannes Chrysostomus Amadeus Wolfgang Sigismundus Mozart, me acuso de
haber regresado a casa ayer y anteayer a las doce de la noche y de haber estado
charlando hasta dicha hora en casa de Canabich, en presencia y compañía de él,
su esposa, hija y sus amigos, y no sobre cosas serias sino ligeras y hasta de
haber caído en verdaderas indecencias de palabra y de pensamiento, no de obra,
aunque es probable que no me hubiera comportado de una manera tan indigna si no
me hubiera empujado a ello la hija de Cannabich, animándome y tentándome. Estaba
de tan buen humor que me es difícil describirlo». (Confesión a su padre,
noviembre de 1777)
·
«Estoy celoso de los que escriben óperas, lloraría al oír un aria de ópera».
(Febrero de 1778)
·
«Nací -por decirlo así- enteramente sumergido en la música, me obsesiona el día
entero». (Julio de 1778)
·
«Los franceses siguen siendo unos asnos, no son
capaces de nada y se ven obligados a recurrir a los extranjeros». (A su padre,
París, 9 de julio de 1778)
· Desde
München,
para su padre, el 1° de enero de 1779: «Puede estar seguro de que estoy contento
no por volver a Salzburgo, sino por regresar junto a usted. Me alegro y me
prometo por anticipado los más felices días, pero sólo en su compañía y en la de
mi querida hermana. Le juro por mi honor que no puedo ni ver a Salzburgo y a sus
habitantes… No puedo soportar su manera de hablar ni de vivir».
·
«Criado
o conde, quien me insulta es un canalla. Si me ofende, necesito vengarme».
(Febrero de 1781)
·
Carta a
su padre
en 1781: «Tanto se ha puesto a prueba mi paciencia, que al fin se acabó. Ya no
tengo la desgracia de estar al servicio de la corte de Salzburgo. Hoy ha sido un
día afortunado para mí.»
· «Creo
que deberíais familiarizaros
un poco mejor con la fisonomía de mi querida Constanza. No es fea, pero tampoco
es hermosa. Toda su belleza consiste en dos pequeños ojos negros y una bella
presencia. No tiene un espíritu vivo, pero posee bastante buen juicio para poder
cumplir sus deberes de esposa y de madre». (Viena, 15 de diciembre de 1781)
·
«Cuando
nos unieron en matrimonio, tanto mi esposa como yo nos echamos a llorar; eso
emocionó a todos, también al sacerdote». (Viena, 4 de agosto de
1782)
En 1781
Mozart
y su padre se afiliaron a la logia Zurgekronten Hoffnung
5 (La
Esperanza Coronada) cuyo
lema
era: «hacer el bien, mitigar las angustias de la humanidad, difundir la luz y
disminuir el odio entre los hombres».
Los
motivos que se presume indujeron a dicha unión fueron la búsqueda de la
perfección moral y un sentimiento de aislamiento, acerca de lo cual Mozart
escribió:
·
«Los
mejores amigos son los pobres. Los ricos nada saben de amistad».
·
Carta
desde Viena para su padre, el 4 de abril de 1787: «La muerte si la miramos
imparcialmente es el fin de nuestra existencia. He formado en los últimos años
una relación tan estrecha con este mejor y más fiel amigo de la humanidad, que
su imagen ya no sólo no me aterra, sino que me es, en verdad, estimulante y
consoladora. Doy gracias a Dios por haberme juzgado merecedor de entenderlo. No
voy nunca a la cama sin pensar que, no obstante ser todavía joven, podría tal
vez no ver la luz de mañana. Sin embargo, nadie que me conozca puede decir que
por ello mi trato sea de persona triste o malhumorada. Por esa serenidad de
espíritu, que deseo de todo corazón a todos mis semejantes, doy gracias a mi
Creador todos los días».
·
Carta
al prestamista Puchberg (septiembre de 1790): «Si la gente viese en mi corazón
me sentiría avergonzado. Para mí todo es frío como el hielo…».
·
Desde
Viena, a un desconocido (7 de septiembre de 1791): «Nada hay que me asuste, pero
me doy perfecta cuenta, y mi estado me lo dice: ¡ha llegado la hora! ¡Voy a
morir! ¡Estoy acabado antes de haber podido disfrutar mi talento! ¡La vida era
tan bella! ¡Mi carrera empezó prometiéndome tanta felicidad…! Pero no se puede
alterar el destino. Humildemente hay que aceptar la voluntad de la Divina
Providencia».
·
A su
cuñada (4 de diciembre de 1791): «Tienes que quedarte esta noche para ayudar a
Constanza. Ya tengo el sabor de la muerte en la boca, la siento cerca6».
Otro
aspecto importante para el estudio de la personalidad de Mozart, es el análisis
grafoscópico: el doctor Jean Rivère considera que sus manuscritos muestran una
letra infantil y que la presión de la mano corresponde a la afirmación de una
energía creadora, mientras que la dirección -también de la letra- expresa
debilidad ya que denota cierta dificultad para mantener la horizontalidad; al
mismo tiempo, enlaces espontáneos y sin fallas revelan un flujo vital que no
toma en cuenta las dificultades, despreciando toda censura interior.
En
suma, un ideal extraordinariamente elevado, un gusto raro y sublime en Mozart,
eran servidos por una personalidad aplastada, en tanto que también puede
apreciarse una potencia a veces excesiva para el ser que la poseía y una falta
de compenetración entre el carácter y el temperamento.
COLOFÓN
¡Qué más
se quisiera, señor lector, que continuar reflexionando y especulando sobre este
músico excepcional, pero el espacio de CONSERVATORIANOS y la paciencia de
usted, aunque generosos, no son infinitos!
Por
eso, permítale usted al autor terminar ya con una síntesis de las
características temperamentales de W. A. Mozart:
1.
Personalidad ciclotímica, caracterizada por
periodos depresivos que alternan con fases maníacas (labilidad emocional).
2.
Aptitud para controlar emociones, expresarlas cuando no existen y ocultarlas
cuando le abruman (Vallejo-Nájera).
3.
Enfrentamiento de conflictos innumerables, entre ellos problemas conyugales,
crisis económicas, falta de reconocimiento social en la etapa adulta y veinte
enfermedades que padeció en su corta existencia.
4.
Inadaptación social: problemas continuos con las normas de conducta del siglo
XVIII, incomprendido por los jerarcas políticos y eclesiásticos y, además,
enemigo de la ilustración.
5.
Católico, apostólico y romano: al principio por influencia paterna, después por
convicción. Asimismo, fue miembro activo de la francmasonería, para la cual
escribió varias obras musicales que le generaron jugosos emolumentos para
enfrentar sus múltiples deudas.
6. En
varias misivas se puede vislumbrar a un ser humano inquieto, tierno, cariñoso,
travieso y … soez, pero con valores éticos y morales profundamente arraigados.
En 1826
el cantante Michael Kelly, quien participó en el estreno de la ópera Las
Bodas de Fígaro, escribió: «Todos los intérpretes originales tenían la
ventaja de recibir instrucciones del compositor, que transmitía a sus espíritus,
su inspirado sentido. Jamás olvidaré su pequeña faz animada cuando la iluminaban
los fulgores del genio, es imposible describirla, como lo sería el pintar los
rayos del sol».
En fin,
W. A. Mozart es un ser humano genial, pero también con defectos como cualquier
homo sapiens, pese a lo cual ¡Mozart es Mozart!. Y, por eso, cualquier
ser que forme parte de esa minoría selecta y privilegiada que se solaza con la
música buena, con nadie podría estar más agradecido que con Wolfgang Amadeus
Mozart, un músico y artista excepcional a quien el mundo debe algunos de los
mejores momentos del arte, repetidos -original y novedosamente- una y otra vez
con creciente complacencia.
Solo
quien tenga un ánimo ingrato y mezquino o quien tenga el infortunio de no
apreciar los momentos estelares de la humanidad, dicho sea con palabras de
Stephan Zweig, podrá dejar de reconocer la grandeza y los aportes estéticos de
Mozart.
Es que -perdone- usted la insistencia amable lector de
CONSERVATORIANOS, pero el entusiasmo y la gratitud apasionan al autor de
este artículo. ¡Mozart es Mozart! Un ser único, irrepetible y universal.
NOTAS:
1
Entre ellos: Francoise-Marie Arouet (Voltaire), Jean Jacques Rousseau, Denis
Diderot, Jean le Rond d’Alembert.
2
Enciclopedie ou Dictionnaire raissoné de sciencies, des
arts et des métiers.
3
Madre de María Antonia Juana Josefa de Lorena y Habsburgo, archiduquesa de
Austria y, después, desafortunada reina de Francia, por su casamiento con el
delfín duque de Berry, Luis, más tarde Luis XVI. Es preciso recordar que Mozart
conoció a la princesa María Antonia en dos ocasiones: la primera cuando ambos
eran niños en un concierto que ofreció en el palacio de Schönbrunn (Viena) y la
segunda en Versalles, cuando la delfina era ya reina.
4 El
primero en
examinarlas fue Sigmund Freud.
5 Jahn
es el único de sus más de cincuenta biógrafos que ha
insistido en este aspecto publicado en 1879 en el Boletín Oficial del Gran
Oriente de Francia. Hace notar: «Cuánto debió herir la imaginación viva e
impresionable del mozo el carácter misterioso y simbólico de la orden».
6
Muchos enfermos terminales sobre todo los que padecen insuficiencia renal, al
retener derivados del amonio, describen la sensación de un sabor «amargo» en la
cavidad oral, por la eliminación de dichos compuestos mediante la respiración.
SANTIAGO MARCH
Doctorando en Ciencias Biomédicas y Médico
Cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha
sido profesor de la Facultad de Medicina de dicha institución
universitaria. Director Académico de Premedic, S. C. Es
locutor de radio y televisión.
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