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El primer día de
Noviembre de 1866 está registrado en la historia de la música rusa como el del
nacimiento del Conservatorio de Moscú. Su fundador, Nikolai Rubinstein, pianista
inteligente y conductor, reveló su gran talento como el organizador de la vida
musical rusa. Sin embargo, el éxito de sus esfuerzos en muchos aspectos fue
debido al hecho de que la apertura de un Conservatorio era una necesidad natural
para la vida musical rusa de aquel tiempo.
De hecho, toda la
cultura musical europea estaba al pie de la cuna del Conservatorio de Moscú. En
los inicios de los años sesenta del siglo XIX, Clara Schumann y Richard Wagner
ofrecieron en Moscú conciertos de caridad al pretender conseguir dinero para
contar con los recursos necesarios para la construcción de la futura Escuela
Superior de Música. Héctor Berlioz, quien visitó el Conservatorio de Moscú en su
primer año de existencia, se quedó asombrado por sus favorables condiciones
artísticas y anunció el nacimiento de un nuevo fenómeno en la Europa del Este;
la planta docente del Conservatorio en aquel entonces representaba el orgullo de
la cultura musical rusa.
Piotr Ilich
Tchaikovsky, entonces un joven compositor en los inicios de su brillante carrera,
habló en la ceremonia de inauguración del Conservatorio en 1866. Entre sus
colegas, trabajando bajo la dirección de Nikolai Rubinstein, se encontraban
músicos rusos tan excelentes como N. Zverev, N. Kashkin, V. Odoyevski, N.
Hubert, H. Laroche, S. Taneyev. Al mismo tiempo, muchos músicos prominentes de
Alemania, la actual República Checa, Austria, Italia y Polonia trabajaron junto
con sus colegas rusos. El Conservatorio Nacional de Rusia se mostró como parte
esencial de la cultura europea, y esta tradición fundamental se ha conservado a
través de toda su historia.
Al principio de
su existencia, el Conservatorio de Moscú recibió eficaz ayuda del Conservatorio
de San Petersburgo, cuyo famoso alumno P. Tchaikovsky se trasladó a Moscú para
aceptar una plaza como maestro en la nueva institución y cuyo nombre estuvo
asociado con él por muchos años. Otros músicos importantes se fueron a Moscú
desde San Petersburgo, entre ellos estuvieron un talentoso compositor y teórico,
A. Arensky, y un brillante alumno, Vasili Safonov, que dio inicio a una nueva
era en la historia de la Escuela Superior de Moscú. No obstante, muy pronto el
Conservatorio de Moscú llegó a ser autosuficiente: desde la década de los 80 del
siglo XIX, su cuerpo docente fue seleccionado principalmente de entre sus
mejores alumnos. A la vuelta del siglo, el Conservatorio de Moscú había
alcanzado logros sobresalientes: creó la rama moscovita de la escuela de
composición rusa, representada por varios de los más prominentes músicos de
reconocimiento mundial: Sergei Taneyev, Sergei Rachmaninov, Alejandro Scriabin,
Nikolai Medtner.
El arte de la
ejecución fue enseñado con impresionantes resultados, jugando la clase de piano
el papel más importante. En este campo fueron alcanzadas las más grandes alturas,
al mencionar a A. Siloti (alumno de N. Zverev y maestro de S. Rachmaninov),
Josif y Rosina Levin que más tarde habrían de hacer una contundente contribución
a la escuela pianística americana. Otro logro fue la escuela moscovita de violín
y cello que empezó a ser formada a finales del siglo y después adquirió fama
mundial.
Durante el
periodo prerrevolucionario, el Conservatorio de Moscú contó con varios
excelentes directores (rectores) cuyas iniciativas decidieron el futuro de la
institución. Además de N. Rubinstein, su fundador y primer rector, hubo otros
dos rectores: S. Taneyev (1885-1889) y V. Safonov (1889-1905). El primero fundó
un brillante sistema de educación de la teoría musical. Por su parte, el nombre
de Safonov está principalmente asociado con el único estilo del Conservatorio de
Moscú que ha sido preservado hasta ahora. Su rasgo distintivo es la combinación
de la sala principal rusa de conciertos con la institución educativa. La
realización del sueño de Safonov demostró ser el evento más feliz en la historia
del Conservatorio de Moscú.
Ninguna otra
escuela superior de música en el mundo puede estar orgullosa de ser el centro
nacional de las presentaciones artísticas. Ello ha implicado un contacto
permanente del Conservatorio de Moscú con los más destacados eventos de la
cultura musical mundial, tal y como tienen lugar dentro de sus propias paredes.
También Safonov comenzó la construcción de una maravillosa sala para las
actuaciones de música de cámara (la Sala Pequeña). Se ha convertido en una de
las más importantes salas moscovitas de conciertos, cuyos espacios han
atestiguado algunos de los magnos eventos artísticos.
La Gran Sala
merece su propio capítulo en nuestra historia. Es una de las salas de conciertos
más famosas en el mundo. Su monumental órgano fue inaugurado por un destacado
músico francés, Charles Widor. Incluso en los primeros años de su existencia,
los más notables artistas rusos como Rachmaninov, Scriabin, Siloti, Medtner,
Igumnov, Goldenweiser, Brandukov, Dobrovein, Shaliapin, Nezhdanova, hicieron
presentaciones regulares en su escenario. Resulta no menos importante señalar
que la Gran Sala atrajo inmediatamente a los mejores artistas de todo el mundo.
Los primeros compositores extranjeros que presentaron en ella sus propios
trabajos fueron Debussy, Faure, D’Indy. Notables directores como S. Koussevitsky,
A. Nikish, B. Walter, E. Colonne; intérpretes como J. Hoffmann, P. Casals, E.
Ysaye, W. Landowska, F. Kreisler, J. Kubelik, y otros músicos famosos
determinaron los altos estándares de la Sala, así como su ameritado lugar como
centro internacional de arte.
La historia del
Conservatorio de Moscú después de la Revolución Bolchevique de 1917 pone de
manifiesto cómo éste ha tenido despegues y caídas, grandes logros alternados con
períodos oscuros. El Conservatorio adquirió el status deseado de
institución nacional y recibió apoyo financiero permanente del Estado. Por una
parte, el financiamiento estable proporcionó cierta confianza a los titulares
del Conservatorio y resolvió sus numerosos problemas. Por otro lado, sin
embargo, el Conservatorio quedó sometido al mando político más riguroso por el
régimen totalitarista. Al principio, el Conservatorio fue privado de su Gran
Sala, que sirvió como teatro cinematográfico entre 1924 y 1933. A principios de
los años 30, las autoridades federales intentaron destruir el sistema de
educación que había sido depurado a lo largo de muchas décadas. La mayor presión
se precipitó en el Departamento de Composición y en el recién formado
Departamento de Musicología. La severa regulación de las doctrinas ideológicas
fue de vez en cuando reforzada por las resoluciones del Partido (que fueron más
como ásperos clamores), y a veces manifiestas medidas represivas. El año de 1948
fue marcado por algunos de los más tristes pasajes en la historia del
Conservatorio: Dmitri Shostakovich, el gran compositor del siglo XX, fue
removido de su cargo, y Vissarion Shebalin, compositor talentoso y Rector
excelente, fue obligado a separarse, a pesar de sus esfuerzos heroicos para
preservar el Conservatorio durante la Segunda Guerra Mundial y para reavivar su
actividad máxima en cuanto esto fuera posible.
La irrespirable y
sofocante atmósfera del Departamento de Teoría y Composición, el forcejeo
violento por el «arte proletario» y el «realismo socialista» distorsionó las
tradiciones nobles del Conservatorio en que compositores y musicólogos fueron
instruidos. No fue sino después de mediados de los años cincuenta que pudo
empezar una gradual recuperación, la cual ha continuado a través de la
«Perestroika», cuando la censura ideológica y las persecuciones a compositores
por su estilo se han vuelto finalmente una cosa del pasado. Sin embargo, la
acción causa la reacción. Las medidas represivas se encontraron con la
resistencia de personalidades. Fue en la «era de la censura» que compositores
como A. Schnittke, E. Denisov y S. Gubaidulina, actualmente símbolos de la
avant guarde rusa, se graduaron en el Conservatorio de Moscú. Pero éstos son
de hecho logros del período de la posguerra.
El arte de la
interpretación continuó floreciendo durante esos años. La generación de Pabst,
Siloti, Levin, Kipp fue sucedida por F. Blumenfeld (el maestro de V. Horowitz),
H. Neuhaus (el maestro de S. Richter y E. Ghilels), A. Goldenweiser, V.
Sofronitsky, S. Feinberg, G. Ginzburg y más tarde L. Oborin, Ya. Fliere y Ya.
Zak. Las escuelas de violín y cello también alcanzaron la altura de los niveles
internacionales. L. Tseytlin, M. Poliakin, A. Yampolski, M. Erdenko y B. Sibor
fueron brillantes maestros de violín que desarrollaron las tradiciones de Laub y
Hrimali, cuyo trabajo ha sido continuado por nuevos maestros como D. Oistrakh,
Yu. Yankelevich y L. Kogan, fortaleciendo la destacada fama mundial de la
escuela violinística moscovita.
La escuela del
violoncello ganó también su reconocimiento mundial en la primera mitad del siglo
XX. Su período formativo fue llevado a su desarrollo triunfal por el trabajo de
los profesores A. Brandukov, S. Knushevitsky y S. Kozolupov. Dicha escuela del
Conservatorio de Moscú está ahora representada por M. Rostropovich que se graduó
de la clase de M. Kozolupov y trabajó por muchos años como profesor en esta
institución.
El Departamento
de Aerófonos, cuyos alumnos aportaron sus habilidades a la maravillosa Orquesta
de Moscú así como a otras numerosas de la provincia, se fortaleció. El
Departamento de Canto también mantuvo los estándares elevados en tanto se
mantuvieron las tradiciones fundadas por F. Komissarzhevsky, U. Masetti, el gran
Nezhdanova, K. Derzhinskaya, N. Raiskiy, K. Dorliak, Ye. Katul’skaya y muchas
otras estrellas de la ópera rusa.
Fue en el período
soviético que el Conservatorio de Moscú fue reconocido ampliamente a través de
los concursos internacionales. Aunque los alumnos del Conservatorio siempre han
participado (y ganado) estos certámenes, el Estado soviético brindó mucha
atención y apoyo a estas actividades. No hay muchas escuelas de música que hayan
producido tan gran número de ganadores en los más prestigiados y demandantes
concursos internacionales, sobre todo entre pianistas, violinistas y
violoncellistas. Muchos premios honoríficos han sido otorgados a alumnos de la
clase de dirección.
Hoy el
Conservatorio de Moscú es una de las más prominentes escuelas superiores de
música en el mundo. Es, de hecho, un conjunto complejo, constituido por el
llamado «Conservatorio Mayor» y el «Conservatorio» propiamente. El «Conservatorio
Mayor» incluye una escuela de música (a nivel de educación secundaria) con un
total por arriba de los 680 estudiantes al presente, una escuela secundaria
especial de música que ofrece once grados de educación para más de 425
talentosos niños todos los años, y una banda militar que dirige la escuela. El
Conservatorio lleva a cabo la supervisión de dichas escuelas y comparte con
ellas a su personal docente, además de admitir a la mayoría de sus egresados
como estudiantes.
El Conservatorio
propiamente está integrado por cuatro Departamentos (Piano, Teoría y Composición,
Canto y Orquesta) con alrededor de 1000 estudiantes en la actualidad y
aproximadamente 160 posgraduados que hacen su investigación en la musicología,
mejoran sus habilidades interpretativas y reciben entrenamiento profesional,
acreditándose como maestros de su propio instrumento en las escuelas superiores
de música.
* * *
Así,
puede afirmarse que, lo que reciben los estudiantes del Conservatorio de Moscú
es, antes que nada, enseñanza profesional de alto nivel artístico, bajo la guía
de maestros, compositores y pedagogos mundialmente conocidos. El otro privilegio
es la atmósfera artística de la escuela, los destacados eventos que tienen lugar
en su seno, con salas de concierto (la Grande, la Pequeña y la sala de
Rachmaninov) proporcionando una experiencia única -la Gran Sala juega su papel
principal como la clase maestra-, y los mejores pedagogos imaginables. Los
estudiantes tienen un fácil y permanente acceso a las Salas, y es aquí en donde
ellos demuestran sus facultades interpretativas. Cada estudiante del
Conservatorio inmediatamente se ve envuelto en la vida artística de la ciudad de
Moscú. El Conservatorio comienza programas anuales de centenares de conciertos
en los escenarios de su propia sala, así como en otros en el ámbito de la
capital rusa. Además de promover la educación de la música, estos programas
realizan la función principal de proporcionar a cada músico joven, que está
mejorando sus habilidades en el Conservatorio de Moscú, los recursos para su
realización como artista en el ambiente cultural predominante.
Otro rasgo
importante del Conservatorio de Moscú es su gran Departamento de Teoría de la
Música e Historia de la Música. Es el centro ruso mejor conocido y reputado para
la formación de musicólogos y para realizar investigaciones de música.
Finalmente, cada
estudiante del Conservatorio puede tomar sus propias decisiones y disfrutar de
libertad artística. Formar la personalidad artística de un profesional a un
nivel cultural alto es la meta suprema del Conservatorio de Moscú, la que tiene
prioridad por encima de todos los demás objetivos. Cualquier iniciativa por
parte de algún estudiante es animada y apoyada por todos los medios disponibles:
por ejemplo, si un intérprete quiere estudiar composición y muestra las
habilidades necesarias, puede ingresar a una clase de composición, tomar cursos
de teoría de la música y ser ejecutadas sus obras. Los estudiantes de cualquier
Departamento que deseen hacer investigación en teoría de la música, o aprender a
dirigir, pueden hacer sus prerrequisitos evaluados y, de encontrarse adecuados,
entrar a las clases correspondientes.
El Conservatorio
de Moscú ha permanecido fiel a los nobles principios heredados de los grandes
músicos que estaban al pie de su cuna: educar las personalidades creativas
multifacéticas, permanecer abierto al mundo y servir al Arte en todas sus formas
y colores.
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