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Hablar de una institución educativa es evocar a sus maestros,
alumnos y trabajadores, es abordar todo lo concerniente a sus programas
académicos, pero también es resaltar el espacio en que se desarrolla su labor.
Por tal motivo y en ocasión del LV Aniversario de la inauguración del edificio
que hoy ocupa el Conservatorio Nacional de Música de México (1949-2004), he
querido esribir esta pequeña reseña sobre las diversas sedes que dicha
institución ha tenido a través de sus casi catorce décadas de historia.
En sus orígenes, si bien no como sede, el nacimiento del CNM
está ligado a un edificio colonial -aquél que a mediados del siglo XIX albergó a
la Escuela de Medicina y durante un par de siglos al Palacio de la Inquisición-,
ubicado en la esquina hoy conformada por las calles de Brasil y Belisario
Domínguez y en uno de cuyos patios, "el de los Naranjos", el 16 de enero de 1866
tuvo lugar el acto por el que la Sociedad Filarmónica Mexicana instaló su
Conservatorio musical.

Foto 1. Edificio de la
Antigua Escuela de Medicina
Duante los primeros seis meses de dicho año, las actividades
académicas conservatorianas se verificaron en un par de locales provisionales,
uno en el número 68 de la calle de Argentina y el otro en el número 2 de la
avenida san Juan de Letrán. No obstante, a partir del 1º de julio en que lo
hicieron ya de una manera más regular, el padre Agustín Caballero, uno de los
promotores fundamentales para el establecimiento de la nueva escuela, cedió los
espacios que ocupaba su academia particular en el edificio que para tal efecto
tenía en el cruce de las calles Canoa y Primera del Factor, actualmente Donceles
y Allende. El problema fue que al aumentar la planta docente y la matrícula
escolar, las instalaciones fueron insuficientes, máxime que a un año de haber
sido fundado, el Conservatorio impartía nuevas asignaturas, entre las que
destacaban Declamación, Gimnasia Sueca e Historia del País.

Foto 2. Edificio en la
esquina de Donceles y Allende
Los socios filarmónicos se vieron impelidos a recurrir ante
el presidente Benito Juárez, quien dispuso entonces hacer entrega a la Sociedad
Filarmónica Mexicana del edificio que había ocupado la Universidad de México,
localizado en pleno Zócalo capitalino, es decir, en el cruce de las calles de
Acequia y Universidad correspondientes a las actuales Seminario y Moneda,
espacio en el que laboraría por más de cuarenta años la institución
conservatoriana, prácticamente de 1867 a 1908.
De entonces a 1914 el Conservatorio tuvo de nueva cuenta la
necesidad de trasladarse a una sede provisional y pasó así al número 54 de la
segunda calle de Puente de Alvarado, hasta que en 1914 el gobierno le cedió como
inmueble las Casas del Mayorazgo de Guerrero, en el número 16 nuevamente de la
calle de Moneda, a un par de cuadras del Zócalo, justo enfrente del entonces
llamado Museo de Historia y Arqueología, en donde se alojó por más de treinta
años.

Foto 3. Fachada del
Edificio en Moneda 16, Centro Histórico
De aquel entonces Luis Sandi, destacado compositor mexicano,
recordaba de sus tiempos de estudiante:
El Conservatorio estaba situado en una casona colonial
frente al Museo Nacional, en el número 16 de la calle de la Moneda. Del
museo usaba el Salón de Actos en el que se celebraban audiciones, concursos
y conciertos ...
El edificio era grande para casa, todo un palacio para la
época en que fue construido, pero decididamente chico para escuela, y más
para una escuela tan numerosa como era el Conservatorio en esos tiempos.
Tenía dos patios y dos pisos. El segundo patio se habilitaba de campo
deportivo y en él jugábamos ‘basket ball’, con grave deterioro de dedos de
pianistas y violinistas; por cierto que uno de los buenos jugadores era
Higinio Ruvalcaba. Y, cosa extraña, había en el traspatio un par de
estupendas regaderas, heladas, pero de gran presión.
La sala de recepciones que separaba la dirección de las
oficinas estaba amueblada muy porfirianamente y olía a encerrado.
La biblioteca tenía dos saloncitos insuficientes para el
gran número de estudiantes que íbamos a buscar allí, no la fuente de
sabiduría de sus volúmenes, sino refugio de las feroces prefectas, hasta que
alguna risa indiscreta o un entusiasta juramento de amor sacaba de su
habitual quietud a la bibliotecaria y éramos arrojados al inclemente mundo
exterior. (1)
Para la vida conservatoriana, contar con escenarios
artísticos adecuados fue también un aspecto de importancia vital, y para la
realización de sus conciertos y representaciones dramáticas contó, según la
época, con varios teatros. Entre los primeros y más importantes destacaron la
Capilla de la ExUniversidad y los teatros Arbeu y Renacimiento. Posteriormente,
a partir de su inauguración, el Anfiteatro "Simón Bolívar" de la Escuela
Nacional Preparatoria y, desde 1939, el Extemplo de Santa Teresa, situado en el
cruce de Licenciado Verdad y Santa Teresa, además del referido auditorio del
Museo Nacional al que alude en el texto antes transcrito el propio Sandi.

Foto 4. Interior del
Edificio en Moneda 16
No obstante y aún cuando las instalaciones de Moneda
correspondían a una de las bellas y majestuosas casonas tipo fortaleza
construidas en el siglo XVIII por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres,
esta construcción -que pasó a la propiedad de la Secretaría de Educación Pública
por decreto del 15 de agosto de 1935-, había dejado de ser funcional y requería
de importantes acondicionamientos para continuar sirviendo a las tareas
académicas conservatorianas. Contar con un nuevo espacio, amplio y funcional se
convirtió así en una de las principales y más urgentes necesidades del plantel
educativo.

Foto 5. Vista lateral de
las casas del Mayorazgo de Guerrero (Moneda 14 y 16)
En diciembre de 1938, Adalberto García de Mendoza, director
del Conservatorio, planteaba ante el Jefe del Departamento de Bellas Artes como
una posibilidad para remediar tal situación, el hecho de que se le pudiera
otorgar el edificio que ocupaba el Departamento de Estadística en el Castillo de
Chapultepec, dado que por su ubicación, ofrecería a los conservatorianos la
posibilidad de trabajar con libertad en un ambiente "alejado de ruidos que
obstaculizan toda labor musical y con algunas obras de acondicionamiento se
tendría local suficiente para tener salones de clases, salón de conciertos,
bibliotecas, discoteca y oficinas". Esto remediaría las condiciones del inmueble
que ocupaba el plantel, a las que calificaba de "desastrosas", entre otros
factores, por ser impropia la localización de sus salones en el edificio de
Moneda, ya que mientras la mayoría daban hacia la calle, que era sumamente
transitada por vehículos, otros eran sumamente obscuros y húmedos e
insuficientes en número. Desafortunadamente la respuesta del Jefe del
Departamento Administrativo de la Secretaría de Educación no fue afirmativa, ya
que indicaba que por acuerdo presidencial, dicho edificio sería convertido en
museo, por lo que la permanencia de las oficinas de Estadística en dicho local
era "meramente transitoria". (2)
Día a día sus deficiencias se agudizaban; la falta de
espacios y de mantenimiento eran cada vez mayores. Era lógico por tanto, que en
el informe de Salvador Ordóñez, al momento de haber tomado posesión como
director del Conservatorio, éste indicara estar recibiendo "un edificio sucio,
mal acondicionado, sin siquiera con una sala de espectáculos o auditorio decente.
Edificio con mucha ‘tradición’ arquitectónica colonial pero casi inservible para
un moderno conservatorio con condición especial de acústica para las clases
aisladas como en las Hochschule alemanas". (3)
Para satisfacer las demandas de los conservatorianos,
decidieron las autoridades gubernamentales conceder al plantel musical el
terreno que ocupaba el Club Hípico Alemán en Avenida del Castillo no. 200 en las
Lomas de Chapultepec -posteriormente Avenida Presidente Mazaryk no. 582, colonia
Polanco-, comprendido en el listado anexo a la Ley relativa a Propiedades y
Negocios del Enemigo del 11 de septiembre de 1942. Ello, a consecuencia de
que por la segunda guerra mundial, el 31 de agosto de 1944 el Ejecutivo había
declarado de utilidad pública los terrenos del referido club (4); terrenos que
el Presidente Pascual Ortíz Rubio en 1934 quien había vendido en $115,000.00 a
la sociedad hípica, y que otrora habían formado parte de la antigua hacienda de
Polanco o Los Morales cuyos linderos eran: al norte, la Calzada de la Piedra
Redonda; al este, la fracción segunda de Palmitas; al oeste, el Ferrocarril de
Cuernavaca, y al sur, el Río de los Morales o de Polanco. (5)
Una vez ocupado el terreno por la Junta de Administración y
Vigilancia de la Propiedad Extranjera y sin que mediara reclamación por parte
del club, se levantó la escritura pública 11040 en la Notaría no. 74, a cargo
del licenciado Francisco Vázquez Pérez (6), correspondiente al traslado de
dominio de dicho predio, valuado en $641,625.20 pesos al Comité Administrador
del Programa Federal de Construcción de Escuelas (7). En ella se especificaba
que el inmueble, con una superficie de 54,350 m2, comprendía las siguientes
instalaciones: edificio principal, caballerizas, alberca, cancha para tenis,
habitaciones para la servidumbre y bodega.
Las circunstancias antes expuestas fundamentan el por qué en
la misma Ley de Creación del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL),
expedida en 1946, al momento de referir el artículo 4° lo respectivo al
patrimonio a que como persona jurídica tenía derecho de poseer el Instituto, la
fracción III de dicho documento incluía entre los edificios y terrenos
contemplados para su uso, al "nuevo edificio del Conservatorio Nacional; la
totalidad de los terrenos que constituían el ‘Club Hípico Alemán’, en la Avenida
del Castillo y calle de Mazarik, con una extensión de cincuenta y tres mil
metros cuadrados". (8)
Correspondió así a la administración del licenciado Miguel
Alemán realizar propiamente la construcción del nuevo edificio para el
Conservatorio, cuyo diseño ex profeso como escuela de música encargó al
arquitecto Mario Pani, artista que con la construcción del Hotel Reforma en la
década anterior había saltado a la fama siendo reconocido como "el arquitecto"
del régimen. (9)
Sin embargo, en tanto se llevaban a cabo las obras para tal
efecto, en 1947 el Conservatorio tuvo que trasladarse temporalmente a un
pabellón del edificio de la Escuela Normal Superior en la avenida Rivera de San
Cosme 83. Sin embargo, era tan incómoda su situación que en julio de dicho año
Luis Sandi nuevamente, para entonces ya nombrado jefe del departamento de Música,
advertía a Carlos Chávez, director del INBAL que, "de no permitírsele hacer uso
del tercer piso del ala del edificio en que está instalado el Conservatorio, los
alumnos y profesores del plantel sufrirán grandemente, tanto más cuanto que la
inscripción en el sector infantil de la escuela ha sido muy abundante". (10) En
el mismo tenor se solicitaba al Secretario de Educación que los instrumentos y
el mobiliario del Conservatorio que estaban en la biblioteca de la Escuela
Normal, fueran llevados al tercer piso del edificio, con objeto de que la
biblioteca pedagógica funcionara normalmente, pues hasta entonces su salón había
servido como archivo y bodega.

Foto 6. Escuela Normal
Superior en Ribera de San Cosme
Al cabo de un año, el licenciado Manuel Gual Vidal, titular
de Educación Pública de la administración de Miguel Alemán, dio las primeras
órdenes para que el INBAL procediera a trasladar en camiones y con personal
especializado –sobre todo en el caso de los pianos-, los enseres del
Conservatorio hacia su nueva sede, con objeto de que a la brevedad se hiciera la
mudanza de este plantel y de la Escuela Secundaria de Arte, que para esos
momentos funcionaba además como parte importante del Conservatorio, al nuevo
edificio que éste ocuparía.(11) Al final, la Escuela de Danza tuvo cabida
también en las nuevas instalaciones del Conservatorio, lugar en el que se
mantuvo hasta su traslado a las instalaciones próximas al Auditorio Nacional en
que se ubicó por casi tres décadas.
El viernes 18 de marzo de 1949 fue la fecha elegida para
inaugurar el nuevo edificio del Conservatorio Nacional de Música en una
ceremonia que encabezaron el Presidente Miguel Alemán y el licenciado Gual
Vidal, Secretario de Educación.

Foto 7. Fachada del
Conservatorio Nacional de Música de México en Polanco
Salvador Novo al respecto reseñó:
El presidente llegó puntualísimo, como siempre; y en cuanto
aterrizó de su coche, en que venía el licenciado Beteta, Lauro Ortega y otros
políticos, fue rodeado por otros, y la comitiva quebrantada. Entre aplausos y
apretones llegó hasta sus asientos del ‘auditorium’ circular, y empezó el
programa con un Honegger dirigido por Moncayo y ejecutado por la Sinfónica del
Conservatorio. Luego, Carlos leyó un discurso en que hacía la breve historia
del Conservatorio desde los tiempos de García Cubas hasta el presente, y se
refirió al escaso patrocinio oficial que recibe el arte. Después, Blas Galindo
dirigió su "Suave Patria" con la Orquesta y los Coros del Conservatorio de que
es director, y tuvo con ello un triunfo estruendoso. Irradia simpatía este
indio purísimo y lleno de talento musical. La contagió , y no se acababan las
ovaciones.
Luego el presidente declaró inaugurado el edificio, se tocó
y cantó el Himno, y empezó un recorrido del edificio ....
(12).
Efectivamente, para tal acto, se abrió un concurso de
composición coral y resultó ganador el maestro Blas Galindo con su Cantata a la
Patria, sobre los textos del poema Suave Patria del poeta mexicano Ramón López
Velarde.
En la inauguración, Carlos Chávez como Director del INBAL,
denunció el estado de abandono en el que se encontraba la cultura del país, al
advertir que sólo se producían florecimientos artísticos y culturales cuando el
Estado mismo llevaba a cabo tareas conducentes a su impulso "infalible, duradero,
costoso en esfuerzo y dinero", y así sentenciaba: "La miseria de cultura es más
grave aún que la miseria de dinero: la miseria total es preferible a la
insolente opulencia inculta".

Foto 8. Inauguración del
edificio en Polanco a cargo del presidente de México Miguel Alemán, al centro
Carlos Chávez, director del INBAL y a la extrema derecha Blas Galindo, director
del CNMM (1949)
Por tal motivo, reconocía el valor de la costosa obra
realizada en aras del provecho cultural del país, ya que hasta esos momentos,
decía, en México "no ha habido un sistema, ni siquiera incipiente, de escuelas,
teatros, museos, talleres, academias, que desarrollen y estimulen la creación de
nuestro arte y nuestros artistas con un sentido general", por lo que
evidentemente, era ya la hora "de empezar la tarea organizadora de una cultura
superior, generalizada y penetrante", y finalizaba diciendo, "ojalá que este
nuevo edificio sea como marca de una nueva etapa". (13)
Dos décadas después, en 1966 y con motivo del centenario del
Conservatorio, el propio Sandi calificó a dicho edificio como el "más hermoso de
los que ocupan los conservatorios de todo el mundo". (14) El inmueble fue
diseñado como una herradura en cuyo centro se construyó un teatro al aire libre
a la usanza helénica; dispuesto en dos plantas, contaba con una veintena de
salones para clases grupales y con más de cuarenta para clases individuales de
canto o instrumento; dieciséis de ellos eran aptos para realizar música de
cámara y se localizaban en la planta baja separados por pequeños jardines y
dieciséis más, con aspecto de cubículos, habían sido diseñados para el estudio
individual de los alumnos en la planta superior. El "efecto" resultaba
impresionante, según remembraba Novo, pues al recorrer "los pasillos adornados
con jardineras, y ellas adornadas con los sacramentales hules y las galvias
pintas que trepan por las columnas", parecía estar "en un hotel o en una enorme
tienda de flores". (15)
Característico de todos sus salones fue el recubrimiento
acústico especial con que se les dotó. Contaba también con cuatro salas para
conferencias, proyecciones cinematográficas o recitales, así como de espacios
destinados a la biblioteca y fonoteca, presidiendo la construcción el teatro con
capacidad para 1,100 personas -en el que José Clemente Orozco pintara bocetos en
sus paredes laterales- y que al poco tiempo se llamó Auditorio "Silvestre
Revueltas".
Terreno triangulariforme, en el vértice del mismo se
construyeron las oficinas para la administración y seis salones que se
destinaron finalmente a la Secundaria de Arte. El conjunto arquitectónico quedó
inscrito en un espacioso terreno con árboles y jardines en cuyo fondo se
conservó la alberca del antiguo Club Hípico y cuya cancha de tenis fue
transformada en campo de futbol. Asimismo, en la parte superior del edificio
central se colocó un frontispicio con un grupo escultórico de grandes
dimensiones integrado por cinco figuras alegóricas de la música autóctona
mexicana, al frente del cual se dispuso una fuente, limitada al oeste por el
espacio que se destinó para cafetería.

Foto 9. Blas Galindo
dirigiendo el estreno de su cantata "A la Patria" con la Orquesta Sinfónica del
CNMM durante la inauguración del plantel de Polanco. Auditorio "Silvestre
Revueltas" (1949)
Lamentablemente, en 1976, por decreto del Ejecutivo Federal,
se dispuso la cesión al Gobierno de la República de Cuba del terreno que
comprendía la alberca, cancha de futbol y locales de la Escuela de Danza para
que ésta construyera su respectiva misión diplomática. En el decreto original se
hablaba de 3,100 m2, pero una correción al mismo publicada en 1979, señaló que
la cesión había sido por 9,539 m2. (16)
No obstante esta importante fragmentación, el Conservatorio
ha podido atender desde entonces a la población escolar que hoy en día sobrepasa
el millar de alumnos, en lo que es uno de los más bellos edificios en su género
y patrimonio cultural indiscutible de México.
NOTAS:
El presente artículo procede de la investigación que realicé
para obtener el doctorado en Historia por la UNAM: La profesionalización de
la enseñanza musical en México. El Conservatorio Nacional de Música (1866-1996),
2 vols., México, UNAM/Facultad de Filosofía y Letras, 1997.
(1) Sandi, Luis. "Mis recuerdos del Conservatorio", en
De Música ... y otras cosas, op. cit., México, pp. 152-153.
(2) "García de Mendoza al Jefe del Departamento de Bellas
Artes", 28 de diciembre de 1938, CENIDIAP, AHINBA, c. 246, VII[181.11]
(3) CENIDIAP, AHINBA, c. 350, exp. J[184(JS-1)]1
(4) Decreto publicado el 20 de marzo de 1945 en el
Diario Oficial de la Federación, México.
(5) AGNDF, Notaría no. 74, Escritura Pública no. 11040 del
6 de junio de 1945, f. 145. Actualmente, el terreno del Conservatorio en
Polanco está limitado, al norte, por Avenida Presidente Mazaryk, al este por
las instalaciones de la embajada de Cuba y dependencias educativas federales,
al sureste, por la calle Campos Elíseos y hacia los rumbos del sur y oeste por
el Boulevard Manuel Avila Camacho.
(6) Francisco Vázquez Pérez, notario desde 1935 a 1975, año
de su fallecimiento, dio fe de los comicios electorales presidenciales a lo
largo de varias décadas.
(7) De dicha cantidad, $539.770.00 correspondían al
terreno0 y $101,857.20 a las construcciones, equipo, muebles y anexos del
predio. AGNDF, Escritura Pública no. 11040, f. 144.
(8) "Ley que crea el Instituto Nacional de Bellas Artes y
Literatura", en Diario Oficial de la Federación, México 31 de diciembre
de 1946. Cuatro años después, el 1° de noviembre de 1950, en el Diario Oficial
se decretaría una modificación a esta fracción, por la que se desincorporaba
de su patrimonio la finca número 14 y 16 de las calles de la Moneda, Diario
Oficial de la Federación, 1° de diciembre de 1950. Al poco tiempo y luego
de haber quedado en poder de la Secretaría de Patrimonio Nacional, el 24 de
septiembre de 1959 se decretó destinar este inmueble, antigua sede del
Conservatorio, al Instituto Nacional de Antropología e Historia en calidad de
monumento histórico. Diario Oficial de la Federación, 19 de octubre de
1959.
(9) A Pani, que se decía alumno de Le Corbusier se debieron,
aparte del Conservatorio, la Escuela Nacional de Maestros, Ciudad
Universitaria y los conjuntos habitacionales Benito Juárez, Miguel Alemán y
Tlatelolco. Ayala, Diego, "Ofrecen homenaje póstumo a Mario Pani", Reforma,
31 de marzo de 1996.
(10) "Luis Sandi a Carlos Chávez", 2 de julio de 1947.
CENIDIAP, AHINBA, c. 430, exp. J[184(EB2-1)]1
(11) CENIDIAP, AHINBA, c. 429, exp. J[164(EB2-1)]1
(12) Novo, Salvador. La vida en México en el periodo
presidencial de Miguel Alemán, comp. y nota prel. de José Emilio Pacheco,
México, CNCA, INAH, 1994, p. 282. (Memorias Mexicanas)
(13) Nuestra Música, México, año IV, núm. 14, abril de
1949, p. 144
(14) Sandi, L., op. cit., p. 150.
(15) Novo, S. ob. cit., p. 282.
(16) Diario Oficial de la Federación, 6 de mayo de
1976 y 11 de octubre de 1979.
BETTY LUISA ZANOLLI FABILA
Catedrática del Conservatorio
Nacional de Música de México en las materias de Historia de la
Música, Historia del Arte, Piano y Ciencias de la Educació.
Pianista solista de la Orquesta de Cámara de la Escuela
Nacional Preparatoria de la UNAM (1984-1995), desde 1998
colabora en tareas académico-administrativas para el
mejoramiento de la enseñanza en la UNAM. Maestra Especializada
en la Enseñanza Escolar y Pianista del CNM, instrumento en el
que se formó bajo la guía de Leopoldo González Blasco. Pasante de las
carreras de Derecho y Etnohistoria, se doctoró en Historia con
la tesis: La Profesionalización de la Enseñanza Musical en
México: El Conservatorio Nacional de Música (1866-1997).
bzanolli@infosel.net.mx
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