|
La
Orquesta de Cámara de la Escuela Nacional Preparatoria es un
conjunto, musical que ya tiene 20 años de haber sido fundado y
de acumular éxitos artísticos, educativos y musicológicos en
su haber.
La
orquesta tiene una planta constituida por unos 50 atrilistas,
todos ellos poseedores de una gran calidad, oficio y
disciplina en el manejo de sus instrumentos, por lo cual no es
excesivo, el calificarlos de virtuosos ni es de extrañar que
la mayor parte de ellos, de manera simultánea, sean miembros
de alguna otra orquesta capitalina de renombre, factor que
confirma su prestigio.
Estamos acostumbrados a escuchar la orquesta preparatoriana,
en los auditorios de los nueve planteles de la ENP, en
conciertos que se ofrecen a los estudiantes, quienes abarrotan
los locales y iOh asombro! se comportan como adultos
melómanos ya que escuchan en silencio, se deleitan con la
música, no abandonan aburridos la sala, aplauden hasta el
final de cada pieza y, el colmo tratándose de adolescentes, al
final de cada concierto piden encores y no cesan de ovacionar
hasta que la orquesta les concede la repetición.
El
mantenimiento de una orquesta sinfónica de excelencia en la
ENP se debe a la estructura del plan de estudios, que incluye
la asignatura educación estética y artística; esto significa
que la institución está comprometida a enseñar al alumno a
que reconozca el arte y se deleite con él, pero también
después a que incursione en las técnicas propias de la rama
artística seleccionada y aprenda un poco a ejecutar por sí
mismo. Claro está que no se trata de formar artistas sino de
despertar o confirmar vocaciones al tiempo que se educa el
buen gusto, aspecto importantísimo en esta época tan llena de
falsificación y de comercialización en lo que se refiere al
arte.
El
currículo preparatoriano, aparte de originarse en las
funciones sustantivas de la Universidad (docencia,
investigación y difusión de la cultura), tiene fundamento en
la doctrina del bachillerato, la cual postula -entre otros
aspectos- la necesidad de que el bachiller preparatoriano sea
poseedor de una sólida cultura universal que lo dote de una
escala de valores; asimismo es básico para la educación del
adolescente el principio de la formación integral, el cual
establece que la educación estética y artística ha de tener el
mismo peso currícular que las otras disciplinas que se cursan
en la ENP.
El
director de la orquesta, Uberto Zanolli, es materia aparte y
vale la pena hablar de él: es un musicólogo profesional,
entregado a su vocación y a su labor de tiempo más que
completo, quien no sólo se dedica a ensayar, dirigir y dar
conciertos, sino que además investiga (el descubrimiento de la
obra de Giacomo Facco es un ejemplo palpable), escribe libros
sobre temas técnicos, hace instrumentaciones, orquestaciones
y arreglos, compone su propia música, coordina coros
estudiantiles y graba en discos y cintas lo más relevante de
sus conciertos. Es difícil imaginar la Orquesta de Cámara de
la ENP sin su director Zanolli, así como tampoco es fácil
pensar en la educación musical y en la difusión de la cultura
en esta institución sin el concurso y obra de tan prestigiado
artista y universitario.
¡Qué
bueno que en otras latitudes de la UNAM no hayan querido
todavía descubrir al maestro Zanolli, pues seguramente hubiera
tenido que dejar la ENP para continuar su labor en otras
esferas, quizás más altas y generadoras de fama pero con toda
seguridad menos fructíferas en cuanto a su labor educadora y
artística!
Hugo Fernández de Castro
México, 1992
|