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Noviembre-Diciembre de 2006, No.10

Publicación bimestral
 


 

Velino M. Preza

y la edición de música para bandas

 

 

Jesús Aguilar Vilchis

NÚMERO ACTUAL

ÍNDICE

CURRICULUM DEL AUTOR

 

JESÚS AGUILAR VILCHIS

Profesor de Enseñanzas Musicales Escolares, cursó la carrera de Composición en el Conservatorio Nacional de Música; es catedrático de Introduccción a la Música e Historia de la Música en el referido plantel, del que ha sido Secretario Académico y Subdirector. Ponente y conferencista de temas educativos e histórico-musicales. Desde 1998 participa como intérprete, coproductor e ingeniero de sonido en programas de radio. Es director titular de la Banda de Música de la Policía Federal Preventiva.

 

Hablar de Don Velino M. Preza es hablar de bandas, ya que ha sido uno de los mayores impulsores de este quehacer en nuestro país. Y digo ha sido, porque a pesar de que el maestro Preza falleció el 15 de diciembre de 1944, su música y su ejemplo continuarán alimentando la tradición de las bandas en México.

Tan poderosa ha sido su presencia que contra todas las expectativas, su música se sigue interpretando. A decir verdad, es triste escuchar de labios de su propio hijo (quien siguió la profesión musical de su padre y lleva con orgullo el mismo célebre nombre, Velino) que hay todavía en su poder mucha música que no se ha dado a conocer. Incluso recuerdo que en una entrevista que le hice en el año 2000, me comentó que algunas de esas obras ni siquiera han sido estrenadas. Peor aún, he podido constatar que hasta las piezas más conocidas de Don Velino, como la notable marcha “Cuarto Poder” que fuera dedicada por su autor a la Prensa (de ahí el título), la cual figura en el repertorio usual de las bandas, se interpreta a partir de fotocopias de manuscritos. Ni siquiera podría afirmar si dichas copias fueron realizadas por su creador o por algún copista, ya que en su mayoría no mencionan al responsable. Otras incluyen algún sello distintivo que más bien indican el repertorio (casi siempre personal) del cual provienen las copias. Esto se ha acostumbrado, supongo, a manera supletoria de un registro que más que autoral es de posesión. Lo anterior significa que la citada obra no se encuentra en versión editada e impresa formalmente y desconozco si es que alguna vez la hubo, lo más probable es que no. Además, es frecuente encontrar al interior de una misma obra distintas caligrafías, es decir, unas particellas elaboradas por una persona y otras por otra. Ello nos permite presuponer que las partes pueden contener errores, omisiones y modificaciones, voluntarias o no, pero que de cualquier modo deformarían la concepción original. Al no haber ediciones impresas, resulta difícil detectar tales transformaciones y por lo tanto, realizar las correcciones necesarias. Hay detalles que resultan evidentes, como son: notas ajenas a la armonía general, entre otras, y que la rectificación respectiva depende imprescindiblemente de la agudeza auditiva y de la lógica personal con base en el conocimiento preciso del estilo, de la época y del autor por parte de sus intérpretes. Por otro lado, y otra vez, debido a la inexistencia de impresiones de las obras, las piezas sólo se obtienen a través de fotocopiados sucesivos sin límite, así que han llegado a un grado de oscurecimiento o palidez que impiden la lectura de los signos musicales. De tal manera que también podemos suponer, sin temor a equivocarnos, que las ejecuciones resultan defectuosas o al menos distintas al original.

Si consideramos que un elevado volumen de obras de una gran cantidad de notables compositores mexicanos de diversas épocas se encuentran en las mismas circunstancias, podremos evaluar la magnitud del problema. Cabe mencionar que la grabación, la difusión de las actuaciones, los apoyos con que cuentan, las situaciones en que trabajan, y sobre todo, el concepto de “orquestas de segunda” (cuando no de enésima) en que frecuentemente se les tiene, son otros temas que habría que analizar respecto de las bandas en nuestro país.

Pero volvamos con el maestro Preza. He contado con la fortuna de conocer otras obras de Don Velino, lamentablemente en las mismas circunstancias, es decir, manuscritas y en fotocopias de fotocopias. Entre ellas puedo mencionar “Lindas Mexicanas”, que la escribiera para participar en un concurso convocado por una compañía cervecera y que por la misma razón en un principio llevara como título la marca de aquella empresa. A decir de Velino Preza hijo, el certamen fue ganado por su padre, quien más tarde le cambiaría el nombre a la pieza por el que la identifica hasta la fecha. Ésta suele interpretarse como marcha, pero también la he visto en los créditos de algunas grabaciones como “polka”, sin duda debido al fuerte sabor que el tema principal presenta respecto de la danza referida.

Uno de los méritos que se le reconocen ampliamente a Velino M. Preza es el de haber sido  fundador de la llamada Banda de Policía y que después fuera distinguida con el título de “Banda Sinfónica de la Ciudad de México”. Esta agrupación inició sus actividades el 19 de septiembre de 1904, lo que posiblemente da origen a la confusión respecto de la fecha de nacimiento de Don Velino. Una vez más, citando la entrevista que tuve el gusto de realizarle a su hijo, en esa ocasión me explicó que su padre había nacido el 26 de noviembre de 1866 en Durango, pero que por alguna razón desconocida para él, la fecha del primer ensayo de la Banda de Policía había sido tenida como de natalicio del maestro Preza. Se sabe que en algún momento dicha Banda ocupó un espacio en el misterioso pero encantador edificio ubicado en la esquina sureste que forman las calle de Victoria y Revillagigedo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La actual Banda Sinfónica de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, se creó por decreto presidencial el 2 de febrero de 1972. El ser la “Banda de Policía”, aunado al hecho de haber tenido también como sede durante algún tiempo (al menos en el año 2000, en que tuve el gusto de trabajar con ella) el mismo edificio arriba mencionado, la vinculan con la distinguida banda fundada por el autor de “Cuarto Poder”. Esto significa que hace apenas unos pocos días, el 19 de septiembre de 2004, cumplió 100 años, si bien es cierto con algunas interrupciones en su actividad. ¡Felicidades!, espero no haber sido el único que se percató de ello. Especialmente tengo fe en que sus integrantes y autoridades lo hayan celebrado con bombos y platillos (musicales y culinarios) ya que no es común en México que los grupos musicales duren tanto, menos aún tratándose de una organización numerosa como debe ser una banda sinfónica.

La loable labor de Velino M. Preza no se reduce a la mera fundación de la Banda de Policía. El mayor homenaje lo amerita (amén de por sus numerosas virtudes profesionales, conocidas pero no citadas aquí) por haber alcanzado, con la mencionada banda, un nivel competitivo que le valió el haberlo comparado con John Philip Sousa (1854-1932).

Se pueden seguir escribiendo artículos sobre él y ensayos sobre su música, pero nunca recibirá un reconocimiento a su altura que no sea la edición, publicación y difusión de sus obras.

 

 


 

 

 

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