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JESÚS AGUILAR
VILCHIS
Profesor de Enseñanzas Musicales Escolares,
cursó la carrera de Composición en el Conservatorio Nacional de Música; es
catedrático de Introduccción a la Música e Historia de la Música en el
referido plantel, del que ha sido Secretario Académico y Subdirector.
Ponente y conferencista de temas educativos e histórico-musicales. Desde
1998 participa como intérprete, coproductor e ingeniero de sonido en
programas de radio. Es director titular de la Banda de Música de la Policía
Federal Preventiva. |

Hablar de Don
Velino M. Preza es hablar de bandas, ya que ha sido uno de los mayores
impulsores de este quehacer en nuestro país. Y digo ha sido, porque a pesar
de que el maestro Preza falleció el 15 de diciembre de 1944, su música y su
ejemplo continuarán alimentando la tradición de las bandas en México.
Tan poderosa ha
sido su presencia que contra todas las expectativas, su música se sigue
interpretando. A decir verdad, es triste escuchar de labios de su propio
hijo (quien siguió la profesión musical de su padre y lleva con orgullo el
mismo célebre nombre, Velino) que hay todavía en su poder mucha música que
no se ha dado a conocer. Incluso recuerdo que en una entrevista que le hice
en el año 2000, me comentó que algunas de esas obras ni siquiera han sido
estrenadas. Peor aún, he podido constatar que hasta las piezas más conocidas
de Don Velino, como la notable marcha “Cuarto Poder” que fuera
dedicada por su autor a la Prensa (de ahí el título), la cual figura en el
repertorio usual de las bandas, se interpreta a partir de fotocopias de
manuscritos. Ni siquiera podría afirmar si dichas copias fueron realizadas
por su creador o por algún copista, ya que en su mayoría no mencionan al
responsable. Otras incluyen algún sello distintivo que más bien indican el
repertorio (casi siempre personal) del cual provienen las copias. Esto se ha
acostumbrado, supongo, a manera supletoria de un registro que más que
autoral es de posesión. Lo anterior significa que la citada obra no se
encuentra en versión editada e impresa formalmente y desconozco si es que
alguna vez la hubo, lo más probable es que no. Además, es frecuente
encontrar al interior de una misma obra distintas caligrafías, es decir,
unas particellas elaboradas por una persona y otras por otra. Ello nos
permite presuponer que las partes pueden contener errores, omisiones y
modificaciones, voluntarias o no, pero que de cualquier modo deformarían la
concepción original. Al no haber ediciones impresas, resulta difícil
detectar tales transformaciones y por lo tanto, realizar las correcciones
necesarias. Hay detalles que resultan evidentes, como son: notas ajenas a la
armonía general, entre otras, y que la rectificación respectiva depende
imprescindiblemente de la agudeza auditiva y de la lógica personal con base
en el conocimiento preciso del estilo, de la época y del autor por parte de
sus intérpretes. Por otro lado, y otra vez, debido a la inexistencia de
impresiones de las obras, las piezas sólo se obtienen a través de
fotocopiados sucesivos sin límite, así que han llegado a un grado de
oscurecimiento o palidez que impiden la lectura de los signos musicales. De
tal manera que también podemos suponer, sin temor a equivocarnos, que las
ejecuciones resultan defectuosas o al menos distintas al original.
Si consideramos
que un elevado volumen de obras de una gran cantidad de notables
compositores mexicanos de diversas épocas se encuentran en las mismas
circunstancias, podremos evaluar la magnitud del problema. Cabe mencionar
que la grabación, la difusión de las actuaciones, los apoyos con que
cuentan, las situaciones en que trabajan, y sobre todo, el concepto de
“orquestas de segunda” (cuando no de enésima) en que frecuentemente se les
tiene, son otros temas que habría que analizar respecto de las bandas en
nuestro país.
Pero volvamos
con el maestro Preza. He contado con la fortuna de conocer otras obras de
Don Velino, lamentablemente en las mismas circunstancias, es decir,
manuscritas y en fotocopias de fotocopias. Entre ellas puedo mencionar “Lindas
Mexicanas”, que la escribiera para participar en un concurso convocado
por una compañía cervecera y que por la misma razón en un principio llevara
como título la marca de aquella empresa. A decir de Velino Preza hijo, el
certamen fue ganado por su padre, quien más tarde le cambiaría el nombre a
la pieza por el que la identifica hasta la fecha. Ésta suele interpretarse
como marcha, pero también la he visto en los créditos de algunas grabaciones
como “polka”, sin duda debido al fuerte sabor que el tema principal presenta
respecto de la danza referida.
Uno de los
méritos que se le reconocen ampliamente a Velino M. Preza es el de haber
sido fundador de la llamada Banda de Policía y que después fuera
distinguida con el título de “Banda Sinfónica de la Ciudad de México”. Esta
agrupación inició sus actividades el 19 de septiembre de 1904, lo que
posiblemente da origen a la confusión respecto de la fecha de nacimiento de
Don Velino. Una vez más, citando la entrevista que tuve el gusto de
realizarle a su hijo, en esa ocasión me explicó que su padre había nacido el
26 de noviembre de 1866 en Durango, pero que por alguna razón desconocida
para él, la fecha del primer ensayo de la Banda de Policía había sido tenida
como de natalicio del maestro Preza. Se sabe que en algún momento dicha
Banda ocupó un espacio en el misterioso pero encantador edificio ubicado en
la esquina sureste que forman las calle de Victoria y Revillagigedo, en el
Centro Histórico de la Ciudad de México.
La actual Banda
Sinfónica de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, se
creó por decreto presidencial el 2 de febrero de 1972. El ser la “Banda de
Policía”, aunado al hecho de haber tenido también como sede durante algún
tiempo (al menos en el año 2000, en que tuve el gusto de trabajar con ella)
el mismo edificio arriba mencionado, la vinculan con la distinguida banda
fundada por el autor de “Cuarto Poder”. Esto significa que hace apenas unos
pocos días, el 19 de septiembre de 2004, cumplió 100 años, si bien es cierto
con algunas interrupciones en su actividad. ¡Felicidades!, espero no haber
sido el único que se percató de ello. Especialmente tengo fe en que sus
integrantes y autoridades lo hayan celebrado con bombos y platillos
(musicales y culinarios) ya que no es común en México que los grupos
musicales duren tanto, menos aún tratándose de una organización numerosa
como debe ser una banda sinfónica.
La loable labor
de Velino M. Preza no se reduce a la mera fundación de la Banda de Policía.
El mayor homenaje lo amerita (amén de por sus numerosas virtudes
profesionales, conocidas pero no citadas aquí) por haber alcanzado, con la
mencionada banda, un nivel competitivo que le valió el haberlo comparado con
John Philip Sousa (1854-1932).
Se pueden
seguir escribiendo artículos sobre él y ensayos sobre su música, pero nunca
recibirá un reconocimiento a su altura que no sea la edición, publicación y
difusión de sus obras.
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